SIEMPRE que ocurre una catástrofe natural con más de 10 muertos se busca al culpable. Lo primero sería diferenciar los accidentes, como el de los trenes de Adamuz, de catástrofes como la dana de Valencia, o el incendio de Los Gallardos en Almería. Por supuesto que en las catástrofes naturales hay que analizar las responsabilidades. Pero en este país lo que se busca es el culpable político, para la confrontación nuestra de cada día. En el incendio de Almería, la única duda era cuanto tiempo tardarían en rebuznar. Respuesta: menos de un día.

Era de esperar que saltara a la palestra mediática el Carroñero Mayor del Reino, Óscar Puente, para echarle las culpas del fuego al PP. Y que el Torquemada de los populares, Miguel Tellado, le echara las culpas al Gobierno del PSOE. En este caso porque el fuego pudo ser provocado por un cable defectuoso del tendido eléctrico.

Óscar Puente ha intentado confundir a la gente, y establecer una relación con la dana de Valencia, al acusar a la Junta de Andalucía de no enviar un ES-Alert a la población. Como ha explicado Juanma Moreno, en este incendio, los técnicos indicaron que enviar un mensaje de alerta era contraproducente. Porque había diferencias: unas personas se debían quedar confinadas en sus casas y otras ser evacuadas por los caminos establecidos. Además de que la red telefónica se inutilizó en varias zonas a causa del fuego. El alcalde de Bédar, la Guardia Civil y otros servicios de Emergencias avisaron a las personas en sus casas. Y el fuego se veía.

Lo que sí hay que lamentar es que al menos siete de los muertos fallecieron porque hicieron lo contrario de lo que se les pidió. Dice el ministro Grande-Marlaska que no son sugerencias, sino órdenes. Pero en esos incendios hay personas que no quieren abandonar sus casas, o que huyen por donde creen que es más fácil, y son sorprendidas por las llamas del fuego. En la dana de Valencia también murieron algunos por intentar salvar sus coches cuando ya sabían lo que estaba ocurriendo.

Y eso lleva a otra responsabilidad: los ciudadanos que no cumplen lo que se les pide, porque no se fían de las autoridades, y se arriesgan. No obstante, además de la obediencia, también hay que tener más conocimientos de autoprotección para casos de siniestros. En eso, como en mejorar la prevención, queda tarea pendiente. Y es urgente resolver el problema de los carroñeros.

José Joaquín León