UN niño de cuatro años murió el pasado 24 de marzo en Madrid, aplastado por las ramas de un árbol en el Parque del Retiro. El árbol había sido recientemente revisado, según dijo entonces el Ayuntamiento de la capital. Fue un suceso que causó conmoción. Sin llegar a tanto, también ha ocurrido con la caída de una gran rama que hirió a ocho vecinos de la Macarena en el Alcázar de Sevilla, uno de los cuales necesitó atención en la UCI del Hospital Virgen del Rocío. Nunca se sabe lo que puede pasar. Según el director de Parques y Jardines, Adolfo Fernández, es probable que en verano caigan más ramas. Sobre los árboles circulan estadísticas preocupantes, y lo peor es que puede ocurrir un accidente grave cuando menos se espera.

LA gente, que se fija en todo, se ha dado cuenta: es falso que Sevilla se quede paralizada por culpa del Rocío. Es falso que aquí se acumule un atraso histórico, derivado del folklore tradicional, que condena al paro, la miseria y el turismo de chanclas, y que nos aparta de la tecnología 4.0.  Vean la realidad: el mismo día que salieron las hermandades de Triana y la Macarena, mientras a ambas orillas del río las calles se llenaban de rocieros con sus caballos, carretas y carriolas para acompañar a los simpecados, ¿qué pasó? Algo más allá, en Sevilla Este, estaban celebrando la Aerospace & Defense Meeting (ADM), que convierte a Sevilla en la capital aeronáutica internacional, con más de mil representantes de 300 empresas de 28 países, entre ellas las principales de la aeronáutica mundial.

HAN pasado algo más de nueve años desde que Juan José Asenjo Pelegrina tomaba posesión, el 17 de enero de 2009, como arzobispo coadjutor de Sevilla con derecho a sucesión. Un cargo rarito, difícil de sobrellevar, que sólo se ha nombrado en España cuatro veces en el último siglo, dos de ellas en Sevilla. En noviembre de ese año, tras aceptar el Papa Benedicto XVI la renuncia del cardenal Carlos Amigo Vallejo, le sucedió en el cargo. Hoy la Archidiócesis de Sevilla es una de las mejor gestionadas de España, quizá la que más. Eso se deduce de los datos: es un dique contra el ateísmo y la secularización. Antes, en España, la reserva espiritual estaba en el Norte. Ahora se encuentra en Andalucía; y en Sevilla principalmente.

SE diría que han tirado este año la Casa Grande por la ventana, en los nombramientos de hijos predilectos, adoptivo y medallas de la ciudad. Los premios del día de San Fernando van a ser una fiesta. Juan Espadas ha apostado por valores seguros, que otras veces han sido los más inseguros a la hora de los premios. Algunos buscan la originalidad, pero este año han preferido la evidencia. Y así, para los predilectos, han nombrado a Julio Cuesta y Pilar Manchón, dos directivos de diferentes características, pero con méritos reconocibles. Y para el adoptivo han elegido al actor Juan Diego. Han tenido un recuerdo póstumo para José Enrique Ayarra y Pedro Luis Serrera, merecido, pero llega fuera de temporada.

EN Sevilla gusta mucho una conmemoración, que algunos consideran como un atractivo para que vengan más turistas todavía. El Año Murillo está funcionando razonablemente bien, pero todo se acaba en la vida. Es cierto que está previsto conmemorar el V Centenario de la Vuelta al Mundo, que empezó en Sevilla, al mando de Fernando de Magallanes, el 10 de agosto de 1519 y terminó en Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 cuando llegó la nao Victoria capitaneada por Juan Sebastián de Elcano. Siendo una conmemoración importante e interesante, que se está gestando, hay otra que no podemos olvidar: el gran año de Juan de Mesa.