LOS lectores de los diarios del Grupo Joly han elegido la playa de Bolonia, en Tarifa, como la mejor de Andalucía. Pues bien, quienes vayan desde algún punto de Cádiz y su Bahía hasta dicha playa deberán circular por un tramo de carretera que figura entre los más peligrosos de España: la N-340 entre Vejer y Algeciras. Esa carretera debería ser autovía desde principios de siglo. Pero el dinero público parece que se acabó con el tramo de Conil a Vejer. Han gobernado el PSOE con Zapatero, el PP con Rajoy, y vuelve el PSOE con Pedro Sánchez. Hasta ahora, no he oído al ministro de Fomento, José Luis Ábalos, decir que terminará la autovía completa de Vejer a Algeciras. Tampoco se escuchan las quejas de los políticos hipócritas que antes protestaban.

ESTE fin de semana migratorio que se han marcado Pedro Sánchez y Angela Merkel no ha tenido desperdicio y está siendo muy comentado. No ya sólo por los acuerdos, sino por las circunstancias. Se notó que los detalles estaban cuidados. Para empezar, la recibió en Sanlúcar de Barrameda, en el palacio de los Guzmanes, que tiene una historia de lo más interesante, por su relación con la duquesa de Medina Sidonia, la llamada Duquesa Roja (roja tenía que ser), y los líos familiares que hubo, que son como de película, y el maravilloso archivo que existe en esa Casa Ducal, y menos mal que no hay fantasmas, que sepamos, pues sería lo único que faltaría en ese palacio.

HOY es un gran día de fiesta en Cádiz, como tantos del verano. Tenemos una apasionante final del Trofeo Ramón de Carranza con el formato de supervivencia, un espectáculo playero con coplas de Carnaval y músicas variadas pero sin barbacoas... Y el Mercado Andalusí. Esto último no tiene nada que ver con la visita del embajador de Catar (yo lo escribo así siguiendo la recomendación ortográfica de la Real Academia de la Lengua Española, que prefiere catarlo según se oye). No tiene nada que ver con Catar, porque ellos no van a vender nada en ese Mercado Andalusí, que ha cumplido 20 años y se hizo mayor de edad.

SE debe reconocer el mérito allí donde aparezca. Al alcalde de Cádiz, José María González, se le debe reconocer que practica la cultura del esfuerzo. Recibió al embajador de Catar en España, Mohamed Jaham Al Kuwari, y estaba protocolariamente vestido, con chaqueta y corbata, mientras el embajador llegó sin corbata, quizá por haber escuchado ciertas leyendas urbanas sobre las indumentarias del alcalde. También es verdad que antes los embajadores de esos países árabes vestían chilaba, como si fueran de ‘Los sarracenos’ de Paco Alba, pero ya no. El alcalde evoluciona, que diría Darwin, no sólo revoluciona. Aunque por mucho que evolucione, un anticapitalista no tiene nada que ver con los fondos de inversión de Catar. No obstante, un anticapitalista daría un pelotazo si consigue vender el hotel del estadio. Inversiones más raras se han visto. Aunque no en suelo gaditano.

HAN desaparecido las fronteras locales. Todavía existen los términos municipales, pero la realidad fluye a su manera. Por eso, es curioso que el puerto de Cádiz aspire a tener una terminal ferroviaria de mercancías en Jerez (concretamente en la carretera de la antigua azucarera de Guadalcacín). Esa posibilidad, que ya había esbozado José Luis Blanco, presidente de la Autoridad Portuaria, está planteada y pendiente de que Adif resuelva la licitación. Y lo uno nos lleva a lo otro: si el puerto de la Bahía de Cádiz puede tener una terminal de mercancías en Jerez, también sería razonable que el aeropuerto se denomine Jerez-Bahía de Cádiz. De ese modo, el puerto y el aeropuerto serían de Cádiz y de Jerez; o de Jerez y de Cádiz.