NUNCA olvidará lo que le ocurrió a sus seis años. La niña Cristina Zamorano sintió, de pronto, un ruido ensordecedor. El tren empezó a dar botes, notó que se desplomaba, que caían maletas, un golpe muy fuerte en la cabeza. Quizás se desmayó durante unos momentos. Pero despertó, escuchó unos gritos terribles, alaridos de dolor, vio sangre por todas partes, notó que ella también tenía rasguños en la cabeza. Viajaba con su padre, su madre, su hermano y su primo, que estaban en el vagón, los vio cubiertos de sangre, mudos, sin responder a sus palabras, como ausentes. Había otros viajeros en el tren que parecían muertos o heridos, también ensangrentados, sin poder moverse. Llantos que no sabía de donde procedían. Entonces observó que sus zapatos se habían quedado aprisionados bajo unos hierros. Estaba descalza. Comenzó a andar por ese vagón de sangre y muerte.

SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por eso, al conocer el borrador de la visita de León XIV a España, que probablemente se desarrollará en el mes de junio, parece decepcionante que no se incluya a Sevilla. Más aún si se considera que se esperaba la visita del papa Francisco para el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, tras ser invitado por el arzobispo de Sevilla y por el presidente de la Junta de Andalucía. Aunque se entendió y se disculpó su ausencia. El papa Francisco ya estaba bastante pachucho, y prefería viajar a las periferias, por ejemplo, a Mongolia, como cuenta Javier Cercas en su exitoso libro El loco de Dios en el fin del mundo. Y se le disculpó. A cambio, envió a una cualificada representación del Vaticano.

RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del PP todavía peor. Un ejemplo: el podemita Pablo Echenique no ha dudado en calificar como imbécil y racista a Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, por representar al rey Baltasar y teñirse de negro. Y lo peor es que también lo ha considerado racista el futuro candidato de IU, Antonio Maíllo. Entre otros politiquillos de menor rango que se han sumado al disparate.

PASARON los Reyes Magos, terminaron los cultos del Gran Poder, abrimos un nuevo almanaque. Se nos fue un año más, que cada cual recordará según sus vivencias. Las mías en 2025 fueron estupendas. Y, sin embargo, la vida sigue, con el inexorable transcurrir de los días de enero, que han comenzado fríos y lluviosos, como de otros tiempos. Cada mañana miles de personas se levantan con la incógnita de un nuevo día. Las primeras horas en Sevilla transcurren con una cierta soledad en las calles, con la aurora despeinando sombras, con los comercios cerrados (aquí abren más tarde que en los demás países europeos), con una sensación de que los sueños tardan en convertirse en vida real. Y, al mirar hacia el horizonte, pensamos que esos fríos de enero se irán disipando para desembocar en una nueva Cuaresma.

QUERIDO rey Baltasar: Esta carta no te la ha escrito nadie, ni yo tampoco. Es una carta apócrifa y anónima. Sin cartero real. La gente está diciendo que el rey Baltasar, en Sevilla, según se ha visto en las fotos del Ateneo, tiene toda la cara de Juanma Moreno. Que se parece, quiero decir. Sin entrar en matices sobre si el rostro es duro o blando, como el turrón. La gente dice que Juanma Moreno le ha pedido a Baltasar una mayoría absoluta del PP en las elecciones de junio, pero que se debe portar muy bien, porque los de Vox vienen pisando fuerte y no le regalarán nada. Una duda que tengo: ¿si Juanma le pide algo a Baltasar sería prevaricación?