UNO de los grandes inconvenientes para controlar la inmigración ilegal es el populismo. En la invasión de Ceuta se ha visto, una vez más. En la sarta de tópicos que utilizan sobre Marruecos, el principal es que se trata de un país lleno de pobres, analfabetos en su mayoría, que necesitan emigrar para prosperar y no se resignan a morirse de hambre. Por lo tanto, hay que abrirles las puertas, aunque sea por humanidad. Por extensión, algunos llegan a la conclusión de que todos los musulmanes son pobres y que todos los europeos son ricos. Es una ingenuidad.
En los mismos días que entraban 72.000 ilegales por la frontera de Ceuta, se desarrollaba la Operación Paso del Estrecho. Miles de marroquíes llegan y vuelven de su país. Trabajan en Europa. Viajan en sus propios vehículos. Se desplazan familias enteras, con sus menores incluidos. Entran y salen con papeles. Sin problemas, en Europa y en África. Con las remesas que envían, aportan el 7% del PIB marroquí.
En los mismos días que entraban 72.000 ilegales por la frontera de Ceuta, se han visto turistas musulmanes en España. Con las señoras llevando velos, o prendas de más tapar, a pesar de las temperaturas. Algunos de esos turistas, procedentes de países árabes, viajaban en vehículos de lujo, y se han hospedado en hoteles de lujo. Un empresario andaluz, que estaba alojado en un hotel de cinco estrellas de Barcelona, decía que muchos clientes de ese hotel eran árabes. Quizás del Golfo Pérsico.
Donald Trump, a pesar de la guerra de Irán, se lleva estupendamente con los dirigentes de Arabía Saudí, Catar, los Emiratos y otros países árabes. También con Marruecos, por cierto. En general, con países donde hay negocio. Significa que en el mundo existen países, no europeos, donde los pobres podrían encontrar trabajo y una vida mejor. Pero fuera de Europa no existe barra libre. Y en países comunistas, como China, no los dejan entrar sin papeles.
Como castigo, se ha propuesto que España no organice el Mundial 2030, si la final se disputa en Casablanca, y no en Madrid. Esa retirada no sería ruinosa para don Mohamed. A base de petrodólares del Golfo, y de su mano de obra barata, lo podrían organizar ellos solos.
El mundo se divide en ricos y pobres. Pero hay ideologías que propagan mentiras. Para dividir en listos y tontos.
José Joaquín León
