SE supone que la gente vota a un partido porque quiere que gobierne. Diferente es que ese partido no tenga los apoyos suficientes y se quede en la oposición, o incluso sea extraparlamentario. Puede haber un voto testimonial, a sabiendas de que no es práctico. Pero no parece sensato votar a un partido para que sea inútil. Por eso, fue oportuno lo que recordó el presidente en funciones de la Junta, Juanma Moreno, en su discurso de investidura. En el Parlamento de Andalucía no hay mayoría absoluta del PP. Aunque hay cuatro partidos en los que se podría apoyar para conseguirla.

Si no quieren formar parte de la solución, y prefieren contribuir al problema, esos partidos no son útiles a los andaluces. Pues se supone que el Parlamento está para facilitar el gobierno y solucionar problemas, no para fastidiar a la gente, ni repetir las elecciones sin necesidad. Y lo cierto es que el PP puede pactar con Vox, pero también con el PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía. Pactos con rivales ideológicos se ven en otras democracias europeas. Aquí, como en casi todo, somos diferentes.

Todo depende de lo que se pacte. Vox, que es el más propenso al acuerdo, ya pactó con el PP y Ciudadanos en 2018 y se quedó fuera del Gobierno Andaluz. Les resultó mejor que a Ciudadanos, que se quedó dentro y desapareció en las siguientes elecciones. Eso ha ocurrido con otros partidos que sufrieron el desgaste. Verán lo que le ocurrirá a Sumar próximamente, asfixiado por el PSOE. Pero, cuando solo se necesitan dos votos, o cuatro abstenciones, que es el caso de Andalucía, Vox no puede pretender imponer su ideario frente al del partido mayoritario. No ganaron ellos, sino el PP. Hay que pactar según las necesidades y circunstancias concretas de cada comunidad autónoma.

Eso lo hacía el PSA/PA, que pactó con UCD, con el PSOE y con el PP, según las circunstancias. Muchas personas echan en falta a un PA. Porque, si estuvieran, pactarían y sanseacabó. La gente a veces no entiende los pactos. Hay que explicarlos bien. Los tres partidos de izquierda podrían decir que han conseguido frenar a Vox en Andalucía, y evitar las políticas que más les chirrían, en igualdad, violencia de género o inmigración, a lo que podrían ayudar. Pero, en realidad, lo que están deseando PSOE, Adelante y Por Andalucía es que se implanten, para obtener beneficios políticos gracias a la demagogia previsible.

La conclusión es que la oposición se convierte en un nido de inútiles. A pesar de que tendrían posibilidades de influir en el Gobierno Andaluz y condicionar sus políticas.

José Joaquín León