EL principal despilfarro en las obras públicas es empezarlas y no terminarlas. Cuando no se hace nada, se supone que no se gasta nada. Pero cuando una obra se queda interrupta, nos perdemos lo mejor, que es disfrutarla. No cumple sus fines cuando está incompleta y gastan. Por eso, debemos evitar caer en la trampa del ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Este señor, desde el episodio con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, parece que es el ministro de Asuntos Exteriores. Apenas se refiere ya a las obras públicas, sino que va dando versiones de su casuística. Hay una ministra de Asuntos Exteriores, señora de vida oculta, que vive sin vivir en ella, como si no existiera, y ahora ha desaparecido el señor de Fomento, ocupado en disimular.

EL empleo industrial en Andalucía (sobre todo en Sevilla y en Cádiz) siempre ha estado bajo lupa. La apuesta por grandes industrias ha sido azarosa y ha pasado por momentos de expansión y de ruina. En Sevilla se cargaron los astilleros públicos en la reconversión naval. Nunca se ha sabido exactamente cuántos puestos de trabajo perdieron. En los tiempos de Felipe González empezaron las reconversiones a lo grande. Al declive del sector naval en Sevilla le siguió el auge del sector aeronáutico, que ha sido presentado por todos los presidentes de la Junta como la panacea universal del empleo industrial y la tecnología. Pero el sector aeronáutico ha pasado de ser una maravilla a estar a pique de un repique.

EN la muerte de Luis Becerra, se han recordado aquellas espectaculares exposiciones que dirigió y que marcaron una época en Sevilla. Sin duda, no ha tenido el reconocimiento que merecía, y en los últimos años, ya jubilado, no fueron bien aprovechados sus conocimientos. Estaba por encima de la priostía, por encima de los vestidores, y por encima de quienes han creado sus reductos de amigos para montar un chiringuito cofrade. Luis Becerra quería y entendía el mundo de las cofradías, y no sólo por su vinculación macarena. Puede que incluso fuera capillita. Sabía distinguir el trigo de la paja, y eso suele ser mortal, a la hora del recuerdo, cuando alguien ya no sigue en el ámbito del poder, porque los envidiosos avivan sus rencores.

HOY, 14 de febrero, es el día de los enamorados, que a algunos les parece un invento para regalar en temporada baja. Esta fiesta, como casi todas las nuestras, tiene un origen cristiano, para consagrar el amor verdadero y puro. Se creó para cargarse las fiestas lupercales de los romanos, que eran paganas y antifeministas, ya que se dedicaban a desollar y sacrificar cabras y otros animales para hacer látigos con sus pieles, con los que azotaban a las mujeres, pues creían que así aumentaba su fertilidad. Esto se apunta para que veáis que las fiestas paganas solían ser reaccionarias y crueles, y que las cristianas aportaban un progresismo en aquellos tiempos, aunque los paganos de hoy digan lo contrario.

EL pleno municipal sobre los túneles de la SE-40 tuvo una revelación sorprendente, que ha pasado sin pena ni gloria, porque parece increíble. El alcalde, Juan Espadas, dijo que en el caso de que el Ministerio de Fomento opte por construir un puente en la SE-40, en vez de los túneles, reclamará a Ábalos que invierta la diferencia en pagar las obras de la línea 2 del Metro. Es increíble porque Ábalos le va a dar a Sevilla el gato del puente (en vez de la liebre del túnel) precisamente para ahorrarse la diferencia, que podría ser de unos 700 millones de euros, aunque nunca se sabe, porque estos millones de las obras públicas se manejan como si fueran calderilla. No entro en si ese dinero que se ahorrará en Sevilla lo destinará a inversiones en Cataluña, como dicen las lenguas de la oposición. Pero lo más sorprendente es que el alcalde Espadas debe empezar por aclararse con él mismo. En estos asuntos, con tantos millones en juego, no puede dar palos de ciego.