AL Trofeo lo están matando a cámara lenta. Los de la memoria democrática ya ni siquiera piden que le cambien el nombre. Se sigue llamando Trofeo Ramón de Carranza, como en 1955, cuando lo inventó el alcalde José León de Carranza. Construyó un estadio nuevo, al que se mudó el Cádiz CF, y creó un Trofeo, pero no permitió que lo jugara el club de la ciudad. ¿Por qué? La idea del alcalde era que lo disputaran equipos de primer nivel nacional e internacional. Y al Cádiz no se lo permitieron hasta que ascendió a Primera División, en 1977. Esa historia es conocida. Se apunta sólo para recordar que lo de este año no es el Trofeo de los trofeos, no es el Carranza. Es un mamarracho, que dirían algunos políticos.

Es muy cutre que organicen el Trofeo con dos equipos de Segunda: un Cádiz-Las Palmas, a partido único. Ya lo fue el del año pasado, con otros dos equipos de Segunda, aquel Cádiz-Córdoba. Si llega a descender esta temporada, quizás lo hubiera disputado el Algeciras o la Ponferradina. No tiene justificación lo que hacen, que parece adrede para que desaparezca.

Los trofeos ya no son lo que eran, ciertamente. Pero el Teresa Herrera se disputará con un Deportivo de la Coruña-Real Madrid el 12 de agosto. En el Trofeo Colombino, el Recreativo de Huelva (que está en Segunda Federación) jugó contra el Real Betis. Los béticos también han participado en el Trofeo Ciudad de Granada con el Granada. Y el Trofeo Costa Brava, del Girona (club que también jugará en Segunda), se ha organizado contratando al Arsenal, el campeón inglés.

La culpa es del Cádiz CF, pero también es del Ayuntamiento, que lo consiente. El Trofeo lo creó el Ayuntamiento. Le cedieron la organización al Cádiz CF, en tiempos de Carlos Díaz, por considerar que lo harían mejor. Y porque a ese alcalde no le gustaba el fútbol. Ha ido a menos, peor parece imposible. El Trofeo debe ser expropiado y volver al Ayuntamiento. El alcalde, Bruno García, no se puede inhibir. No basta con organizar una fiesta de Carnaval en el Paseo Marítimo y La Laguna, en sustitución de las bien perdidas barbacoas.

Otra cuestión para decidir es si el Cádiz se merece participar en el Trofeo Ramón de Carranza en las circunstancias actuales. O si es mejor una final con dos equipos top (españoles y/o extranjeros), ya que los cuadrangulares pasaron de moda. Hay fórmulas para llenar el estadio, incluso contratando a Shakira para que cante en el descanso, como en el Mundial.

En resumen: si el Cádiz CF es incapaz de ofrecer un buen cartel, que lo organicen los fundadores.

José Joaquín León