AL Cádiz le faltó confianza para buscar la sorpresa. A los 23 minutos ya tenían la eliminatoria prácticamente perdida, por culpa de dos errores defensivos de los que no se suelen cometer en la Liga. El primer gol, en la primera ocasión que chutaba el Sevilla, fue decisivo porque serenó a los futbolistas de Primera, que venían con la incógnita del debut de su nuevo entrenador, Vincenzo Montella. En la segunda parte, al Cádiz le faltó puntería, y no marcó ni de penalti. Desperdiciaron la ocasión de pelear la eliminatoria ante un Sevilla que tras el descanso estaba sesteando y pensando en el Betis.

PUEDE que lo mejor esté por llegar, si el Cádiz consigue el ascenso a final de temporada. Sin embargo, se recordará 2017 como un gran año. El Cádiz recuperó la autoestima. Al final de la pasada temporada peleó hasta el último minuto por el ascenso en Tenerife. Al final de este año, truncó su racha de siete victorias consecutivas, precisamente en Tenerife, donde desaprovechó una excelente ocasión de conseguir la octava. Pero ese empate le permite seguir arriba, con opciones claras de estar en la lucha final por ascender.

AL Cádiz le faltan 15 puntos para conseguir el objetivo de la salvación, cuando todavía no ha terminado la primera vuelta. Lleva una racha de siete victorias consecutivas, en las que ha obtenido 21 puntos. Con esos números, sólo puede haber un objetivo en lo que resta de temporada: el ascenso a Primera. Con el aliciente añadido de que esta vez no hay ningún equipo como el Levante, que se disparó hacia el liderato; ni siquiera como el Girona, que sólo flojeó al final. Ascender a Primera es posible, pero no conseguirlo tampoco sería un fracaso, porque este Cádiz es un equipo honesto.

LA transformación del Cádiz en el último mes y medio ha sido espectacular. Es otro Cádiz, que eliminó al Betis en su feudo de Heliópolis, y ha pasado por estadios históricos, como El Molinón de Gijón o La Romareda de Zaragoza, con argumentos para ascender. Ahora sí. El entrenador Álvaro Cervera está sacando el máximo fruto de sus jugadores. Y el equipo funciona con un hambre de victorias que es su seña de identidad, pero también practicando mejor fútbol. Si el Zaragoza terminó con nueve jugadores, eso no relativiza nada, porque la actuación del equipo maño fue de vergüenza, y se debieron quedar en inferioridad antes del minuto 1.

LA racha del Cádiz continúa. Ante el Albacete se olvidaron de las alegrías del Betis. Volvieron los argumentos más habituales, con la intensidad por bandera. Otro gol a balón parado, con cabezazo de Kecojevic, puso en ventaja, poco antes del descanso. Se encerraron demasiado en la segunda parte, con un guión que es poco vistoso y sufrido para los espectadores, pero que ya había funcionado ante el Reus y el Valladolid en Carranza. Sale bien todo. Incluso el colofón de la guinda del pastel, con el 2-0 en la última jugada del partido.