RESULTA muy bonito escribir hoy sobre reconciliación, al haberse cumplido ayer 90 años desde el comienzo de la guerra civil de 1936. Aquello empezó como un golpe de Estado. Pero terminó de la manera más vil posible: con las dos Españas asesinando. Y no sólo unos u otros. Hoy parece que solo asesinaron los franquistas, pero los del otro bando también. Y, además, comunistas pro-soviéticos asesinaron a republicanos, a trotskistas, y a otros que no pensaban igual. Aún no se sabe dónde están los restos de Andreu Nin, líder del POUM, asesinado por los soviéticos. De eso hay poca memoria. Pero ahora tenemos otra reconciliación: con Puigdemont.
SIEMPRE que ocurre una catástrofe natural con más de 10 muertos se busca al culpable. Lo primero sería diferenciar los accidentes, como el de los trenes de Adamuz, de catástrofes como la dana de Valencia, o el incendio de Los Gallardos en Almería. Por supuesto que en las catástrofes naturales hay que analizar las responsabilidades. Pero en este país lo que se busca es el culpable político, para la confrontación nuestra de cada día. En el incendio de Almería, la única duda era cuanto tiempo tardarían en rebuznar. Respuesta: menos de un día.
QUEDA la sensación de que unos han ido de listos y otros de tontos. Es la percepción predominante. A cambio de dos escaños, dos, Vox le ha sacado al PP una vicepresidencia de la Junta de Andalucía para Manuel Gavira, martillo pilón para Juanma Moreno en la oposición de la anterior legislatura. Y la consejería con las competencias de Turismo (el principal negocio de Andalucía), Desregulación (con probables polémicas), Justicia (con jueces y fiscales por medio) y Administración Local (cuando el PP tiene las alcaldías de las ocho capitales andaluzas y la mayoría de los principales municipios). Y, de propina, un senador y un puesto en la mesa del Parlamento. Una jugada redonda, por la que se debe felicitar a Vox. Pues es difícil que te regalen tanto.
SE supone que la gente vota a un partido porque quiere que gobierne. Diferente es que ese partido no tenga los apoyos suficientes y se quede en la oposición, o incluso sea extraparlamentario. Puede haber un voto testimonial, a sabiendas de que no es práctico. Pero no parece sensato votar a un partido para que sea inútil. Por eso, fue oportuno lo que recordó el presidente en funciones de la Junta, Juanma Moreno, en su discurso de investidura. En el Parlamento de Andalucía no hay mayoría absoluta del PP. Aunque hay cuatro partidos en los que se podría apoyar para conseguirla.
A la vía madrileña del PP nunca le ha gustado la vía andaluza. Madrileñizar el PP de Andalucía es la intención del sector ayusista del PP, que no veía con buenos ojos la estrategia de Juanma Moreno. Por eso, que le hayan faltado dos escaños para la mayoría absoluta les ha venido bien, y también ellos (como el PSOE y Vox) lo han presentado como un tropiezo del juanmismo. Es verdad que a la campaña del PP andaluz le faltó la guinda del pastel, y no es lo mismo 58 escaños que 53, aunque consiguieran más votos que hace cuatro años, pero con inferior porcentaje por el aumento de la participación. Sin embargo, en Madrid deben entender que Andalucía es diferente.