LO peor no fue la merecida derrota, sino la imagen lamentable que ofreció el Cádiz en Soria. Se vio superado en el marcador y en el terreno de juego. La nulidad ofensiva del equipo amarillo fue muy preocupante. No dio la sensación de ser un firme aspirante al ascenso, ni se le vieron sus mejores argumentos. Al Numancia le bastó un gol, en un garrafal error de marcaje a Pere Milla, para llevarse una victoria que buscó con más fe que el Cádiz. Puede que la ausencia de Alvarito se notara demasiado.

EL Cádiz consiguió una merecida victoria. Por fin acabó con el gafe del Oviedo en Carranza, que comenzó con aquel partido triste en el que se perdió un ascenso y siguió con la derrota de la pasada temporada. También iba ganando el Oviedo ayer, con un gol que se encontraron de suerte. Pero el Cádiz fue capaz de remontar cuando se dedicó a jugar al fútbol, en vez de dar patadones a lo loco. Un golazo de Perea, que rompió su mal fario personal, y un cabezazo de Servando, pusieron las cosas en su sitio. Si alguien mereció ganar fue el Cádiz de la segunda parte, que aprovechó la superioridad por la expulsión de David Rocha.

EN este partido no sólo importaba el resultado. También la situación anímica de los jugadores por la detención y encarcelamiento del consejero delegado, Quique Pina, que era el responsable deportivo y, en consecuencia, el artífice de los fichajes de esta temporada. En el campo, se vio a un Cádiz conservador, pendiente de no perder antes que de ganar. Es obvio que jugando así se puede escapar una buena oportunidad de ascenso, Ayer el Nástic no pudo marcar, pero el Cádiz tampoco y se le vio bastante espeso y conformista.

EL peligro de encerrarse, a conservar un gol como si fuera un tesoro, es ese: que un error puede estropear la noche. El Cádiz hizo lo mismo de otros partidos que ha ganado en Carranza. Marcó y se dedicó a defender, a la espera de que pasaran los minutos. Marcó con un golazo de Eugeni desde lejos. El gol llegó en un partido espeso, que estaba complicado. El Cádiz lo quiso administrar, pero una jugada con fallos en cadena la aprovechó Cristian Herrera cuando ya se cumplía el minuto 88 y se esperaba otra victoria.

TERMINÓ la gran racha del Cádiz en un partido pésimo, en el que no mereció puntuar. El Alcorcón es un rival del montón, pero le ha tomado la medida al equipo cadista, que fue incapaz de marcarle un gol en Carranza ni tampoco ayer en Santo Domingo. El Cádiz flojeó en todas sus líneas, regaló un gol estúpido y careció de capacidad de reacción. Le fallaron sus armas en las bandas y se le notó la carencia de remate que sufre cuando el rival no concede espacios. Lo peor no fue la derrota, sino que el equipo parece distraído. Sin algún refuerzo, que aporte más en ataque, será difícil evitar un bajón.