HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero no a pleno rendimiento. En un año que ha sido de lluvias abundantes, faltan lavapiés en zonas como Europlaya. El Paseo Marítimo de Cádiz, en general, presenta un estado manifiestamente mejorable, a pesar de las obras de urgencia. Las borrascas del pasado invierno han contribuido a perjudicarlo, provocando erosiones, grietas y socavones. Sin embargo, ya estaba impresentable desde antes. Y no desde que llegó Bruno a la Alcaldía, sino desde que llegó Kichi. Sufrió ocho años de dejadez.

Una parte de lo que se puede ver no se ha tocado desde los tiempos de Teófila Martínez en la Alcaldía. Siempre se recuerda que han pasado 40 años desde la remodelación profunda del Paseo Marítimo, que se hizo en los tiempos de Carlos Díaz en la Alcaldía. Invirtió en esas obras una parte del dinero que recibió el Ayuntamiento de Cádiz por el rescate del puente José León de Carranza. Con la herencia del puente (y con un buen criterio para las reformas), Carlos Díaz modernizó la playa y el Paseo, suprimió las casetas de madera y mampostería, y amplió la zona para pasear. También acabó con las olitas y otros elementos que aún recuerdan los más viejos del lugar, como una parte sentimental de los antiguos veranos gaditanos.

Desde que llegó Kichi a la Alcaldía y después ha pasado una década, en la que lo más destacable ha sido el carril de bicicletas que construyeron en la ciudad entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento. Así como la remodelación de la calzada, en el tramo entre el hotel Playa Victoria y Cortadura. Una remodelación antipeatonal, ya que la calzada no está utilizable para los paseantes, excepto que se arriesguen a ser atropellados. Ese tramo es para los coches de los residentes, para las bicicletas y para los patinetes, que por allí suelen circular a gran velocidad, por encima de lo permitido y sin controles.

Las instalaciones de la playa Victoria acumulan un deterioro de años, que recuerda a La Habana Vieja. De vez en cuando le dan una manita de pintura para disimular, o hacen remiendos de urgencia. Pero el Paseo Marítimo necesita ya una reforma a fondo. Y asumir la prioridad peatonal para el tráfico, de modo que los primeros sean los peatones; es decir, los paseantes y los que van a la playa. Se echa en falta el valor que tuvo Carlos Díaz para darle otro aire a la playa y el Paseo Marítimo. Y entender que es el principal atractivo de ocio en Cádiz.

José Joaquín León