SEGÚN nos vamos haciendo mayores, entendemos mejor la fugacidad del tiempo. Todo es efímero. Y a veces se le concede una importancia efervescente a lo que pronto se olvida. Incluso lo que se considera histórico se va deformando con la muerte de quienes fueron protagonistas o testigos presenciales. Lo volvía a pensar al conocer el fallecimiento de Enrique García Gordillo. Este periodista, más allá de su larga trayectoria en Sevilla, tuvo un gran momento político en el referéndum del 28-F. Fue lo que ahora se denominaría el gurú de referencia para Rafael Escuredo, entonces presidente de la Junta de Andalucía.
Se suele decir que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Esta afirmación hoy resulta de lo más machista, pero suele ser cierta. Por lo general se dice porque ese gran hombre tapa a la gran mujer, que se queda en segundo plano. Mientras que cuando la gran mujer está en primer plano no se suele decir que detrás haya un gran hombre.
Del mismo modo se puede afirmar que detrás de un gran presidente de la Junta de Andalucía, como lo fue Rafael Escuredo en el 28-F, hubo un gran periodista que encauzó la comunicación de aquel acontecimiento (hoy histórico) por el buen camino. Enrique García supo ser lo que hoy se diría un director de Comunicación templado, receptivo y asequible, que sintonizó con los periodistas para orientar sin imponer, para informar y para aconsejar. Contribuyó al lado correcto de aquella historia.
El 28-F, obviamente, hubiera sido distinto sin Rafael Escuredo de presidente de la Junta. Tras aprobarse la Constitución, algunos capitostes del PSOE no querían la autonomía plena para igualar a Andalucía con las nacionalidades históricas. Primero se tuvieron que convencer entre ellos. Pero no sólo fue importante Escuredo. También personas que aparecían en la segunda fila, como Enrique García, aunque por su labor merecían estar a la luz del foco.
Ha pasado ya casi medio siglo desde aquel 28-F. Entonces Enrique tenía 30 años. Y ese es otro aspecto a considerar. Con esa edad quizás hoy hubiera sido un joven becario, pero entonces era el asesor más influyente del presidente de la Junta. Y los periodistas principales eran de su edad o más jóvenes.
La política ha evolucionado. Las ideas se han supeditado a los intereses, y la libertad a la disciplina. Es otra historia.
José Joaquín León
