PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a otros de España. Se dio una lección de solidaridad. Y los andaluces supieron crear un clima de cooperación, que dejó al descubierto las miserias de la crispación y el populismo que padecemos. Ese espíritu andaluz no surge por casualidad. Procede de la religiosidad popular, que en la ética civil está como telón de fondo. ¿Funerales laicos? No, gracias. Y en eso hay diferencia con otras tierras de España. Andalucía no puede ser (ni antes ni ahora) menos que otras autonomías.

LA guerra de Ucrania cumple cuatro años. La invasión rusa de Ucrania parece que no interesa en España, a pesar de que es un país europeo. Putin, antes de esta guerra, era amigo de Vox, y ayudó a la extrema izquierda española y a Puigdemont. Parece que algunos aún le mantienen el afecto y no lo tratan como a Netanyahu o a Trump. Los gobiernos europeos también hacen un ejercicio de hipocresía. España, sin ir más lejos, es el segundo país europeo que compró más gas natural a Rusia el año pasado. Sólo Francia compró más. Mientras se habla de boicot, mantienen importaciones y exportaciones millonarias.

SE está considerando histórico que una chirigota de Sevilla, ‘Ssshhhh’, haya ganado por vez primera el concurso del Carnaval de Cádiz. Con un tipo de saeteros, por cierto, que entronca con ambas ciudades, ya que la saeta carcelera se considera con origen gaditano. Sin quitarle mérito a la chirigota del Bizcocho y Pablo de la Prida, está desfasada la consideración de que Sevilla y Cádiz son mundos enfrentados. Eso que escribió Fernando Villalón de que el mundo se divide en dos partes, Sevilla y Cádiz, ya no funciona así. Hoy Sevilla y Cádiz están en la misma parte del mundo.

LAS inundaciones que está sufriendo Andalucía han causado grandes daños materiales y mucho dolor a miles de personas. Entre esos aspectos trágicos, han brillado otros muy positivos. El principal es el orgullo de ser andaluz. Andalucía está dando una lección de solidaridad y ayuda al prójimo. Eso ennoblece su identidad como pueblo; y se debe en gran parte a su educación y creencias. Y, por otro lado, hemos visto que las autoridades, empezando por el presidente de la Junta, Juanma Moreno, están haciendo lo que deben hacer, que es atender a las personas que sufren y olvidarse de politiqueos. Se ha asesorado por los técnicos para tomar decisiones a veces duras, como evacuar a todos los vecinos de Grazalema. La lealtad institucional también la está ofreciendo el Gobierno de Pedro Sánchez, a diferencia de lo que sucedió en Valencia.

EL PSOE sanchista no estaría gobernando sin los resultados de las elecciones en Cataluña y el País Vasco. En el resto de España, el PP ganó claramente. Y con el apoyo de Vox sumarían mayoría absoluta. Por eso, Pedro Sánchez sabe que para seguir debe contentar a los partidos catalanes y vascos que le apoyan. Y más aún ahora, cuando la horrible gestión ferroviaria del Gobierno ha propiciado una gran indignación en Cataluña. Por el servicio caótico de Rodalies y por el AVE, que está tardando cinco horas desde Madrid a Barcelona, tras la reducción de velocidad. Así pues hay que buscar más privilegios, que sirvan como cortina de humo. Y regalías y prebendas y más sueldecitos a los amigos, para que le mantengan en la Moncloa.