HOY es la fiesta de la Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz. Existe una tradicional costumbre de presentarle un Voto para pedirle su protección a la ciudad. Algunos piensan que es una ceremonia arcaica en el siglo XXI, tiempos de la inteligencia artificial. Pero existe también la inteligencia natural, que es la de los seres humanos; y la inteligencia sobrenatural, que es la mayor de todas y la que hace que este mundo sea como es, y no de millones de formas que lo harían imposible. O sea: Dios, para los creyentes. Y si la Virgen del Rosario es la Madre del Hijo de Dios, alguna influencia debe tener.

Hace algunos meses que se formó una controversia religiosa, cuando el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano publicó el documento Mater Populi fidelis, con el quiso limitar algunos excesos de la piedad popular, como sería considerar a la Virgen “corredentora” y “mediadora” de las gracias. Es cuestión que causó polémica, incluso entre ilustres cardenales, obispos y teólogos, por la interpretación que se publicó. Al final, lo que ha quedado más claro es que la gente fiel y sencilla le sigue rezando a la Virgen. Porque, más allá de la teología -que algunos consideran cosa propia de los protestantes y otros así, que se comen mucho el coco y rezan poco-, influye la experiencia personal de cada uno. Los milagros del Rosario están en la historia de Cádiz y siguen ocurriendo cada día.

Hemos tenido un ejemplo reciente. La plantilla del Cádiz CF no había ganado ni un partido, estaba haciendo el ridículo en la competición. La semana pasada fueron a Santo Domingo para presentar la ofrenda a la Virgen del Rosario, y también al Nazareno en Santa María. Y el pasado sábado le ganaron por 4-0 al Leganés, el mejor partido desde que volvió a Segunda División, y Celades recibió un vale para comerse los polvorones.

La gente incrédula pensará que la Virgen y el Hijo de Dios no son hinchas del Cádiz CF, y que no van a fastidiar a los demás equipos. Pero ya se dijo “Pedid y se os dará”. Así que es mejor pedir que no pedir, por si acaso. Esto no vale solo para el fútbol, que es cuestión menor, sino para los grandes problemas de la vida. Porque la Virgen no solo media en los milagros, sino que ayuda a quien lo pide para tener fe. Y la fe mueve montañas, eso también se dijo.

A los pocos días, ha convocado elecciones Pedro Sánchez, otro milagro. Y los sindicatos una huelga general, pero contra la oposición, más milagros. Y, se arregló lo de Maricarmen, que vuelve a casa. A la Virgen hay que verla como lo que es para los creyentes: la Madre que nunca se olvida de sus hijos. Aunque tampoco va a dar todos los caprichos.

José Joaquín León