PARTIDO a partido, se sigue viendo lo mismo. Aunque ayer el Cádiz mejoró, hasta que se desfondó en el último cuarto de hora. La nulidad en el ataque pasa factura. No es mala suerte. No es un partido de torpeza puntual. Es una incapacidad en el remate que denota un error grave en los fichajes: no ha venido un rematador de garantías. Barral y Alvarito desperdiciaron dos jugadas que podrían haber sido dos goles como dos soles. No hay que dar más vueltas, porque ahí estuvo la clave. Con esa torpeza es muy difícil ganar partidos en esta categoría.

PARA el Cádiz quedaba el premio de la eliminatoria de Copa del Rey, con un equipo de Primera, con un Betis que siempre despierta la rivalidad. Y adiós, muy buenas. Viendo los resultados de los partidos de ayer, con eliminatorias virtualmente resueltas a las primeras de cambio, no se entiende por qué se disputan a doble vuelta. El Cádiz pasará por el trance de visitar al Betis sin opciones reales de clasificarse. Ayer pudo conseguir un mejor resultado, si hubieran estado más acertados en el remate. No fue así, una vez más. Por lo demás, el Betis era superior y tuvo controlado el partido.

SI el Cádiz no mejora sustancialmente en los próximos partidos, se va a complicar gravemente la temporada. Ya no se trata de que se aleje de los puestos de ascenso, sino que puede caer de lleno en los de descenso. A este equipo se le notan defectos preocupantes. Juega como la pasada temporada, pero le sale peor. La diferencia es que no tiene a nadie como Aridane detrás, ni a nadie como Ortuño delante, ni a un futbolista como el Aketxe de la segunda vuelta que desatascaba partidos. En Huesca pudieron empatar en la segunda parte, pero la falta de gol es un lastre que lo penaliza. Otra vez vimos que el rival era superior.

FUE una decepción mayúscula, por el punto perdido y por la forma de tirar una ventaja de dos goles. El Cádiz no está en el mejor momento de la temporada. Ante una Cultural Leonesa que tiene luces en el ataque y grande sombras detrás, no fueron capaces de mantener el 2-0 con el que habían llegado al descanso. La victoria se esfumó en una segunda parte en la que el Cádiz fue inferior a su rival en todo: físicamente, técnicamente, tácticamente y hasta psicológicamente. Un equipo que se vino abajo.

CINCO partidos sin marcar un gol. A estas alturas, todavía tempraneras, parece claro que no recuperar a Ortuño (o fichar un delantero acreditado, de semejantes características) ha sido un grave error de planificación. En una categoría tan igualada se puede pagar muy caro. Unos goles de más o de menos significan la diferencia entre estar peleando arriba o abajo. A este Cádiz se le volvió a ver ante el Sevilla Atlético que en los actuales momentos sólo está para pelear por la salvación. Ante un rival que probablemente descenderá a final de temporada, desaprovecharon una gran ocasión de ganar.