LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos e IU, lo que impide el gran acuerdo necesario para regularizar la inmigración con eficacia y buen criterio. España no debe ser el coladero de Europa, pero tampoco se puede convertir en un país xenófobo y racista, sin olvidar que aquí la inmigración es diferente.
Para empezar, la inmigración en España tiene el condicionante hispano americano. Desde los tiempos de Franco, han venido a la Madre Patria. Los países con más inmigrantes pendientes de regularizar son Colombia, Venezuela y Marruecos, además de Perú y Honduras. A España vienen menos marroquíes y africanos que a Francia o Bélgica (países francófonos) y más hispanoamericanos que a cualquier país de la UE, pues se benefician del idioma.
Regularizar a un emigrante no es lo mismo que concederle la nacionalidad española. Para eso existen otros requisitos. Se consigue por diez años de residencia, que se reducen a cinco años para los refugiados y a dos años para iberoamericanos, portugueses, filipinos y guineanos. Y a un año para cónyuges de españoles. En todos los países no es igual. Si usted consigue un visado de trabajo y residencia en China (que está en “el lado correcto de la historia” con su dictadura, según Pedro Sánchez), no le van a dar la nacionalidad china, no es un primer paso. Y si usted es un inmigrante irregular, en ese país comunista lo expulsarían de inmediato.
Por lo demás, todos los extranjeros nacionalizados no son votantes del PSOE y la izquierda. Predomina el voto al PSOE entre los de origen marroquí (39%, según algunas encuestas). Pero los venezolanos, cubanos y otros hispanoamericanos son votantes mayoritarios del PP, e incluso algunos de Vox; si bien hay excepciones, como los chilenos, que votan más al PSOE. La media Venezuela que huyó del chavismo y vitorea a Corina es fan de Díaz Ayuso.
En cuanto a la delincuencia y la violencia machista, el porcentaje es mayor entre los extranjeros. No reconocerlo es una parte del problema. Pero eso no significa que la mayoría sean delincuentes. No se puede generalizar, aunque tampoco negar las realidades.
José Joaquín León
