POCO más de nueve meses han transcurrido entre dos accidentes ferroviarios de máxima gravedad en España, con un balance total de más de 100 fallecidos. Ambos han afectado a trenes de alta velocidad en la línea que une Madrid con Sevilla. Con el suceso de Adamuz (Córdoba) el 18 de enero de 2026 y el de Urda (Toledo) el 28 de octubre de 2026 se ha escrito la historia más negra del AVE en España. Los dos terribles siniestros han sucedido con Óscar Puente en el Ministerio de Transportes y con Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Aparte de los errores personales que pueda haber en ese accidente, y de los fallos técnicos en el sistema de seguridad, se deben asumir las responsabilidades del Gobierno sanchista, que ha convertido el ferrocarril español en una vergüenza mundial.

EN menos de tres meses, han fallecido dos de los alcaldes que ha tenido Sevilla en la democracia. Con Monteseirín y Uruñuela, y anteriormente con Del Valle, hemos perdido a tres de los que han gobernado la ciudad en los últimos 47 años. Luis Uruñuela llegó a la Alcaldía en 1979. Fue el primer alcalde democrático tras el franquismo. Alfredo Sánchez Monteseirín llegó a la Alcaldía en 1999. Fue el primer alcalde del siglo XXI y permaneció en la Alcaldía durante 12 años, por lo que ostenta el récord municipal. Será muy difícil que alguien lo supere en los próximos años, pues no se atisba a nadie como el malagueño Francisco de la Torre para permanecer más de un cuarto de siglo al frente de la Alcaldía.

RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que se impuso en EEUU y en otros países europeos. La expansión de la vivienda en suburbios, lejos del centro. En unos casos con unifamiliares o adosados, y urbanizaciones como las construidas en el Aljarafe. Y en otros con pisos de calidades confortables modernas (por así decirlo) para familias de clases medias, que pueden comprarse una vivienda en urbanizaciones como Palmas Altas, Entrenúcleos o la Hacienda del Rosario, y que avanzan en el modelo que se implantó en Montequinto o Los Bermejales, entre otros barrios.

VIVIR en el centro de Sevilla no está de moda. A nuestras autoridades, empezando por el alcalde, José Luis Sanz, les agradaría una repoblación del centro, o eso dicen. No sería una repoblación como en los tiempos de San Fernando, cuando vinieron los asturianos, los leoneses, o los castellanos viejos desde otras tierras. Se supone que sería una repoblación de los que se han ido a vivir a Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, el Aljarafe en general, a las periferias, o a los aledaños de la ciudad histórica. También es cierto que algunos de los que se mudaron lo hicieron para mejorar, y están a gusto donde viven, y que no volverían tan sencillamente.

AL abordar el problema de la vivienda, que ha desembocado en unas elecciones generales a su medida, deberíamos tener en cuenta las circunstancias. Lo siento, no todo el mundo puede ser como la pareja de Montse Mínguez, que al parecer tiene dos sociedades en Panamá, además de 30 pisos en España. Ella misma, siendo portavoz del PSOE, tiene tres pisitos, según se ha publicado. La gente reticente no entiende la diferencia entre la teoría del marxismo y la realidad del capitalismo. Se puede ser halcón y paloma, o quizás periquito y buitre. Pero yo no me refiero hoy a los grandes tenedores, sino a las segundas residencias, que no es lo mismo.