A propósito de las cuevas de María Moco, en otro artículo, hice una referencia de pasada al templete de la música que estaba ubicado en la gaditana plaza de Mina. En la remodelación de esa plaza, a finales del siglo pasado, fue derribado aquel templete, del que nunca más se supo, ni parece que se vaya a saber. Fue un atropello cultural silenciado y olvidado. Servía para conciertos y le daba una vistosidad elegante a la plaza en su espacio central. Parecía una plaza más señorial que en la actualidad. El templete servía para conciertos de bandas de música, que creaban un especial ambiente en las matinales de los domingos.

Ese templete de la música en la plaza de Mina poseía, además, un alto valor simbólico. En esa plaza nació Manuel de Falla. Su casa natal sirve para vivienda, tiene legítimos propietarios, ninguna institución gaditana, ni el Ayuntamiento ni la Diputación, han sido capaces de adquirirla para abrir un museo dedicado a Falla. Como lo tienen Chopin y otros músicos en sus ciudades natales. La efeméride que se conmemora este año, con el 150 aniversario de su nacimiento, hubiera sido una buena oportunidad. Pues no basta con que el Ayuntamiento de Cádiz participe junto al de Granada y otras entidades, o con poner carteles y banderolas de Falla. Se trata de que ese recuerdo se demuestre con obras y no con palabras.

En el templete participaron diversas bandas, entre ellas la municipal de la ciudad, que se perdió como el barco del arroz. Las bandas interpretaban mayormente obras populares, algunas de Falla. Yo estuve en alguno de esos conciertos, en mi más tiernísima infancia. No eran de música cofrade, que conste, sino de música tradicional. Acudía un público que después se iba a la Cervecería del Puerto, en la calle Zorrilla, donde la cerveza de la Cruz Blanca se servía acompañada de papas fritas.

Recuperar el templete de la música en la gaditana plaza de Mina es como pedir peras al olmo. La supuesta salida que allí tendría una de las cuevas de María Moco no sé si pertenece a la realidad o a la leyenda. Desde los bajos del kiosco, en el templete, se supone que se podía acceder, y que fue tapado en las obras de derribo. No creo que reconstruir otro templete musical en la plaza de Mina resultara demasiado caro, aunque obligaría a unas obras de remodelación.

Las plazas y paseos de Cádiz están entre los tesoros urbanos de la ciudad. En pocas ciudades hay plazas con tanto encanto como Mina. Antaño jugaban allí los niños, pero ya no hay cochecito lerén dando vueltas y quedan pocos niños.

José Joaquín León