SOMOS los campeones del mundo en fútbol, pero en el informe PISA de la OCDE, sobre la educación, hemos quedado fatal, por debajo de la media desarrollada mundial y europea, eliminados en la fase de grupos. Grande ha sido el ridículo, con retroceso en lectura, matemáticas y ciencias. ¿La culpa de este fracaso educativo no es de los políticos, de los profesores, ni de los alumnos? No, la culpa ha sido de los móviles, que tienen atontadas a las criaturitas. Sin embargo, los dos primeros países del mundo en lectura son Japón y Corea del Sur, productores de móviles y alta tecnología. Aunque también la cuna de Haruki Murakami y Han Kang.
La culpa no es de los móviles. En las listas de libros más vendidos de España no aparecen en cabeza Gonzalo de Berceo ni Garcilaso de la Vega, ni siquiera Camilo José Cela, sino Megan Maxwell, que se ha pasado de la literatura erótica a la romántica. El problema no es la poca lectura, sino lo que se lee.
Se habla de la cultura del esfuerzo. ¿Qué esfuerzo? Los niños de 15 años convocados para las pruebas del informe PISA, con sus móviles, se han enterado de que en este país hay políticos esforzados como Ábalos y Cerdán, y leyes educativas como esa de la señora Celáa, y profesores que antes de empezar el curso están preparando las huelgas. Y niños que les da igual suspender o aprobar. Y después nos extraña que quedemos por detrás de Portugal.
Aquí el esfuerzo es para trampear. En Cataluña, donde gobierna el PSC de Salvador Illa, dejaron fuera de las pruebas al 23% de los alumnos, justamente los peores, para falsificar el resultado. Pero los han pillado en la OCDE y no han entrado en el concurso. Trampitas, sí, para enseñar a los niños las habilidades de sus políticos. En Cataluña, según dicen los ultras de Aliança Catalana, viven muchos moros. Queda feo decirlo, lo sé, pero hay un dato objetivo: en 2021 la población de origen extranjero era del 11,4%, y ya se aproxima al 20%. Y también participan en las pruebas. Su comprensión lectora en español suele estar por debajo de la media.
Por cierto, la mejor comunidad de España en ciencias y matemáticas ha sido Madrid, donde gobierna el PP de la señora Ayuso, esa vampiresa del ático que sale en los telediarios. Pero Andalucía, donde asimismo gobierna el PP, ha quedado entre las últimas. Y Ceuta y Melilla cierran la clasificación, desde antes de la invasión. ¿Por qué será?
José Joaquín León
