EL arquitecto Ramón Montserrat pasará a la historia de la arquitectura sevillana. No sólo por haber diseñado un edificio del movimiento moderno en una ciudad donde gusta más lo antiguo, sino porque ese edificio es el de la comisaría de la Gavidia que perdimos. Se perdió la comisaría, entiéndase, pero no el edificio, que allí sigue en manifiesto trance de perdición. Debemos reconocer que es una obra consistente e incombustible, pues se ha hecho todo lo posible (y más) para que desaparezca, pero todavía no lo han conseguido. Con  abandonos menores han caído altas torres, y varias manzanas del casco antiguo.

EN diversas ocasiones, el actual alcalde, Juan Espadas, ha manifestado su intención de no permanecer en la Alcaldía más de ocho años. Con ello, está expresando su voluntad de acogerse a las normas de las hermandades, que establecen un plazo máximo de dos mandatos para los hermanos mayores. Sin abundar en detalles, Espadas está dejando caer su intención de repetir cuatro años más, para luego retirarse. Y con ello, queriendo o sin querer, se entraría en la costumbre de que la oposición no presente una candidatura alternativa para facilitar que complete los dos mandatos.

TODOS los catalanes no son iguales. También hay muchos que se sienten profundamente españoles. Se visualizó claramente en la manifestación del 9 de octubre en Barcelona. Y también está presente en Sevilla, junto a la calle Sierpes, en el patio del Real Círculo de Labradores, donde se expone La Degollá, en una muestra dedicada al pintor Augusto Ferrer-Dalmau, que ha sido organizada en colaboración con la Fundación San Pablo Andalucía del CEU. Este pintor, nacido en Barcelona en 1964, recordaba ayer que el problema de Cataluña es ante todo cultural y educativo, marcado por la manipulación de unos dirigentes políticos independentistas, que en los últimos años hicieron todo lo posible por combinar un patriotismo catalán exaltado y ficticio con un profundo odio a España.

ORGANIZARON una procesión laica independentista en la avinguda Diagonal de Barcelona y les salió fatal. Por culpa de la cera, que era más mala que un dolor de pies un Domingo de Ramos. Señoras y señores independentistas: todo no vale. No es lo mismo saltarse la Constitución que convocar una salida extraordinaria en homenaje a los Jordis, sin tener en cuenta la documentación existente sobre cirios y velas. No es lo mismo comprar cera pura en la Cerería del Salvador, o en Bellido de Andújar (Jaén), que salir a la calle con una parafina pegajosa de Oriente extremo. Y, además, un fallo grave: no le han enviado una pelota de cera a la cárcel a los Jordis, cuyos apellidos son Cuixart y Sànchez (que se lo pone así, con el acento al revés, para que se note que es catalán auténtico, disimulando el origen castellanofóbico).

QUERÍAN un Primark en Sevilla, ¡y ya vamos por dos! El anuncio de Primark en el centro comercial de Torre Sevilla no excluye el de Palmas Altas. Así se explicó ayer, en la solemne función principal de colocación de la primera piedra. Va en serio. El proyecto del centro comercial de Palmas Altas, con sus infografías, evocaba los fotomontajes de la Tablada del futuro que nunca se construyó, aunque ciertamente no tiene nada que ver. En Palmas Altas se ha visto un cartel que ha soportado varios años al sol. Pero en 2019 se espera que se convierta en un emporio de riqueza, con la creación de empleo (más de 3.300 puestos de trabajo se anuncian), con más de 200 tiendas, con más de 3.000 plazas de aparcamiento... Y con el mayor Primark de Sevilla. Según parece, será su segunda tienda más grande España, después de la flagship de la Gran Vía madrileña.