SIN lugar a dudas, Sevilla es una de las ciudades más corbateras de España. Tan sólo Madrid, capital de la burocracia, le podría disputar la primacía, pero allí se la ponen por obligación, mientras que aquí es por devoción. En una función principal, la corbata resulta imprescindible para el hermano. Este es uno de los motivos de la sevillanía de la corbata: se usa para la Semana Santa y la Feria. Tiene, pues, un componente de fiesta, no sólo de obligación laboral. En Sevilla no se ha bajado la guardia del nomadejado ni del nudo. Por eso fue un error de asesoramiento que Pedro Sánchez, en su visita de ayer para el Foro Joly, apareciera con chaqueta, pero descorbatado, al modo del político casual de finde. Señor Sánchez: era un acto solemne, que requería un puntito más en el ceremonial.

SE acabó Fitur, lo que es un alivio. Mientras se recrudecía la polémica por el turismo de calidad o el de caridad, el Ayuntamiento ha conseguido que Sevilla acoja una cumbre internacional de líneas de bajo coste. Según dicen, operan el largo recorrido y están especializados en el mercado asiático. Cuando se cuenta así, en genérico, la gente cree que el aeropuerto de San Pablo quedará conectado con Tokyo, Shanghai y Pekín, pero no es eso, ni mucho menos. Para abrir esas líneas hace falta lo principal: suficientes pasajeros para justificar los vuelos, demanda que ahora no existe.

EN el Ayuntamiento de Sevilla confunden las matemáticas con la literatura y la filosofía. Me explico: allí, como en todas partes, dos y dos son cuatro. Sin embargo, algunos que se dejan llevar por su afición a la poesía de Luis Cernuda mezclan la realidad con el deseo. Por otra parte, imbuidos del momento neoplatónico, empiezan con los diálogos y terminan con una ontología sistemática. Busquemos siempre la razón y el entendimiento, que en eso el alcalde Espadas es bastante platónico. Sin embargo, en el momento actual, sufren esa confusión de mezclar todo por apartarse de las evidencias matemáticas.

CON la muerte de Pepe Garduño se va junto a la Esperanza el vestidor que definitivamente macarenizó a la Virgen. Fue Juan Manuel Rodríguez Ojeda el creador que empezó a cambiar un estilo. Años después, José Garduño Navas afinó los cambios que había seguido su hermano Antonio al triplicar el pellizquito (o piquillo) que creó Juan Pérez Calvo. Pero su gran aportación fue despejar el rostro de la Macarena. Un estilo que fue copiado por otras hermandades y por otros vestidores.

APROVECHANDO que son los días de Fitur, y rara es la autoridad que no ha viajado a Madrid, no se habla de otra cosa que de los turistas. Empezaron los empresarios en las vísperas (aquí hay vísperas de todo, incluso de Fitur), diciendo lo que dijeron, que es impropio de los empresarios, pues ellos se deberían organizar por el principio capitalista: cuanto más, mejor. El alcalde Espadas tiene la habilidad de decir un día una cosa y otro día lo contrario, según quien lo oiga. Con frecuencia, apuesta por el turismo de calidad; pero en Fitur (a donde todos van para presumir de cifras y batir récords), se inclinó por la cantidad. Y nos dejó una frasecita que le pasará factura: “En Sevilla caben más turistas”.