CUANDO se comenta la invasión de Ceuta, a veces parece que está en la República Sudafricana. Como si quisieran alejarnos de lo ocurrido. Y lo ocurrido, entre otras cuestiones, es que han muerto alrededor de 100 personas, algunos de cuyos cadáveres aún no han rescatado. Para Andalucía, Ceuta no es solo una ciudad vecina, sino con vinculaciones especiales. Estuvo a punto de ser incluida en la comunidad autónoma andaluza al principio de la Transición. La UCD defendía la integración de Ceuta y Melilla en Andalucía, pero no se aprobó, porque se opusieron el PSOE, el PCE y el PSP de Tierno Galván. Se remitieron a la Constitución de 1931, en la Segunda República, donde eran definidos como “territorios de soberanía del Norte de África en régimen autónomo, en relación directa con el Poder Central”.
En el artículo 228 del vigente Estatuto de Autonomía de Andalucía se indica que mantendrá “relaciones especiales de colaboración, asistencia y cooperación” con Ceuta y Melilla. Asimismo, existen otros vínculos institucionales y administrativos, que ligan a Ceuta con Cádiz y a Melilla con Málaga. La diócesis de Ceuta está compartida con la de Cádiz, y ahora tiene a Ramón Valdivia, obispo auxiliar de Sevilla, como administrador apostólico, ejerciendo funciones de obispo, como extensión de la diócesis de Cádiz. La Caritas de Ceuta se ha desbordado. De eso se sabe poco. No sé si Vox le piensa retirar la ayuda a esta oenegé, por dar de comer a hambrientos sin prioridad nacional.
El PSOE de Andalucía, por ayudar y centrarse un poco, después de sus últimos éxitos electorales, ha salido a la palestra para decir que el rey se ha subido “al carro de los extremistas”. Se referían al rey de España, no al de Marruecos. Pues al rey de Marruecos los socialistas lo tratan mejor que a Felipe González. Por eso, Albares no llamó a consultas al embajador. ¿Qué le iba a consultar? Entraron 72.000 inmigrantes ilegales, pero Marruecos se portó bien, no es tan insolidario como Italia, Dinamarca y otros 20 países europeos.
Unos dicen que la culpa es de los jueces, otros que la culpa es de las mafias de traficantes, otros que la culpa es de los espías del CNI por irse de vacaciones, otros que la culpa es de Trump y Netanyahu por engañar a miles de ingenuos para fastidiar al bueno de Pedro. En fin, la culpa es de todos, menos de Pedro Sánchez y su amigo el rey de Marruecos.
El aviso que se ha dado a los navegantes está claro. Si Ceuta y Melilla no fueran ciudades españolas, la frontera de la UE ya no estaría en el norte de África, sino en el sur de Europa y la colonia de Gibraltar, a donde es más difícil llegar nadando.
José Joaquín León
