LOS vecinos no quieren la Carpa del Carnaval en el muelle, ni en ningún sitio. La evolución de la Carpa merece un análisis pormenorizado, una monografía de la UCA, un congreso en el Palacio, quizás un libro. Es interesante que Antonio Cabrera haya recordado sus orígenes, cuando era gerente de la Fundación Gaditana del Carnaval. Sin Carlos Mariscal y sin Antonio Cabrera, la Carpa no hubiera empezado su trayectoria de generación en degeneración. Las pequeñas historias que allí han sucedido, los escarceos, intentonas y demás, se quedaron en el terreno de juego. Por suerte, no tenemos constancia de denuncias por acoso, aunque las ninfas salían huyendo a veces. Cádiz no es Hollywood. No hay pasarelas para protestar. Las últimas cayeron con el soterramiento, cuando llegó Teófila, después de Carlos Díaz, el alcalde que implantó la Carpa.

El aún reciente fallecimiento de Pepe Scapachini se llevó a la final de los cielos a otro gran componente de cuartetos. Aquel legendario grupo del Peña, el Masa y los hermanos Pepe y Paco Scapachini se consagró como el modelo. Pues aunque otro sector del público, menos purista, era favorable al cuarteto de Rota (al que le faltó continuidad), la realidad era esa: el verdadero cuarteto se debía asemejar a lo que interpretaban el Peña, el Masa y los Scapachini en aquellas agrupaciones legendarias. Entre los principales continuadores de hoy subyacen esas enseñanzas, cada uno con su estilo. A mí me siguen gustando los cuartetos bien rimados, aunque sean a base de Logroño y tal.

HASTA hoy no he escrito nada del coro de Luis Rivero porque allí salen varios amigos y varias amigas, y no era cosa de restarles puntos. Basta que elogien a alguien para que aparezcan los envidiosos. No obstante, me parece que este coro tiene méritos indiscutibles y aporta un estilo propio al Carnaval de Cádiz. Por supuesto, no se lo reconocen públicamente, aunque la realidad es la que es, y sigue siendo así aunque se diga al revés.

CALIFICAR el fallo del jurado del Carnaval como justo o injusto carece de sentido común. Con el actual sistema de puntuaciones no suele haber grandes sorpresas, aunque algunos puestos se deben al azar de un puntito o dos, que es hilar finísimo. Los finalistas del Carnaval de 2017 son previsibles. Si nos preguntan antes de empezar, sólo hay dos infiltrados: la chirigota ‘No te vayas todavía’, del Bizcocho, de San José de la Rinconada, y el coro ‘La reina de la noche’, de los estudiantes que no todos estudian. Se han ganado ese puesto de honor durante el concurso.

NINGÚN pregonero del sector Carnaval ha sido tratado con tanta desconsideración como Pedro el de los Majaras. Primero, todo el mundo supo que lo habían nombrado porque no aceptó Paco Rosado, que estaba en su derecho de renunciar y no tiene ninguna culpa. Ya de entrada, se servía a José Antonio Rico Segura (más conocido como Pedro el de los Majaras) de segundo plato. Para seguir, su comparsa ‘El ojo de Cai’ fue recibida con frialdad, impropia de lo que él se merecía. Han sufrido bromas malanges sobre un tipo que intentaba ser original. Y, además, les dieron un cajonazo, y los dejaron fuera de cuartos. Todo eso antes de pasar por el escenario de la plaza de San Antonio.