CÁDIZ no tiene nada en el Patrimonio de la Humanidad, aunque sí muchas ganas de que la Unesco le incluya algo. De vez en cuando se vende una moto y, de paso, dicen que vamos a pedir esto o lo otro. Pero, a la hora de la verdad, no se pide nada, o no se pide bien, o en la Unesco disimulan y dicen que el plazo está cerrado, y no cuela Por eso, hay que situar las cosas en sus justos términos. Ahora el gobierno local del Ayuntamiento de Cádiz dice que van a pedir en el próximo pleno que comiencen los primeros pasos para que el conjunto de los castillos y las murallitas de Cai sean Patrimonio de la Humanidad. ¡Ojalá! Pero si leemos la letra pequeña, veremos que tiene trampita. De momento, lo que quieren es que Costas ejecute obras en los castillos y las murallas, antes de que se caigan a pedazos y se conviertan en patrimonio inmaterial.
TODOS los gobiernos (incluidos los ayuntamientos) dejan lo mejor para el final. Esto lo explicó en público Cristóbal Montoro, con ese desparpajo tan suyo: al principio, las medidas más impopulares; al final, las medidas más populares y vistosas. Así los ayuntamientos dejan lo mejor para el último año. Menos en Cádiz, donde los presupuestos aprobados para 2018, han ido a la baja y a peor. Se ha destacado el acuerdo del PSOE con Podemos e IU. El pacto de Fran González con el otro González, José María, y con Martín Vila tiene un significado político evidente. Sin embargo, el presupuesto aprobado es bastante restrictivo y chungo. Con esas cuentas culminarán cuatro años nulos.
SIEMPRE nos quedará Canarias, que se ha convertido en el último bastión de los barcos de pasajeros que salen del puerto de Cádiz. Siempre es un decir, nunca se sabe, pero sí al menos hasta 2020, tras renovarse la concesión a Trasmediterránea por dos años más. Esos barcos, que todavía transportan a pasajeros (además de mercancías) son la evocación postrera del esplendor perdido del puerto de Cádiz, cuando zarpaban los barcos a Veracruz, a Cartagena de Indias, a La Habana, a Montevideo, a Manila, a esos destinos que perdimos con el paso del tiempo, cuando el avión se consolidó como un invento mortífero para el tráfico marítimo de pasajeros.
EL acuerdo del PSOE con Podemos y Ganar Cádiz para el presupuesto despeja muchas dudas para el futuro. Es una noticia que se podría acoger con aparente normalidad. Sin embargo, por primera vez desde que José María González es alcalde de Cádiz (pronto se cumplirán tres años), el Ayuntamiento va a tener un presupuesto negociado y aprobado con mayoría. También con una cierta coherencia, ya que han pactado los tres partidos que lo hicieron en 2015 para que un candidato conocido como Kichi, que era nuevo en la política, obtuviera la Alcaldía de Cádiz. Y para que la cediera Teófila Martínez, que había sido la más votada, pero sin las mayorías obtenidas por el PP en los 20 años que gobernó la ciudad.
SUELE ocurrir a los de Izquierda Unida y Podemos que dividen el mundo entre buenos y malos, pero a veces se equivocan de bando. Puede que sea influencia del marxismo, que ya dividió el mundo entre el proletariado y el capitalismo, de modo que todos los que no eran comunistas les parecían capitalistas (y, en consecuencia, malos), y así podían montar una dictadura del proletariado, en la que los comunistas se pusieron morados, color que algunos han conservado. Después, con el muro de Berlín, se vino abajo el montaje. Pero conservan ese pedigrí de los buenos y los malos. A Alberto Garzón se le ha notado con sus críticas al preacuerdo para que Navantia construya las cinco corbetas con destino a Arabia Saudí. Un proyecto que dará empleo al astillero de San Fernando.