Malas sensaciones en el Trofeo
| Desde Tribuna |
ESTE Cádiz empieza a dar miedo. Ya se sabe que el Trofeo Carranza no es significativo. Es cierto que en 2011 lo ganó tras jugar contra Udinese y Málaga, y que esta vez ha quedado último frente a Rayo Vallecano y Osasuna. Pero, al margen de esos detalles, hay una evidencia: ya se ha visto que esta plantilla es peor que la que teníamos la temporada pasada, con mínimas excepciones. Sobre todo es mala atrás, donde se aprecia inseguridad y mediocridad. Parece obvio que este equipo necesita refuerzos solventes, entre ellos dos centrales titulares.
Ante el Rayo Vallecano empezaron bien, se pusieron con un 2-0 y después encajaron media docena por fallos defensivos. Poner a Moke de central sólo vale para un caso de emergencia. La pasada temporada, para que jugara Moke, tenían que estar de baja los cuatro centrales. Con los laterales, entre la lesión de Francis y las pruebas de los jóvenes, hay dudas. Góngora, que era el lateral zurdo suplente, sería titular si hubiera seguido.
En el mediocampo tampoco parece que andemos sobrados de talento, excepto algunos detalles. En el ataque es donde parece que puede haber más potencial, con Belencoso y Adrián Gallardo cumpliendo su papel. Guayre falló un gol ante Osasuna que pudo ser el de la victoria. Ese partido se pudo ganar, pero se perdió en el último minuto, por una cantada del portero Bernabé, en un saque de esquina. Aulestia también estuvo mal ante el Rayo. Que fallen los dos porteros es preocupante. Y las declaraciones de Aulestia son más preocupantes todavía, porque revelan que no está contento con lo que ve.
El mejor fichaje parece el de Pablo Sánchez. Si hubiera venido la pasada temporada para la segunda vuelta, en vez de Cases, a estas alturas estaríamos en Segunda A. En cualquier caso, tras lo que hemos visto en el Trofeo, parece fuera de dudas que si hubiera seguido Quique Pina ahora tendríamos una plantilla bastante mejor.
Ha sido el peor Trofeo Carranza, el más triste de la historia. Se han cometido errores de bulto, como el cartel de emergencia, los precios inseparables para dos partidos, y no dar ni la menor ventaja de ahorro a los abonados del Cádiz. Al menos podrían haber invitado a 500 por sorteo al majestuoso palco presidencial, que ocupa media Tribuna. Pero la mayor culpa de los disparates cometidos en este Trofeo no la tienen unos señores que han llegado a Cádiz el pasado mes de julio, sino el Ayuntamiento, que es quien debe organizar el Trofeo. No sólo este año, sino siempre.
La fórmula actual está agotada. Ya no le interesa ni a los espectadores ni a las televisiones. Hay que cambiar y adaptarlo a los tiempos. No creo ni que lo deba jugar el Cádiz, al menos mientras siga en Segunda B. El Trofeo se debería quedar en un partido único, con la presencia de un grande. Si se ha jugado un Barcelona-Manchester United en Göteborg, ¿por qué no en Cádiz? De hecho, este año se pudo disputar el Trofeo Carranza en el partido de España contra México, que ha sido campeona olímpica.
Aparte de la tristeza del Trofeo en sí, quedan malas sensaciones. Lo que hemos visto nos recuerda demasiado a aquellos penosos años de la Segunda B profunda, con Fran Canal y compañía. Ojalá no sea así y este Cádiz mejore.
José Joaquín León





