ANTONIO Maíllo ha sido muy elogiado tras su elección como nuevo líder de IU. Es de los pocos políticos que caen bien, a la izquierda y a una parte de la derecha. Quizá por motivos personales, por su forma de ser, diferente al mindundismo populista que se puso de moda desde que Pablo Iglesias montó el sarao de los indignados, después domesticado cuando llegaron a los cielos de la Moncloa. Pero se debe decir que Maíllo no es Superman. Ni siquiera es como Julio Anguita clonado. Tampoco Izquierda Unida es lo que era. Ahora Izquierda Unida forma parte de Sumar, junto a otras formaciones, como Más Madrid, los Comunes de Ada Colau y algunas sectas ecomarxistas. Para colmo, rivalizan con lo que todavía queda de Podemos. Y estamos en vísperas de unas elecciones europeas, en las que Sumar se encamina hacia el fracaso, según las encuestas. Así que tanta alegría por Maíllo debe relativizarse.

PARA aprobar los presupuestos de Sevilla hay dos vías: la normal y la alternativa. La normal es conseguir que el PSOE o Vox los apoyen. Pero como los sanchistas no están por la labor en estos momentos, y como la derechita valiente quiere entrar en el gobierno municipal desde el mes de junio del año pasado (y al PP no le interesa), a José Luis Sanz sólo le queda la vía alternativa. Esto es: montar una cuestión de confianza. Es lo que hizo Jaume Collboni, el alcalde socialista de Barcelona, cuya situación minoritaria es peor que la de José Luis Sanz. Y ahora, una vez que han cumplido los plazos, el señor Collboni ya tiene el presupuesto de Barcelona enjaretado y está muy contento.

LA parroquia de Santa María la Blanca está en los límites históricos de la Judería, aunque en el corazón de ese barrio sevillano se encuentra también la parroquia de San Bartolomé. En Santa María la Blanca han tenido el acierto de abrir por obras; es decir, que su párroco, el padre Miguel Ángel Núñez, permite las visitas, mientras los cultos parroquiales se celebran en San Nicolás. Recientemente, ha sido noticia el hallazgo de restos en el Hejal de la antigua sinagoga judía, y para verlos han organizado visitas guiadas de grupos reducidos del 8 al 18 de mayo. El templo de Santa María la Blanca ofrece muchas curiosidades históricas. Se suele decir que es un recuerdo de las tres culturas monoteístas en Sevilla. También se suele recordar el expolio del mariscal Soult, con el robo de los Murillos en la invasión francesa.

SEÑORAS y señores, es la oportunidad. En estos momentos se dan las condiciones para cepillarse a Puigdemont y que deje de dar por saco en Cataluña y en España. Llevamos casi siete años hablando de este prófugo, que intenta resistir con otro chantaje a Pedro Sánchez: la presidencia de la Generalitat para Puigdemont, a cambio de tres años de paz en la Moncloa para Sánchez. Pero esas suposiciones de Puigdemont son puro realismo mágico, una fantasía. Y lo peor para él no es eso. Se lo pueden a cargar (políticamente hablando) en Cataluña. Los históricos de CiU, como Miquel Roca Junyent, ya están hartos y lanzan las primeras piedras.

SEVILLA fue la clave para la renovación del PSOE. En Suresnes 74 empezó todo, cuando el compañero Isidoro salió a hombros como el mesías del futuro. Entonces se dijo lo mismo que dicen ahora los sanchistas: que los viejos estaban chocheando. Los jovencitos renovadores se quedaron con las siglas del partido y los viejos se conformaron con reagruparse en lo que se denominó el PSOE Histórico. Con el tiempo, los históricos se fueron jubilando, y se sentaron alrededor de la mesa camilla a contar sus batallitas, que se remontaban a la Guerra Civil, donde tuvieron poca participación. Volvieron del exilio para nada.