LOS datos de la pandemia del coronavirus en España son mucho peores que en otros países. Y no me refiero al número de casos oficiales, que es aleatorio, pues no se conocen con exactitud, por falta de pruebas. En España se considera que el número real de contagiados es entre cuatro y ocho veces más de lo que dicen las estadísticas. Pero lo más grave es el número de muertos. El 20% de todos los fallecidos por coronavirus en el mundo son españoles. Es el segundo país con más muertos tras Italia. Puede que otros, como EEUU, no hayan alcanzado sus picos. Y que China falseara sus estadísticas. Pero en esos países la población es muy superior a los 47 millones de habitantes de España. Aquí la incidencia de la pandemia es desastrosa.

HOY es Viernes de Dolores y sentimos toda la crueldad de lo que se nos ha venido encima. Tenemos más de 10.000 muertos en España por el coronavirus, de los que 343 han fallecido en Andalucía y 57 en Sevilla. Aunque aquí la enfermedad está golpeando mucho menos que en Madrid y en Cataluña, los datos son igualmente tristes. A ello se añaden unas cifras tremendas en el paro, que se veían venir. El confinamiento es necesario, más aún tras los graves errores cometidos para prevenir la pandemia, pero eso tiene un alto coste social y económico. En la provincia hay 31.813 parados más desde final de marzo, de los que más de 10.000 corresponden a Sevilla capital. Estas son unas cifras ampliamente superables a finales de abril. Desde la segunda mitad del siglo pasado a nuestros días no habíamos vivido una catástrofe sanitaria y económica comparable a ésta.

LA gestión sanitaria de la crisis del coronavirus es caótica y la gestión económica es ruinosa. Eso ha motivado que las últimas medidas del Gobierno del PSOE y de Unidas Podemos hayan encontrado críticas de todos los demás partidos, incluidos los que apoyaron al Gobierno de Pedro Sánchez. Sin entrar en las politiquerías, se debe insistir en que el origen del mal está en la pandemia. Por ahí se les ha ido de las manos. Es una pandemia mundial, que en unos países está más avanzada que en otros, y que afecta a todos. Pero no a todos por igual, ni es cuestión de tiempo, ni todos han cometido los mismos errores de bulto. Vuelvo a decir que al final ya se verá dónde hay más muertos y más ruina. A día de hoy, encabezan esa lista Italia y España.

NO se sabe a dónde vamos a parar, pero las perspectivas tienden al pesimismo. Si no se aprueban los coronabonos europeos, algunos economistas ya están alertando de que España quizá deba recurrir a un rescate. Esta es una palabra olvidada: rescate, que sonó mucho en los tiempos de Zapatero y de Rajoy. Al final, dicen que España no fue rescatada, pero como si lo hubiera sido. Sin abundar en las consecuencias, un rescate obligaría a estrechar el cinturón de las cuentas públicas. Y eso pasaría por un recorte drástico de las inversiones en infraestructuras. Resumiendo: siempre que anuncian la línea 3 del Metro de Sevilla viene una crisis que se la lleva por delante. Esta línea es gafe, y probablemente le espera un parón de varios años más.

EN los últimos años, Sevilla ha apostado decididamente por el turismo. En los últimos meses (hasta que apareció la crisis del coronavirus, con sus duras medidas sanitarias y económicas), no se hablaba de otra cosa. Eso lo sabe todo el mundo, y no hace falta detallarlo. Aunque se debe recordar que no incluía sólo a grandes empresas con múltiples proyectos hoteleros, sino también a pequeñas empresas, autónomos que invertían en la hostelería y particulares que alquilaban sus pisos como turísticos para aprovechar el chollo. Todo eso se ha venido abajo. Y, de rebote, perjudicará al consumo en la ciudad, por lo que repercutirá en los comercios, y en los alquileres de locales, y en… Es una cadena que se prolonga hasta lo infinito.