EL Carnaval ya está en la recta final, que desembocará en el domingo de Piñata, y llega la hora de los balances. No ha sido ni el mejor ni el peor Carnaval de la historia. El concepto de la fiesta es significativo, porque para muchas personas se sigue limitando al concurso del COAC en el Falla. Sin embargo, la calle forma parte de la esencia carnavalesca. Sin olvidar que hay otras formas de celebrarlo en el mundo: Río de Janeiro, Venecia, Barranquilla, Basilea... Hay 13 carnavales en el patrimonio de la humanidad.

LA Medalla de Andalucía de Antonio Martín fue festejada ayer en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. El grupo de ‘Los cleriguillos’, con el propio Antonio (visiblemente emocionado), puso la nota gaditana de un Carnaval que ya es historia. Casualmente, ha coincidido la entrega con las vísperas de una final en la que hay pocos cambios. Los finalistas podrían ser los mismos de hace 10 años, con apenas las excepciones del coro de los Estudiantes y las chirigotas de Iván Romero y el sevillano Pablo de la Prida. En la comparsa tenemos continuismo: los grupos de Martínez Ares, Juan Carlos Aragón, Ángel Subiela y Los Carapapas.

LA polémica surgida con la retransmisión de la cantera en Canal Sur es peligrosa para el futuro del COAC. Las exigencias para imponer la presencia de juveniles son excesivas. Perjudicaron al informativo nocturno, que debe ser el espacio estrella de una televisión pública. A cambio de imponer actuaciones en vivo que no interesan a muchos andaluces. Al descontento que provocaron entre el personal de la RTVA se añaden los datos de la audiencia, que en cuartos de final es floja e insatisfactoria. Seamos serios: en el resto de Andalucía, a donde llega la televisión regional, sólo atraen las agrupaciones punteras. Es decir, la final, y si acaso las semifinales.

EN el Carnaval, cada 20 años, se suele decir lo contrario de lo que se decía. Por ejemplo, cuando el Ayuntamiento era el organizador oficial del concurso del Gran Teatro Falla se quejaban y afirmaban que debían ser los carnavaleros quienes se autogestionaran. Sin embargo, ahora muchos carnavaleros prefieren que lo organice el Ayuntamiento. Se debe entender que no es porque esté Kichi de alcalde, sino que es por la propia institución. Y, además, que para las críticas resultaría mucho mejor. En esto pasa como con el Cádiz CF, el mejor del partido es el que no juega.

HA sido un acierto que el Carnaval de este año tribute un homenaje a Pepe Mena. No sólo porque fue el concejal de Fiestas en 1979, tras las primeras elecciones municipales democráticas, sino porque le tocó vivir la Transición y poner las bases del Carnaval contemporáneo. Mena era comunista, al viejo estilo, del PCE de Santiago Carrillo y Rafael Alberti, quiero decir. En el Carnaval fue un hombre coherente. Intentó adaptar la fiesta al pueblo gaditano, y no porque se le ocurriera a él, sino porque era el sentir generalizado, como se había comprobado con el traslado a febrero, que ya se lo encontró.