DESDE tiempo inmemorial, Sevilla es tierra de grandes pintores. Por eso, se canta que tiene un color especial y el cartel de la Semana Santa sale gratis. Por eso, no hay ningún problema a la hora de cambiar de pintor. Y así hemos pasado de estar locos por Murillo (al que le han dedicado un año, que en realidad dura dos años y medio)  a poner toda la ciudad a la mayor gloria de Goya. Es verdad que Francisco de Goya y Lucientes no fue sevillano, sino que nació en Fuendetodos (Zaragoza), y se le puede considerar el pintor de todos, y de todo el siglo XIX. Es de lo más completo: pintó a la Maja desnuda y vestida, dejó pinturas murales en la basílica del Pilar y una amplia producción religiosa, pero también escenas paganas, aquelarres, hechizos, caprichos y cosas raras. Pintó todo lo pintable.

DIGAN lo que digan sus admiradores, Pedro Sánchez y su Gobierno miran mucho más hacia Cataluña que hacia Andalucía. No sólo en los presupuestos del Estado, sino en casi todo. Partimos de la evidencia de que Sevilla y Andalucía han sido muy importantes para el PSOE, desde Felipe González en adelante. Aquí tenían un granero de votos y aquí han controlado la Junta desde las primeras elecciones. Por eso, que el primer AVE de España circulara entre Madrid y Sevilla se consideró como un  privilegio. Sevilla acogía la Expo 92, pero en Barcelona organizaban unos Juegos Olímpicos. Hoy sería inconcebible algo así. Y a las pruebas me remito: el nuevo AVE de bajo coste de Renfe se implantará en la línea de Madrid a Barcelona. Faltaría más.

UNA de las principales incógnitas de la nueva Junta de Andalucía, tras la entrada del PP y Ciudadanos, es ver si cambian la actitud con el patrimonio artístico de Sevilla. Al menos, la consejera Patricia del Pozo (PP) ha sido nombrada para Cultura y Patrimonio. Durante los 36 años de gobiernos socialistas la atención al patrimonio ha ido menguando hasta caer en la desidia. Como muestra, un botón. La Junta mantiene abandonado un Bien de Interés Cultural desde hace 20 años. Me refiero a la antigua iglesia del Hospital de San Lázaro, que pertenece al SAS. La Diputación se lo cedió a la Junta, que ha incumplido las obligaciones exigibles a la propiedad de un BIC. Se encuentra en estado ruinoso y bochornoso, convertido en almacén. Adepa ha denunciando la situación. Los vecinos hablaron de la maldición del Norte.

LOS forasteros que lean los periódicos en Sevilla no entenderán nada. Si acudieron el año pasado a algún congreso turístico, o si vienen para los premios Goya de este año, van a encontrar las mismas informaciones y los mismos artículos sobre el Metro. Sin embargo, como ya se ha comentado, algo ha cambiado. Hace un año los del PSOE culpaban al Gobierno central del PP por no construir las nuevas líneas, mientras que los del PP decían que el parón estaba causado por la Junta del PSOE. Ahora sucede lo contrario, porque el PSOE entró en el Gobierno central y el PP en la Junta, con Ciudadanos. Pero el problema es el mismo.

AL cumplirse los 10 años del asesinato de Marta del Castillo han vuelto a ponerse los focos mediáticos sobre un caso que sigue provocando una oleada de indignación popular. Se diga lo que se diga, ha sido un fracaso para la Policía y para la Justicia. Es cierto que Miguel Carcaño se confesó autor del crimen, que está pagando sus culpas en prisión (tras ser condenado a 21 años), y que no se le ha permitido beneficiarse de ventajas penitenciarias. Es cierto que los sospechosos fueron enjuiciados y que algunos quedaron absueltos por falta de pruebas. Sin embargo, aún se ignora dónde está el cadáver de Marta. No ha sido hallado, ni se sabe dónde puede estar.