A todos los altos cargos les ha dado por viajar a China. Allí quieren hacer negocios Pedro Sánchez, Juanma Moreno y José Luis Sanz. Todos con la intención de dar coba a los chinos. Pero me quedo en lo más cercano, el ámbito de lo local. Primera cuestión: un chino no es un sevillano. Un chino es un chino. Eso significa que en líneas generales no tiene la misma mentalidad. Y en líneas aéreas tampoco. Por eso, en la enésima polémica cateta entre Sevilla y Málaga, a cuentas del presunto vuelo que establecería Air China con Andalucía, hay que valorar la forma de viajar del chino. No necesita que el aeropuerto esté al lado de su hotel. En Sevilla, la gente intenta aparcar el coche en la puerta de su casa, aunque sea en doble fila, y tiene un concepto del desplazamiento y las distancias diferentes al chino. En China, se considera a España como una región de Europa, y a Andalucía como una provincia, y a Sevilla como un pueblo bonito y con historia.

HA vuelto a hacerlo. Vinicius ha vuelto a decir, en una entrevista en la CNN, que en España hay un problema de racismo y que él es una víctima. La entrevista se difundió tres días antes de que el árbitro Alberola Rojas le perdonara la expulsión y le obsequiara con un penalti ficticio en el partido frente al Real Betis. No obstante, él se siente maltratado. Esta vez ha admitido que la mayoría de los españoles quizás no sean racistas y que vive “en un país agradable”. Pero también defendió que se retire la concesión del Mundial 2030 a España “si no evoluciona”. Es una propuesta intolerable de este engreído futbolista. Si Vinicius fuera de raza blanca, se pasaría sancionado más de media Liga. Pero los árbitros le perdonan tarjetas, y le consienten todo tipo de protestas por el miedo al qué dirán.

PREGUNTABAN los periodistas: “¿Vendrá el Papa al congreso?”. Se les recordó que el Papa Francisco no ha viajado todavía a España, sino que prefiere ir a Indonesia, Papúa, Timor Oriental o Singapur. El congreso por definición era el de Hermandades y Piedad Popular, que se celebrará en diciembre, coincidiendo con el puente de la Purísima. Pero los del PSOE han copiado la idea. ¿Los capillitas han organizado un congreso en Sevilla? Pues nosotros, otro; y, además, unos días antes; y para engrandecerlo llevaremos a nuestro sumo pontífice para que sea aclamado. ¿Y organizarán alguna procesión extraordinaria por el Paseo de Colón, para alegrar al Cecop y a Fiestas Mayores? Pues no consta todavía que quieran organizar una procesión extraordinaria. Aunque no es descartable que salga Pedro Sánchez bajo palio.

FUE presentado como el evento más magno y maravilloso de la historia. A los de TVE les pareció todo estupendo. Pero, viéndolo, se llegaba a la conclusión de que las críticas hubieran sido tremendas si esa ceremonia olímpica se celebra en Sevilla. Para empezar, llovió con fuerza, para acabar con una sequía, como la pasada Semana Santa; aunque era 26 de julio, el día que terminó la Velá. El río Sena lo aprovecharon como si fuera el Guadalquivir. Y nos llamó la atención. Si aquí no se puede cortar el puente de San Telmo para la procesión de clausura del Congreso de Hermandades, ¿cómo es posible que pusieran patas arriba el Sena para montar ese jaleo? Y, para colmo, suspenden la natación del triatlón por la contaminación del río, mientras aquí se cucañea.

AL mosquito sevillano algunos lo cuidan como si fuera el lince ibérico. Sabido es que el lince ya no está en peligro de extinción, de tanto cariño como se le ha procurado. Pero al mosquito sevillano no hay que permitirle que se propague, sino declararle la guerra y reforzar la política de defensa. El mosquito se ha crecido y contagia el virus del Nilo. No significa que cada picadura sea mortal de necesidad, no es eso, pero en estos días hemos conocido varios casos mortales. Hay un problema de sanidad pública de primer orden. Y nuestros políticos flojean con el virus del Nilo.