NO hay ninguna Cabalgata de los Reyes Magos como la de Sevilla. Ninguna con tanto amor, con tanto mimo. Puede que sea porque la organiza el Ateneo, que supo crear una seña de identidad sevillana. Ese esfuerzo se simboliza en tres hombres: José María Izquierdo, que la creó; José Jesús García Díaz, que la enraizó; y Alberto Máximo Pérez Calero, que le ha dado nuevos bríos a la Cabalgata del Siglo XXI con el Centenario. Un ejemplo de ese éxito fue el brillante acto que organizaron en el Teatro Lope de Vega, con un pregonero, Carlos Navarro Antolín, que dio riendas sueltas al recuerdo del niño que lleva dentro.

ES como un gran símbolo para Sevilla. En esta historia todo es grande, hay que advertirlo. El Banco de Andalucía pudo ser el gran banco de los andaluces, como el Santander de los montañeses y buena parte de España. Pero no fue lo mismo. El Banco de Andalucía se fundó en Jerez, en 1844, y pereció en Sevilla, en 2009. En sus orígenes del XIX estuvo vinculado a los negocios del vino. Centró su actividad en Jerez, El Puerto y Cádiz, y algo después en Sevilla y Huelva. Fue el banco de la Baja Andalucía. Trasladó su sede a Sevilla en 1991. Pero 18 años después, se lo tragó el Banco Popular Español, en el proceso de fusiones bancarias. De modo que nos quedamos sin la Liga Andalucía. La sede principal del extinto banco será reconvertida en un gran hotel de lujo, que abrirá sus puertas en 2018. El sino de los tiempos.

LA crisis no ha terminado. Lo digo porque se considera “un escándalo” y “un insulto” a Sevilla y a Cádiz la subida de 0,14 euros en el peaje de la autopista AP-4 (que serán 0,28 euros en el viaje de ida y vuelta). Ahora cuesta 7,20 euros; pero pasará a 7,34 euros, a partir del 1 de enero de 2018. Digo que la crisis no ha terminado, porque subirá un 2%, que es, más o menos, lo que han pedido en algunos convenios; y quienes no llegan a tanto, están con el temor de arruinarse, dependiendo del número de veces que viajen. En enero de 2020 se supone que ya saldrá gratis, y que no habrá peaje, pero casi nadie lo cree, a pesar de que lo prometió Ana Pastor cuando era ministra y lo ha repetido el actual ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. También el presidente de la concesionaria Abertis, Salvador Alemany, dijo que no habrá prórroga después de 2019.

EN la asamblea del Sevilla FC lo más comentado ha sido el enfrentamiento entre José Castro y José María del Nido, en otros tiempos amigos y compañeros directivos. En los clubes de fútbol pasa como en los partidos políticos y las hermandades, que las alianzas se rompen. Sin embargo, se ha prestado menos atención a un asunto que va más allá de lo deportivo. Es una propuesta que no se ha aprobado; pero que ahí quedó, tras ser lanzada, por si le dan la vuelta a la tortilla del poder sevillista, o cambian de ideas, o lo que sea. Me refiero al planteamiento del ex presidente Del Nido para construir un nuevo estadio (más grande, más moderno y más de todo), con capacidad para 60.000 espectadores.

EN Sevilla hay que mirar de reojo el conflicto territorial que han montado entre Cataluña y Aragón, a propósito de las 44 obras de arte del monasterio de Sijena, que se encontraban en el Museo de Lérida. El fugado Puigdemont ha llegado a decir que han aprovechado “el golpe de Estado” para “expoliar a Cataluña”. Se refiere a unas obras de arte que procedían del monasterio aragonés, y que fueron vendidas a la Generalitat catalana por unas monjas, en 1983, sin permiso. Una venta que fue anulada por decisión judicial, por lo que se ordenó el retorno a su lugar original. Sin embargo, este caso es una minucia en comparación con otros expolios mucho más graves sufridos en Sevilla. Porque aquí no se vendieron, sino que se robaron como botín de guerra.