LA Liga volverá a partir del 8 de junio (en realidad, del viernes 12), según anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Llegará con los futbolistas mal preparados y con muchos peligros, que pueden originar sorpresas y alterar el rendimiento de los equipos. No dudo de la profesionalidad de todos los jugadores (los del Cádiz y los de otros clubes), pero les van a poner por delante un caramelo envenenado. Algunos terminan contratos el 30 de junio y no se les ha renovado. Otros están cedidos hasta esa fecha, y podrán seguir con ampliaciones de las cesiones. Sin embargo, el rendimiento de algunos jugadores (quizá inconscientemente) puede cambiar. Clubes de Primera y Segunda, entre ellos el mismísimo Barcelona, están teniendo problemas con futbolistas profesionales y de su cantera que saben que no seguirán.

HOY es lunes 18 de mayo. En condiciones normales, el pasado fin de semana se hubiera disputado la jornada 41, con el Girona-Cádiz. Sólo quedaría por jugar la última jornada, con el Cádiz-Albacete, el próximo fin de semana. A estas alturas, el Cádiz ya podría haber conseguido el ascenso a Primera División, o la consolación de las eliminatorias de ascenso. Pensar que ni lo uno ni lo otro sería trágico, así que mejor no ponerse en lo peor. Sobre todo porque es una suposición ficticia. La realidad es que faltan 11 jornadas para acabar (¿y las dos eliminatorias de ascenso?) y que no se sabe cuándo volverá la competición.

EN los últimos días han dado los primeros pasos para reanudar la Liga. Al menos, en teoría. El Cádiz ha vuelto a entrenar. También se ha conocido que ningún futbolista amarillo dio positivo en las pruebas del coronavirus. Sigue pendiente de solución el caso de Fali, al que están tratando con respeto y prudencia, por sus peculiaridades. Empieza una pretemporada atípica para volver a competir. Y también se dan a conocer algunas características de cómo sería el fútbol después del coronavirus. Hasta dónde llegue. No es seguro que sea hasta la jornada 42.

EL Cádiz debe preparar la pretemporada del final de Liga, pase lo que pase. El entrenador, Álvaro Cervera, y la plantilla se enfrentan a una situación desconocida, sin similitudes, ni en España, ni en otros países. En el Norte de Europa y en los países del Este europeo, así como en China y otros de Asia, interrumpen los campeonatos en invierno, en las semanas con más riesgo de nevadas. En Argentina y otros países sudamericanos disputan los torneos de Apertura y Clausura. Pero nada de eso es comparable a la situación actual. Por lo que las consecuencias (físicas, psíquicas y deportivas) pueden ser sorprendentes e insólitas.

EN España se empieza a hablar de la desescalada de los confinamientos, pero eso no significa que las competiciones deportivas vayan a reanudarse en un plazo cercano. Más bien parece lo contrario. A medida que se conocen las circunstancias de los desplazamientos y contactos, se observa que será más difícil permitir los partidos de fútbol profesional. No podrán mantener las distancias de seguridad. Pero lo más grave es que hay otros factores de riesgo (y muy claros) para contagios. Arriesgarían a los futbolistas, técnicos, directivos… y sus familias. Por eso, actualmente, los tiras y aflojas entre la LFP, la RFEF, el CSD y la AFE no encuentran puntos de acuerdo.