SE habla mucho de las relaciones con Cataluña. A ver qué dicen hoy en el Parlamento de Andalucía, a ver dónde se coloca cada partido. Ha sido curioso el planteamiento que hemos visto en el acto de apoyo al referéndum de autodeterminación, organizado por el SAT en Sevilla. Parecía que lo importante era el lugar de celebración. Hubo suspiros de alivio, una vez que se aclaró que no lo organizarían en la Universidad Pablo de Olavide, como habían solicitado, y que la convocatoria se trasladaba a la sede del SAT, en la calle Aniceto Saenz, a la vera del Pumarejo. Sin embargo, lo más llamativo no era el lugar, sino el contenido del acto.

DESDE antes del veranillo de San Miguel (que este año puede prolongarse hasta noviembre), a la gente se le había ocurrido decir que Sevilla está más sucia. Ayer el alcalde Espadas admitió que han existido problemas “puntuales” en algunos barrios, y anunció cambios para mejorar el servicio. Los empleados de Lipasam admiten que es normal que Sevilla esté más sucia, teniendo en cuenta que han sufrido 180 bajas en los últimos años, como si los estuvieran exterminando.

UN billete de AVE a 25 euros es como regalar caramelos a la puerta de un colegio. Se forma un jaleo considerable. Hubo 25.399 afortunados y casi cuatro millones de indignados, según los datos de las visitas a la web de Renfe. En menos de dos horas se acabó lo que se daba. Es como los concursos de televisión, cuando llamas a ver si te toca el coche fantástico o un premio de 6.000 eurazos, un suponer. A la mayoría de los que entramos en la web de Renfe no nos tocó el premio del billete. Es lo que suele ocurrir en tales ocasiones. Sin embargo, parece como si todo el mundo viajara en AVE a 25 euros, por la cara.

HASTA cierto punto, se ha considerado normal que en los centros sanitarios de investigación más avanzados de la sanidad pública hubiera ratas. Controladas y a buen recaudo, por supuesto. Ratitas y ratoncitos buenos para experimentos de laboratorios. Esos animalitos que sirven para la investigación, y reaccionan a los tratamientos más avanzados, y se ponen fuertes como tigres de Bengala; y a partir de ahí, la ciencia ya puede actuar con algunos humanos que se arriesguen a probarlo. Pero ratas como las que se han visto en los hospitales Virgen del Rocío y Macarena no tienen nada que ver con la calidad de la sanidad pública que auspicia la consejera Marina Álvarez.

EL problema no es sólo el Martes Santo o la Madrugada. El problema no es sólo que vayan a la Catedral al revés, o al derecho. El problema es la carrera oficial, que ya no será como era. Es lo que más preocupa a algunos cualificados miembros del Consejo de Hermandades y Cofradías, porque la decisión no depende de ellos. El Ayuntamiento puede obligar a la reducción de hasta 500 sillas, apelando a la seguridad. Ya se están viendo venir las reclamaciones de los abonados afectados. Algunos podrán ser reubicados. ¿Pero qué pasará si unas 300 criaturas se quedan sin las sillas? Probablemente, las reclamaciones se desviarán al señor Cabrera, don Juan Carlos, que además de ser el responsable de las Fiestas Mayores, lo es también de la Seguridad Ciudadana.