ES seguro que el Pregón de la Semana Santa de 2019 será recordado cuando pase el tiempo. Hay muchos focos alrededor de Charo Padilla por ser la primera mujer pregonera de la Semana Santa de Sevilla. Poner tanto énfasis en su condición femenina me parece un detalle de desigualdad, o de anormalidad de género. Es cierto que antes no hubo pregoneras. Pero a ella la han nombrado por ser Charo Padilla, por aportar una visión de la Semana Santa que no es masculina ni femenina, sino que en su caso ha sido popular, cargada de sensibilidad y espontaneidad, cercana a la gente que vive esos días con devoción y de verdad.
HOY se dan a conocer oficialmente los horarios e itinerarios de la próxima Semana Santa. El Cabildo de Toma de Horas cumple el rito. Por vez primera desde que es presidente Francisco Vélez, será aprobada una nómina que es de transición hacia la Semana Santa del siglo XXI. Se ha hablado, se ha escrito, se ha especulado mucho sobre el Martes Santo. El presidente expuso (desde antes de ser elegido) que no consentiría el recorrido de la carrera oficial al revés. Pero es sólo una parte del problema de organización en que se ha convertido la Semana Santa.
EN la interesante exposición del Centenario de la marcha Amarguras llamó la atención, una vez más, el manto que perdieron en la cofradía de San Juan de la Palma. Ese manto, obra de Rodríguez Ojeda, lo luce actualmente la Virgen del Desconsuelo, de la cofradía de los Judíos de San Mateo, de Jerez de la Frontera. Ese manto vuelve de Jerez a Sevilla de vez en cuando, para ser expuesto y que los cofrades sevillanos se persignen cuando lo vean. Ese manto (y otras obras de arte) había venido en 1983 cuando Luis Becerra organizaba en el entonces edificio de Caja San Fernando, en la plaza de San Francisco, sus recordadas exposiciones de Cuaresma. Fue un pelotazo, un modelo a seguir. Y dejó en evidencia las barbaridades cometidas en la Semana Santa del ayer.
UNA de las principales novedades de la Semana Santa la tendremos el Martes Santo. Se cumplen 30 años de la primera estación de penitencia del Cerro del Águila a la Catedral. Coincidirá con el estreno del tercer paso de la cofradía, que incorpora al Nazareno de la Humildad, obra de Juan Manuel Miñarro. Esto me parece mucho más importante que si las cofradías van ese día al derecho o al revés. Porque es una novedad muy significativa de la evolución de la Semana Santa en los últimos tiempos, de cómo una cofradía que entró de pobrecita es hoy una de las que salen con más nazarenos el Martes Santo y pasa a ser la segunda con tres pasos en ese día tan complicado de organizar.
EL primer lunes de Cuaresma sigue marcado en las agendas de los cofrades de Sevilla. Es el día del Vía Crucis de las hermandades. El matiz es importante. Cada año el Consejo nombra una imagen, titular de una cofradía, pero es un acto conjunto, de todos, para el que existe un protocolo y unas normas. Se celebra en el interior de la Catedral, donde son rezadas las estaciones y la meditación final. No es un culto callejero, sino que la imagen sagrada es trasladada desde su templo, en unas andas, con recorridos de ida y vuelta. Este año han designado al Cristo de la Conversión del Buen Ladrón, de la Hermandad de Montserrat, una imagen excepcional, que cumplirá cuatro siglos, obra de Juan de Mesa, de la que se ha dicho que es como “el Gran Poder crucificado” (es parecido, pero no es exactamente así), y que no había sido elegido hasta ahora.