| Pilar Urbano Escritora y periodista | |||
“Fue un error, pero cazar un león o un elefante es poco para abdicar” |
|||
|
|
|||
Confidencias desveladas sobre la Familia Real
|
–¿Corren malos tiempos para la Familia Real?
–No son los mejores. En los últimos meses, la Familia Real nos está dando noticias non gratas, a su pesar.
–¿Qué le ha parecido la cacería del Rey en Bosuana?
–El Rey ha cazado mucho, también en países exóticos. Ha cazado antes en Rusia, en Kazajstán, en Zimbabue, incluso en Bosuana. El problema no es que vaya a cazar, sino las circunstancias. Hay un desajuste duro con respecto a las preocupaciones, necesidades y sentimientos del pueblo español.
–¿Es más criticable porque estamos en crisis?
–El problema es la inoportunidad. No es malo, sino inoportuno.
–El Rey ha pedido disculpas. Tampoco es normal…
–Ha hecho bien en pedir disculpas. Así se ha retratado su estatura de Monarca. “Nunca es más grande el hombre que cuando está de rodillas”, dice una famosa cita. El Rey ha hecho una confesión estricta, con dolor de corazón (“lo siento mucho”), reconocimiento del error (“me he equivocado”) y propósito de la enmienda (“no volverá a ocurrir”).
–La Reina tardó en ir al hospital y el primer día sólo estuvo un ratito con él. ¿Cómo se interpreta?
–Las relaciones entre ellos atraviesan marejada y mar gruesa. Es un tema delicado, porque los dos, con su saber estar, mantienen la imagen institucional como pareja de reyes. Hay una división de funciones, pero ya es indisimulable que existe malestar. El Rey estaba en Palma con la Familia Real y, pocos días después, nos enteramos de que se ha ido de cacería con unas amistades extrañas, que son ajenas a la familia.
–Y ella se enfada...
–Me preocupa que la Reina estuviera ausente al principio, aunque después lo corrigió. La Reina es un elemento de cohesión y queremos que esté junto al Rey. Pero la Reina está enfadada.
–Hablemos de su último libro El precio del trono. ¿Fue muy caro para el Rey?
–Un trono vale mucho. Tuvo que pagar mucho.
–Sus circunstancias personales fueron difíciles.
–En el libro se ve cómo se fabrica un Rey. Vivió en orfandad, alejado de sus padres, en un régimen que no iba a continuar. Estaba en una dictadura, sin amistades de confianza, rodeado de caimanes, blindado en el disimulo… Nadaba entre dos aguas, caminaba por un alambre enjabonado.
–Usted dice que el precio del trono lo pagó con su padre, con Franco y con los norteamericanos.
–Su padre, Don Juan, era su contrincante para ser Rey. Él era un príncipe becario, y es Franco quien lo va a hacer Rey. Él se busca mecenas fuera de España. Uno de los descubrimientos del libro es las hipotecas que tuvo con EEUU, que fueron para bien.
–¿Cómo fue de verdad la relación con Don Juan?
–Difícil, eléctrica… Cuando habla de eso dirá: “mi padre no fue nunca mi enemigo, fue mi contrincante”.
–¿Don Juan Carlos engañó a Franco?
–Franco no se deja engañar. Franco lo sabía. Tenía claro que, con el Rey, España iría a un régimen de democracia y que no seguiría su régimen. Desde el año 1965, Juan Carlos ya dice a sus amigos que, cuando sea Rey, traerá la democracia.
–¿EEUU impuso al Rey?
–Lo condicionan y lo apadrinan. Desde 1968 hay documentos que le dan un apoyo explícito para que sea jefe del Estado. EEUU no entraba en el sistema de monarquía, pero sí en que fuera jefe del Estado y del Ejército.
–¿Cómo es la relación del Rey con el Príncipe Felipe?
–Las relaciones cambian. En este momento, el Príncipe está preparado para reinar.
–Eso se lo iba a preguntar.
–Está preparado para ser un buen Rey. Felipe tiene más edad y experiencia que el Rey cuando llegó al trono. Se ha formado en democracia. Ha viajado representando a España en otros países. Conoce quien es quien en España y en el mundo. Además es lector, intelectual…
–Sólo que aún no es Rey…
–Hay recambio. Tiene todo para ser un Rey moderno. Las personas que lo conocen bien se sorprenden con su rigor y exactitud.
–Y quienes conocen bien a Don Juan Carlos piensan que nunca abdicará. ¿Debería hacerlo?
–Creo que el Rey no abdicará, porque tiene un gran sentido del deber, excepto que se sintiera fuertemente rechazado por el pueblo. No es infalible, se ha equivocado, cometió un error, pero cazar un león o un elefante es poca cosa para abdicar.
–¿Cómo acabará el caso de Iñaki Urdangarín?
–El caso judicial no sé. Desde dentro de la Familia Real requiere una sanción moral, aparte de la judicial. Hubo un prevalerse de su situación para influir en beneficio propio, lucrándose en una sociedad sin ánimo de lucro. Ya hay una sanción popular y la debe haber familiar, como sería que dejara de pertenecer a la Familia Real.
–¿Y qué le parece el papel del Rey en este caso?
–El papel del Rey ha de quedar clarísimo y no lo está. Con el beneficio de la duda, se interpretó el discurso de Navidad como una condena. Está interpretado, pero no hay una información de condena de la Casa Real. Y, cuando intentan involucrarlo, creo que eso se debe clarificar. La actuación del Rey debe ser intachable.
–¿Qué le diría a los que piden la Tercera República?
–Primero, que planteen qué tipo de república. ¿Como Francia, como EEUU, como Suiza, como Italia, como Argentina? Y después, ¿qué presidente pondrían? ¿Hay una figura? No se puede sacar a un carcamal del armario, no se visualiza a un presidente de todos en España.
–¿La mejor república es la monarquía?
–El Rey es una figura conciliadora y neutral. Por otra parte, pienso que la aportación futura del Príncipe Felipe podría ser como Rey de una monarquía federal.
–Su libro sobre el Rey acaba cuando llega al trono. ¿Cómo va lo demás?
–Contaré todo, con sus números blancos y rojos. Estoy investigando, recopilando, y pronto lo escribiré. La segunda parte estará lista en cuanto pueda.
José Joaquín León


