ESTAMOS a principios de octubre, y el Cádiz ya ha conseguido casi la mitad de los puntos que necesita para salvarse. Empezó con un calendario bizcochable, frente a recién ascendidos, pero ya se está enfrentando con algunos de los favoritos. Como el Huesca, que superó en juego a los amarillos en la primera parte. Sin embargo, el partido cambió tras el descanso, y debió acabar con más diferencia a favor del Cádiz, que no aprovechó dos ocasiones claras en los últimos minutos. Las recetas del líder (lucha, sufrimiento, velocidad) siguen funcionando. Esta temporada se puede aspirar a algo más.

PARTIDAZO del Cádiz en Almería, donde ganó porque fue mejor y por amor propio para rebelarse ante una injusticia. Lo hizo con el catecismo del cerverismo, a pesar de que el multimillonario equipo almeriense le tenía bastante miedo. Y cuando se lo perdió, después de la polémica jugada del empate, el Almería se encontró con una sorpresa. El Cádiz cometió pocos fallos (el más grave fue el de la jugada del penalti) y tuvo muchos aciertos. Pero sobre todo desplegó una lección de tesón y pundonor.

EL Cádiz sólo empató ante el Deportivo de La Coruña por su inutilidad en el remate. No creó demasiadas ocasiones, aunque sí tres claras en remates por alto. La superioridad en el juego aéreo fue el único argumento de los amarillos para crear peligro, pero no lo supieron aprovechar. El Deportivo se dedicó esta vez a cuidar más su defensa, y hasta cedieron el balón al Cádiz, que tuvo una posesión del 62%. Ya se sabe que al equipo de Cervera el dominio no le sirve para nada. Al revés. La nota negativa del partido es que seguimos sin un delantero centro capaz de decidir. Y eso, como la temporada pasada, lo acusa el equipo cuando debe atacar.

EL Cádiz no tiene plantilla para disputar a tope dos partidos de competición a la semana. Esa sería la peor conclusión tras lo visto en Alcorcón. La mejor es que el 3-0, aunque es duro y escuece, llegó en circunstancias raras y muy adversas. Con un momento clave en el partido, que fue el gilipenalti cometido por Garrido. Debería servirles de escarmiento, para no romper partidos de un modo tan tonto, y además al filo del descanso. A lo que se sumó el arbitraje de Sagués, que fue de los que se le ve el plumero al señor colegiado en las jugadas dudosas, así como en el manejo de las tarjetas. No es el primero que padece el Cádiz en esta temporada. La conclusión es que las expectativas de estar en lo alto no se han perdido, pero se ven ahora con más realismo.

FUE un bonito homenaje a Manolo Santander. Ya he recordado que ‘Me han dicho que el amarillo’, el verdadero himno del Cádiz, tiene sus orígenes en años de ruina. Tan diferente de la actual trayectoria del equipo, que es líder, con 15 puntos en cinco partidos. Puede que sea un espejismo, aunque no del todo. El Cádiz ayer marcó dos goles en las dos ocasiones que tuvo. Pero el Girona no creó ninguna, excepto la de un gol anulado a Stuani por claro fuera de juego. La victoria se fraguó aplicando a rajatabla el mejor manual del cerverismo. Sin vistosidad, aunque con mucha casta y una entrega al límite. Enfrente estaba la mejor plantilla de la Liga Smartbank.