SI existiera el Premio Nobel de Turismo, este año se lo hubieran concedido a Pedro Sánchez, ese presidente superturista, que mientras invadían una plaza soberana de su país, se relajaba con sus merecidas vacaciones. Esa es la esencia del turismo, señoras y señores, disfrutar. Y si hay una marcha desde Marruecos a Ceuta, o si hay un eclipse total, o si todos los incendios gordos se acabaron en agosto, no se justifica un estado de alarma. Para relajarse en vacaciones se necesita tranquilidad. Sentarse en la hamaca, escuchar a Quevedo (pero no el autor de La vida del Buscón, sino el cantante canario), o leer a Lucía Solla, o engancharse a TikTok. O bañarse en la playa, o nadar en la piscina. ¿Ustedes qué hicieron en agosto? ¿Estabais de vacaciones? Pues él sí. No iba a comportarse como esos desgraciados que trabajan, o vienen para trabajar, o cobran el paro y no trabajan de camareros.

PARECE que hay una campaña destinada a terminar con el ciclismo en este país, que fue el de Bahamontes, Luis Ocaña, Perico Delgado y Miguel Induráin, entre otros. El año pasado organizaron un boicot político a La Vuelta, por la presencia de un equipo con patrocinio de Israel. Eso sirvió de excusa a los independentistas catalanes y vascos y a la ultraizquierda, con el aliento del Gobierno del PSOE y Sumar, para boicotear las etapas que pasaron por Cataluña, el País Vasco y suspender la última en Madrid. Este año no viene ningún equipo que se pueda relacionar con Israel. Y lo que ha trascendido es el ridículo viral. Porque los organizadores han contratado a una influencer, Erola Jons, que debutó con una entrevista en plan sexy con Tadej Pogacar, el gran favorito.

UNO de los grandes inconvenientes para controlar la inmigración ilegal es el populismo. En la invasión de Ceuta se ha visto, una vez más. En la sarta de tópicos que utilizan sobre Marruecos, el principal es que se trata de un país lleno de pobres, analfabetos en su mayoría, que necesitan emigrar para prosperar y no se resignan a morirse de hambre. Por lo tanto, hay que abrirles las puertas, aunque sea por humanidad. Por extensión, algunos llegan a la conclusión de que todos los musulmanes son pobres y que todos los europeos son ricos. Es una ingenuidad.

EL pasado fin de semana se batió un récord de desplazamientos y atascos en Andalucía, con el puente de agosto. Los andaluces, en general, tienen mala suerte con sus autopistas y autovías. Su estado es cochambroso. No es por casualidad, sino por el descuido y la falta de presupuestos. No está de más recordar que ese Ministerio, actualmente dirigido por el ministro tuitero Óscar Puente, antes padeció a José Luis Ábalos, y también ha estado afectado por las mordidas de Santos Cerdán, que organizó el último congreso federal del PSOE en Sevilla a finales de 2024. Mucho se habla y escribe de los atascos frecuentes en la autopista AP-4 entre Sevilla y Cádiz, y la A-49 entre Sevilla y Huelva. Pero hay más. Hoy me quiero referir al tramo de la A-49 entre el desvío de Huelva y Portugal. Es una autovía internacional, que aporta una imagen vergonzosa de España.

FRANCO se sublevó contra el Gobierno republicano en Ceuta, el 18 de julio de 1936. Así comenzó la guerra civil española. Franco tuvo una Guardia Mora, formada por soldados marroquíes, que actuó como su escolta personal en la guerra civil, y no se disolvió oficialmente hasta 1956, cuando Marruecos consiguió la independencia. Franco contó en la guerra civil con la participación y el apoyo de entre 60.000 y 100.000 soldados marroquíes. Curiosamente, son, más o menos, el mismo número de los que invadieron Ceuta a finales de julio.