EN todas partes se estrechan el cinturón, incluso en la calle Ferraz. Y, si presuntamente hacían facturas falsas, ¿quién nos asegura que las joyas no son presuntamente falsas? Un mayordomo de Zapatero las ha valorado entre 30.000 y 50.000 euros. La gente se reía al enterarse, al ver la señorial apariencia de las joyas de doña Sonsoles y los relojes de aspecto lujoso. El juez Calama ha encargado un informe pericial. De modo que estamos en el momento VAR, en la revisión, que es cuando nos dirán si esas joyas valen un potosí, o son de bisutería, o las han falsificado, o…
¿Y si las hicieron en Pakistán? Algunos expertos han señalado que la mayoría de las joyas no son antiguas, incluso que parecen del siglo XXI, y que su estilo concuerda con la joyería de algunos países del Oriente árabe. ¿Oriente, dice usted? A ver si las joyas se las pusieron los reyes magos a doña Sonsoles. O a ver si las encargaron en Pakistán, que allí la orfebrería, los bordados y todo lo artístico oriental sale más barato. Como las joyas procedan de Pakistán y Paquili Carrera se entere, ya tenemos lío, que diría Juanma Moreno, otro que defendió a los artesanos andaluces, como Zoido en Bruselas. Pues lo suyo hubiera sido encargárselas a un taller de Córdoba, o de otro lugar de Andalucía. Por culpa de cuatro tunantes van a arruinar a nuestros joyeros. Hay cofrades que se conforman con cualquier cosa.
Los cofrades de la madrileña calle Ferraz están ahora en modo Canina. Pensativos. Registros por aquí, registros por allí. Se les presentan los guardias civiles, pero sin uniforme de gala. Y, para colmo, han encontrado joyas, que proceden supuestamente de una herencia y de viajes. Van a necesitar salud y buen viaje, para salir vivos del peritaje. Pues no es lo mismo viajar a una joyería de Córdoba, aprovechando un mitin del PSOE en las elecciones andaluzas, que encargarlas a Pakistán. Y tampoco es lo mismo que los relojes sean Rolex como los de Cristiano Ronaldo, o falsificados en China, otro país que ha visitado el ex presidente Zapatero el viajero. Si las joyas merecen la pena, y son glamurosas, podrían exponerlas, como las de la duquesa de Alba en el palacio de las Dueñas.
Vale, nadie se debería tomar a guasa este asunto, yo tampoco. A ver cómo acaba. Por el hilo del bordado se puede sacar el ovillo. Pero no es lo mismo si las joyas son de fina categoría artesana o son baratijas de Pakistán.
José Joaquín León
