QUEDA la sensación de que unos han ido de listos y otros de tontos. Es la percepción predominante. A cambio de dos escaños, dos, Vox le ha sacado al PP una vicepresidencia de la Junta de Andalucía para Manuel Gavira, martillo pilón para Juanma Moreno en la oposición de la anterior legislatura. Y la consejería con las competencias de Turismo (el principal negocio de Andalucía), Desregulación (con probables polémicas), Justicia (con jueces y fiscales por medio) y Administración Local (cuando el PP tiene las alcaldías de las ocho capitales andaluzas y la mayoría de los principales municipios). Y, de propina, un senador y un puesto en la mesa del Parlamento. Una jugada redonda, por la que se debe felicitar a Vox. Pues es difícil que te regalen tanto.

SE supone que la gente vota a un partido porque quiere que gobierne. Diferente es que ese partido no tenga los apoyos suficientes y se quede en la oposición, o incluso sea extraparlamentario. Puede haber un voto testimonial, a sabiendas de que no es práctico. Pero no parece sensato votar a un partido para que sea inútil. Por eso, fue oportuno lo que recordó el presidente en funciones de la Junta, Juanma Moreno, en su discurso de investidura. En el Parlamento de Andalucía no hay mayoría absoluta del PP. Aunque hay cuatro partidos en los que se podría apoyar para conseguirla.

A la vía madrileña del PP nunca le ha gustado la vía andaluza. Madrileñizar el PP de Andalucía es la intención del sector ayusista del PP, que no veía con buenos ojos la estrategia de Juanma Moreno. Por eso, que le hayan faltado dos escaños para la mayoría absoluta les ha venido bien, y también ellos (como el PSOE y Vox) lo han presentado como un tropiezo del juanmismo. Es verdad que a la campaña del PP andaluz le faltó la guinda del pastel, y no es lo mismo 58 escaños que 53, aunque consiguieran más votos que hace cuatro años, pero con inferior porcentaje por el aumento de la participación. Sin embargo, en Madrid deben entender que Andalucía es diferente.

LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será el jaque mate al PSOE, lo cual llegará cuando caiga el rey de las fichas blancas o blanqueadas, que se llama Pedro. Sucederá antes o después, probablemente después, porque está perdiendo tiempo, y apurando las jugadas, y reclamando pausas de hidratación, de tanto como se suda.

LA visita del Papa ha sacudido las conciencias. En este país no estamos acostumbrados a discursos como el de León XIV en el Congreso de los Diputados. O como sus palabras de estos días en Madrid, Barcelona y Canarias. Los políticos han intentado aprovecharse, destacando lo que les conviene y olvidando lo demás. Así ha pasado con el aborto y la eutanasia, con la división y el odio político, o los inmigrantes. Todo está en los Evangelios. Ese es el mensaje de Cristo. Otra cuestión es que no se haya cumplido. Y tengamos la civilización de la guerra, aunque el mundo necesita el amor.