HE comentado, en otras ocasiones, que el edificio de la Diputación de Sevilla, con su patio, debería ser considerado como espacio multiusos. Allí celebran eventos polifacéticos, lo mismo se dedican a las emprendedoras que a las artesanías o la gastronomía de la provincia. Pero no sólo sirve como un minipalacio de exposiciones. También acoge el ciclo de cine de verano, en los calurosos meses del estío. Una evocación de aquellos antiguos cines al aire libre, que el tiempo se llevó. Y, recientemente, acogió el denominado festival del Patio+Metrópolis, con cuatro conciertos, que protagonizaron Tanxugueiras, Morgan, Los Planetas y Repion.

Especialmente curiosa fue la apertura, con las gallegas de Tanxugueiras, a las que se suele presentar como pandereteiras y defensoras del folklore tradicional gallego. Aunque lo de tradicional se les discute, pues críticos más politizados las presentan cono las embajadoras musicales del BNG, y hasta como una rara fusión de meigas podemitas. Venían después de aparecer en La Revuelta de David Broncano. Y de sufrir un incidente en Palencia, donde manifestantes de ultraderecha boicotearon el inicio de su concierto, mientras pedían la dimisión de Pedro Sánchez.

A Tanxugueiras las marcaron después de lo que pasó con TVE para el festival de Eurovisión. Pero, volviendo al patio de la Diputación, se ha visto una vez más que se les queda corto. Se llenó, y eso significa que necesitan un espacio más amplio. Una opción, que no cuajó, era la cesión del edificio del antiguo mercado de la Puerta de la Carne, cerrado e inutilizado desde el siglo XX. El presidente de la Diputación, Javier Fernández, es del PSOE, y el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, es del PP, por lo que se imposibilitó el acuerdo.

Es probable que hubiera sido útil para Sevilla, ya que la Diputación tiene parné para invertir. Y no solo en los pueblos. Además de la singularidad de que el mercado abandonado está enfrente de la Diputación. Y si algún día se hicieran con el edificio de los Bomberos, ya tendrían ese espacio de la Puerta de la Carne al completo, a ambos lados del puente de San Bernardo.

Como esa expansión parece una utopía, se deberán conformar con el patio, que lo mismo sirve para una banda de cornetas y tambores que para tocar las panderetas, sea o no sea en Navidad.

José Joaquín León