LOS capillitas y los devotos de la piedad popular apenas se han enterado, pero el papa León XIV, en su próxima visita a España, tendrá la oportunidad de rezar ante las imágenes de la Esperanza Macarena y el Señor del Gran Poder. Aunque no son las de Sevilla, sino las de Barcelona. No se le ha dado la oportunidad de que venga a Sevilla y vea los originales, en sus basílicas, pero al menos podrá ver las copias en la parroquia de San Agustín de la capital catalana, que es donde reciben culto y donde tienen una hermandad.

Se ha difundido que el Papa acudirá a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús, en la Sagrada Familia, y para honrar a Antoni Gaudí en su centenario, y quizás dar pistas sobre su beatificación. También irá a Montserrat, que es el principal centro de la devoción mariana en Cataluña. Y, además, el próximo miércoles, día 10 de junio, visitará en Barcelona la parroquia de San Agustín, el templo de los agustinos en el Raval, donde hablará con la comunidad de frailes a la que pertenece y recibirá a un grupo de pobres de los que atienden. Se supone que, a lo mejor, se detiene ante la Macarena y el Gran Poder de Barcelona, cuya hermandad tiene su sede en San Agustín.

El Raval está situado detrás del teatro de la ópera del Liceu, junto a la Rambla. Detrás de un símbolo de la burguesía y las clases altas barcelonesas, está un barrio degradado donde viven inmigrantes multiétnicos, multiculturales y multirreligiosos, entre ellos muchos musulmanes, con una colonia amplia de pakistaníes. Es como una mezcla alternativa de los Pajaritos y el Pumarejo, pero no tan pobre según el ranking de los barrios. Es una zona de cierto riesgo, sobre todo para los turistas que se despistan.

Junto a esos pobres multiétnicos, está la cofradía, fundada por andaluces. En San Agustín también hay un grupo de fieles filipinos. Desde ese templo se organizó en 2025 una pequeña Magna, con cuatro pasos, para celebrar el Año de la Esperanza, en la que junto a la Macarena de Barcelona salieron las Esperanzas de Mataró, Badalona y Cornellá de Llobregat. Fueron en procesión hasta la basílica de la Merced, donde se venera la patrona de Barcelona.

Con esto se observa que la piedad popular está presente incluso en los territorios multiétnicos, y donde no se habla de prioridad nacional. Esperemos que el Papa no pase de largo ante los altares. Y que venga a ver los originales.

José Joaquín León