LA gente malpensada no se lo creía. Pero ya está ahí, se le intuye en el horizonte, para la Feria de San Miguel. Según dijo el concejal de Movilidad, Álvaro Pimentel, el tranvibús llegará a la plaza del Duque el 28 de septiembre. ¡Laus Deo! La gente está deseando que aparezca el tranvibús en el Duque y se recupere la normalidad desde la Puerta Osario hasta la Campana, que se quedó incomunicada parcialmente por las obras. Vale, las obras se deben hacer. Y ocurre igual con las del Metro: son obras que causan perjuicios. Se supone que no es para fastidiar a vecinos y comerciantes, sino que es un mal necesario para una mejoría posterior. Lo malo es que la mejoría sea para unos y empeore la movilidad de otros.
Es lo que puede ocurrir, si no se remedia. La llegada y el recorrido del tranvibús, entre la plaza del Duque y Sevilla Este, implica una reforma de los autobuses de Tussam que resulta perjudicial para otros usuarios. Un ejemplo: la línea 27 ya no se puede utilizar desde la Campana, la han desplazado al Prado de San Sebastián. Pero esa línea atendía el recorrido desde la Puerta Osario hacia la Florida y Luis Montoto, que se quedará en condiciones peores, y con desplazamientos peatonales más largos para las personas con dificultades de movilidad.
El recorrido del tranvibús entre la plaza del Duque y Sevilla Este discurrirá por la salida de Puñonrostro a la Puerta Osario, y después se desplaza por la calle José Laguillo hasta la estación de Santa Justa. Ese trazado es el más rápido, es el natural para el desplazamiento de larga distancia entre Sevilla Este y la plaza del Duque. Y se entiende que el tranvibús presta un servicio de transporte rápido y que, si le ponen un itinerario con rodeos, tardaría más y se perdería la rapidez deseada. Sería como una vuelta de las cofradías por su barrio, sin seguir el camino más corto.
Hasta ahí es normal. Lo anormal es que para conseguirlo perjudiquen a otros usuarios, que utilizaban las líneas de Tussam para llegar a zonas intermedias. Si quedan desatendidas, se crea un agravio comparativo. Y, si hace falta trasbordar, para lo que se hacía directamente, también está peor y es más lento. Una vez más, se nota que la solución necesaria es el Metro. Pues la línea 2 del Metro, de Sevilla Este al Duque, podría enlazar con la línea 3 en la Puerta Osario y facilitaría los desplazamientos.
Visto de otro modo: el tranvibús es un parche para el transporte de Sevilla. Se mire como se mire. No es lo más rápido, ni lo más eficiente, ni lo más cómodo. Es un quiero y no puedo, un sucedáneo en el transporte urbano.
José Joaquín León
