EL escalofriante accidente de un microbús de la línea C-5 en la Campana no puede ser despachado con la teoría de la resignación. ¿Era inevitable? Tampoco basta con retirar los cuatro microbuses de la marca Mercedes (eléctricos, por cierto) como los que originaron el siniestro, en el que dos mujeres sufrieron graves heridas. Imaginen que un microbús se va a empotrar contra el escaparate de Zara, en la esquina de la plaza del Duque y la Campana, a las 15:15 horas del sábado 7 de diciembre, en pleno puente de la Inmaculada, con el centro repleto de público. Lo primero que pensaríamos es que originaría varias víctimas mortales. No ha sido el caso. Aunque la foto de la mujer estrellada contra el escaparate es terrible. Que el accidente no haya tenido peores consecuencias se debe considerar un milagro, quizá porque el lugar está bastante santificado, ya que por esa esquina pasan los Cristos y las Vírgenes en Semana Santa, antes de entrar hacia el palquillo. O habrá sido que la Concepción, que es vecina, salió al quite en sus vísperas.

ESTE largo puente festivo de cuatro días no debería llevarnos a la confusión. En su origen, sólo se celebraba la fiesta de la Inmaculada, que es Patrona de España, entre otros honores. Algunos cofrades sostienen que el día festivo de la Constitución fue creado por el Gobierno socialista de Felipe González precisamente para cargarse la fiesta de la Inmaculada. Yo no diría tanto, pues supongo que el festivo del 6 de diciembre (creado en 1983, al año siguiente de llegar el PSOE al poder) fue instituido por la enorme devoción constitucional de Felipe y Alfonso. No la ha heredado el actual sucesor, Pedro Sánchez, que en estos días negocia con quienes quieren cargarse esa Constitución, cuya fiesta crearon ellos mismos. Pero la Inmaculada es diferente. Tiene otra tradición y responde al ámbito de las creencias y los sentimientos.

UNA de las citas básicas del puente de la Inmaculada en Sevilla es la exposición de los dulces de conventos de clausura en el Alcázar. Se celebra desde hace 35 años y se ha consolidado como un evento que atrae a sevillanos y turistas, muchos de los cuales no saben que los pueden adquirir durante el resto del año en los tornos de esos conventos. Este año participan 19, aunque en la provincia de Sevilla todavía existen 35 conventos de clausura con 523 monjas. Un verdadero milagro de Dios. A veces se comenta que entre las monjas de clausura hay un creciente porcentaje de extranjeras. ¿Y qué? También las extranjeras son hijas de Dios y buscan su refugio.

EL puente de la Inmaculada en Sevilla tiene su propio ritual costumbrista. Se basa en la gran tradición concepcionista de la ciudad, que fue pionera del dogma. Entre las actividades previstas, también las hay folklóricas, como la noche de las tunas. Las actuaciones ante el monumento de la Inmaculada, en la plaza del Triunfo, solían comenzar poco después de la medianoche, cuando arrancaba la fiesta del 8 de diciembre. Para entendernos, en una comparación cofradiera, sería como la madrugada de la Inmaculada. Este año van a empezar las actuaciones a las 22:45 horas de la noche del sábado, día 7 de diciembre, cuando cante la tuna de Económicas. Es algo así como si la cruz de guía de la Macarena sale en la noche del Jueves Santo, cuando Pasión está en la Campana. Es decir, un motivo para crear una polémica local.

ES un acierto que la Junta haya decidido modificar la concesión de las Medallas de Andalucía. Hoy es 4 de diciembre, una fecha ligada a la historia de la autonomía andaluza. En estos días también se conmemora el primer aniversario de las elecciones del cambio de la tortilla. Es otro acontecimiento, porque permitió que hubiera alternancia en la Junta, cuando parecía imposible. Originó el fin de un régimen, no sé si clientelar (como se suele decir), pero sí firmemente asentado en el concepto de que Andalucía y el PSOE eran lo mismo, a los efectos prácticos. En las medallas de Andalucía, por supuesto, también se notaba.