RESULTA curiosa la evolución mediática que ha recibido León XIV. En España se ha acentuado con su próxima visita. Es el Papa desde hace poco más de un año. Al principio se le prestó poca atención. Se decía de él que era un pontífice gris, serio, y reservado. Hablaba mucho de la paz en el mundo, desde que salió al balcón tras la fumata blanca. Pero eso de pedir la paz se le supone de oficio a un papa. La atención hacia León XIV, nacido en Chicago, se multiplicó desde las burlas y críticas de Donald Trump. Y cuando se opuso tajantemente a las acciones de Israel en Gaza. A partir de ahí, León XIV es presentado como un líder antiTrump, y es elogiado incluso por la izquierda más atea.
Quienes no son católicos suelen dividir a los papas en conservadores y progresistas. En esa división, tan sectaria, no cabe otra opción que la confrontación. Solo conciben un mundo de buenos y malos, que en otros tiempos se vinculaba a la propia Iglesia por su concepto del cielo y el infierno, pero que fue llevado al extremo por Karl Marx en el siglo XIX con la lucha de clases.
Según esos esquemas simplistas, por referirnos sólo a los últimos, Juan Pablo II y Benedicto XVI son conservadores; Francisco y León XIV son progresistas. Sin embargo, Juan Pablo II fue un papa muy avanzado en lo social. Procedía del sindicalismo polaco, pero (eso sí) contribuyó a la caída del comunismo en Europa. Y eso nunca se lo perdonará la izquierda marxista. Benedicto XVI no era tan inmovilista como lo pintaron. Era un gran teólogo alemán. Y pasó a la historia como el Papa que se retiró, y que abrió un camino insólito para la Iglesia, en lo que fue un revolucionario.
Los asuntos éticos que el progresismo considera carcas, como la condena del aborto y de la eutanasia, se han mantenido intactos con los papas “progresistas” Francisco y León XIV. Es verdad que Francisco cambió cosas en la Iglesia (y para bien, por cierto), y que obligó a no tapar las vergüenzas de la pederastia. Era simpático y espontáneo. Pero no era un simplón. León XIV ha cambiado, hasta ahora, algo del estilo y las formas. Aún mantiene en el Vaticano a los altos cargos de Francisco, empezando por el secretario de Estado, Pietro Parolin, que era el favorito en las apuestas para los papables; y siguen los prefectos de los dicasterios, que son como los ministros del Vaticano.
León XIV defiende a los débiles y los pobres. Su visita a España será politizada. Se hablará mucho de lo que diga en el Congreso y en Canarias. Pero se tapará que viene, ante todo, el Papa.
José Joaquín León
