Rajoy en el peor momento
Las circunstancias económicas han propiciado que Mariano Rajoy se encuentre ahora en el peor momento posible. No para él, sino para España. Aunque el presidente del Gobierno insiste en que “España no está al borde del precipicio”, las malas lenguas alemanas dicen que ya está en caída libre. Las medidas económicas, las reformas laborales, las inyecciones financieras han sido insuficientes. Los recortes no han dado el fruto apetecido. Mientras unos se quejan por lo mal que estamos, otros en Europa sugieren que España sea rescatada. Se da por seguro que es imposible salir a flote por los propios medios españoles. Pero el rescate tiene un precio. Medidas duras, que se dice, como rebajar más el sueldo a los funcionarios, bajas las pensiones y dar marcha atrás en el Estado de las Autonomías. Una transición al revés.
El portavoz de Exteriores del PP, José María Beneyto, ha reconocido que si hubiera intervención de Bruselas, si lanzan el salvavidas del rescate, se pasarán líneas rojas del Estado del Bienestar y del Estado de las Autonomías que no se habían tocado hasta ahora. Dicho más claro: España perdería en parte su soberanía. Al no haber independencia económica para salir de la crisis, se pide una ayuda externa a la UE. Pero quien paga pone las condiciones. Portugal e Irlanda, que han pasado ya por ahí, han dejado en manos de una delegación integrada por la UE, el FMI y el Banco Central Europeo la supervisión de las medidas financieras. Y en Grecia ya sabemos lo que hay. Como estos señores no se presentan a las elecciones, les importa un nabo (por decir una hortaliza de uso común) lo que piensen los españoles. Están en situación ideal para rebajar las pensiones, cepillarse funcionarios, copagar la sanidad, o intervenir Asturias. Rajoy ha heredado un país envenenado por la incompetencia de Zapatero, pero él fue elegido como antídoto, no para que el veneno se siga extendiendo. A Rajoy le ha tocado un momento histórico muy difícil, el peor de los últimos 50 años, y la historia le juzgará por los resultados. Ahí se lo juega.
Apuntando hacia Griñán
El informe enviado por la Guardia Civil a la juez Alaya ha apuntado directamente al Gobierno Andaluz, encabezado por José Antonio Griñán, en la trama de los ERE fraudulentos. En el informe señalan que José Antonio Griñán, entonces consejero de Economía, y Carmen Martínez Aguayo, su mano derecha en los asuntos económicos, debían conocer lo que se gestaba. La Junta ha sido acusada de sacar algunos documentos de los expedientes que podrían ser comprometedores. Y a esto se suma que el ex consejero de Empleo, Antonio Fernández, sigue en la cárcel. Este panorama es nefasto para la Junta de Andalucía, cuyos responsables están cuestionados gravemente en una investigación oficial.
Hay que probarlo, sí, pero el panorama que se abre es tan confuso como aterrador. Griñán es un político en apariencia serio, aunque si finalmente queda implicado en la trama, las consecuencias para Andalucía serían muy perjudiciales. Como primera y elemental medida, debería dimitir y todo su Gobierno con él, además de anticiparse las elecciones. Al existir ya esa sombra de duda, también se abre mucha incertidumbre sobre la durabilidad y la fiabilidad de los dirigentes andaluces. Delimitar la responsabilidad política es urgente, porque Andalucía puede entrar en un escenario nefasto, marcado por las sospechas.
Los descensos de Segunda
Desde que se ha inventado la promoción de ascenso a Primera, ya no hay equipos que desciendan de Segunda A a Segunda B con 50 puntos, como le pasó al Cádiz. Eso se debe a que ya no hay 10 ó 12 equipos perdiendo todos sus partidos en las cinco o seis últimas jornadas, porque los intereses en la clasificación han cambiado. Si eso se hacía por desinterés deportivo, o previo pago de su importe, es algo que nunca se pudo probar, pero que siempre se prestó a múltiples conjeturas. Las últimas jornadas de la Segunda División A siempre son extremadamente previsibles. Como el 0-0 anunciado del Celta-Córdoba, que parece de lo más normal.
¿Por qué en España no se investiga como en Italia? Los comentarios que hubo al final de la temporada de Primera han quedado en nada. Quique Pina, como responsable del Granada, apuntó al Zaragoza. Lotina, entrenador del Villarreal, especializado en descender equipos en la última jornada, acusó vagamente, sin precisar. Y hubo comentarios sobre el gol que marcó Tamudo en el minuto 92 en fuera de juego, que dejó en Primera al Rayo Vallecano. Nada se ha investigado. Y, por si fuera poco, la clasificación de Segunda A quedó adulterada, al conocerse con seis jornadas de anticipación, que el Villarreal B, situado en zona media, descendía al ser un filial, y que eso implicaba una plaza menos de descenso. ¿Investigar para qué? Es mejor insinuar y cerrar los ojos.
José Joaquín León



