Confesión general básica
“Yo soy yo y mi circunstancia” es la famosa tesis de Ortega y Gasset, que a la fuerza hago mía para explicarme a mí mismo. Cada uno es el que es. Y desde esa subjetividad imprescindible, inexorable, he visto siempre el mundo que me rodeaba, con la intención de ser lo más objetivo posible.
Esa objetividad desde lo subjetivo es la pretensión de mi independencia. Para bien y para mal, siempre he intentado ser independiente, que no significa ser totalmente neutral ni aséptico, sino depender sólo de tu conciencia, buscar una razón, hacer lo posible por encontrarla; y después, una vez que la creímos hallar, defenderla con todas sus consecuencias.
Eso implica saber que no siempre te van a apoyar, e incluso que algunas veces irán a por ti. Porque cuando opinas desde tu propia conciencia a veces duele, sobre todo en una España y en una Andalucía de blancos y negros, de este y aquel, de todo o nada, de un mundo que se divide en dos mitades y no tolera las discrepancias. Nunca he confundido la fidelidad con el servilismo, ni la lealtad con la negación de las ideas propias.
En esta página web se incluirá poco a poco la obra periodística de un tiempo que mira hacia delante, pero sin olvidar su pasado. Una obra que se centra en lo más cercano de mi vida, particularmente en Cádiz y Sevilla, esas dos mitades del mundo que apreció Fernando Villalón y que luego popularizó Antonio Burgos, que han sido mi ámbito ideal. Y es cierto que se podría incluir el Universo al completo en esas dos mitades del mundo, pero también lo es que hay otros mundos fuera de éste, y que a ellos también he intentado llegar sin quedarme sólo en lo más cercano.
En resumen, que esta página web está abierta a todo. Esta presentación es sólo para que te orientes, o al menos para que no te desorientes. Vamos a opinar de lo que nos dé la gana. Todos los juegos son el único juego. Le ponemos una vela a Dios, pero también otra a Borges, y a García Márquez y a Vargas Llosa, y a Alberti y a Pemán, y a Cernuda y los dos Machado, y a Paco Umbral, y a Antonio Burgos y Joaquín Romero Murube, y a Fernando Quiñones y Bartolomé Llompart, y hasta a Guillermo Cabrera Infante y Enrique Vila-Matas, ya puestos a poner, y a todo el que se la merezca, que desde siempre me han gustado las velas y aún más los cirios.
Para recorrer este camino lo que importa es caminar. Aquí empezamos…
José Joaquín León




