QUEDA la sensación de que unos han ido de listos y otros de tontos. Es la percepción predominante. A cambio de dos escaños, dos, Vox le ha sacado al PP una vicepresidencia de la Junta de Andalucía para Manuel Gavira, martillo pilón para Juanma Moreno en la oposición de la anterior legislatura. Y la consejería con las competencias de Turismo (el principal negocio de Andalucía), Desregulación (con probables polémicas), Justicia (con jueces y fiscales por medio) y Administración Local (cuando el PP tiene las alcaldías de las ocho capitales andaluzas y la mayoría de los principales municipios). Y, de propina, un senador y un puesto en la mesa del Parlamento. Una jugada redonda, por la que se debe felicitar a Vox. Pues es difícil que te regalen tanto.

Dirán que Vox tiene 15 escaños, y que sumados a los 53 del PP son 68, lo que supone una mayoría absoluta muy holgada. Sí, pero no. Al PP solo le hacían falta dos. Los otros 13 no aportan nada para la mayoría. Con solo dos escaños más el PP hubiera gobernado.

Y después están las repercusiones políticas. El papelón chungo de Juanma Moreno. Primero, el descrédito de haber aceptado casi todo lo que dijo que no asumiría. La prioridad nacional, que es tan versátil. Aunque siempre se puede considerar como prioridad nacional la gratuidad para entrar en los monumentos turísticos de los naturales del lugar, ya que ahora los gestionará Vox. Y después, la proporcionalidad. Decía Juanma que quería gobernar en solitario. Y, finalmente, ha colocado como vicepresidente a Manuel Gavira, un señor que le dijo cosas muy feas en las sesiones de la anterior legislatura. Y que no viene de entusiasmar: en Cádiz, su ciudad, Vox quedó cuarto y no ganó en ningún colegio electoral.

No sólo tiene un coste evidente para el PP de Andalucia, sino personalmente para Juanma Moreno. A regañadientes, o por necesidad, ha enterrado la vía andaluza del PP. Y lo peor es que él mismo ha comprado muchas flores para ese sepelio. Lo han peleado con ansiedad y mal. No hacía falta dar el brazo a torcer en la segunda votación.

De modo que en Andalucía se ha implantado la vía extremeña y en modo trágala. La misma que el PP le hizo tragar a María Guardiola, imponiéndosela desde Madrid. Para el pacto con Vox, en Andalucía han fotocopiado el pacto de Extremadura. La vía andaluza ya está de funeral. Descanse en paz.

José Joaquín León