HA comenzado septiembre y estamos en precampaña electoral. ¿De qué elecciones? De todas. Puede que nunca hayamos salido de la precampaña, pero en estos tiempos se intensifica. En Sevilla, a día de hoy, sólo hay dos candidatos seguros a la Alcaldía, aunque la seguridad absoluta nunca existe. Son Juan Espadas (PSOE) y Beltrán Pérez (PP). Son los únicos confirmados por sus partidos. Ciudadanos se ha volcado con las elecciones andaluzas, y según lo previsto no nombrará a su candidato hasta principios de 2019. Puede ser un error. Hasta ahora no han confirmado a Javier Millán, ni se espera a ese Manuel Valls sevillano que no existe. Mientras que Izquierda Unida y Participa podemita deben empezar por confluir en Adelante Sevilla, el grupo en el que también están los ecologistas de Equo y los andalucistas de Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza (o sea, Pilar González y Pilar Távora).

POR fin en Bruselas se han interesado por los problemas auténticos de los ciudadanos. Juncker, en nombre de la Comisión Europea, confirmó ayer que no tendremos horario de verano y de invierno. El Parlamento Europeo debe pronunciarse, después de los resultados de una macroencuesta online como está mandado (no como la de la Feria), en la que han participado 4,6 millones de personas, resultando que el 80% de los participantes prefieren el mismo horario durante todo el año. Nada de cambios. En España, más del 90% no quiere el cambio de la hora. Ya, de paso, les podrían haber preguntado si querían el cambio de Pedro Sánchez.

PARA entenderse bien, no hay nada como ser del mismo partido. Desde que el PSOE gobierna en la Moncloa, están locos de contentos en la Junta de Andalucía y en el Ayuntamiento de Sevilla. Y así todo lo que antes se veía negro, ahora les parece blanco. A pesar de la impaciencia de la gente, que sigue sin ver nada. Por ejemplo, en el Metro, ¿han visto algo que no sean bonitas palabras? Pues ayer estuvo en Madrid el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, que se ha mostrado muy satisfecho, porque el ministro de Cultura, José Guirao, ha desatascado casi todos los problemas culturales que padece Sevilla.

SIEMPRE se recordará a Monteseirín y a Torrijos por los incomparables carriles bici de Sevilla. Zoido y Espadas siguieron y ampliaron la red de carriles, que ya van por no sé dónde. Pero el honor se les ha quedado a los otros, de modo que los carriles bici se adjudican a Monteseirín y Torrijos, por aquel gran entusiasmo que pusieron, mientras la Sevilla antigua los criticaba, sin entender que las bicicletas no son de izquierdas ni de derechas. Soledad Becerril fue vista en bici antes de ser alcaldesa. Aunque creo que el primer concejal ciclista de verdad fue Ricardo Marqués, elegido en la lista de IU con Los Verdes. A IU y a los ecologistas se les ha relacionado mucho con las bicicletas. Unos eran del sector de Marx y otros de Gómez del Moral.

HAN causado sensación las fotos y los videos de los altos cargos del PP andaluz, así como sus líderes provinciales de Sevilla y Cádiz, para pedir la supresión ya (pero que ya mismo) del peaje de la autopista AP-4 entre Sevilla y Cádiz. Estaban Juamna Moreno, Javier Arenas, Antonio Sanz, Virginia Pérez y Teófila Martínez, entre otros y otras. Uno de los motivos por los que el PP y el PSOE se han cargado el bipartidismo es porque a veces tratan al electorado como si fueran bobos y bobas. Además de practicar el populismo, mientras critican el cutrerío de los populistas. Lo mismo pasa con la corrupción: la critican en los otros, pero no la ven en los suyos, y los disculpan hasta que ya no se puede. Si trataran a las personas como seres racionales, quizá les hubiera ido mejor.  O algún día podrían ensayar una gran coalición como en Alemania, donde los electores y los políticos son alemanes.