QUIZÁ sea la gran olvidada de la Semana Santa gaditana. Una imagen a la altura de las mejores dolorosas de Cádiz, aunque tallada en el siglo XX. Este año se cumplen 75 de su bendición, que tuvo lugar el 3 de abril de 1944. Puede ser que la Virgen de los Dolores asuma con humildad ser la Madre del Regidor Perpetuo y Señor de Cádiz. En su altar de Santa María, en su procesión del Jueves Santo, se aprecia que Jesús Nazareno atrae todas las devociones, que recibe el amor y las peticiones de sus hijos, que llega al alma de la gente sencilla cuando lo contempla. Pero detrás está su Madre, que lo sigue, y también se merece toda la atención.

EL barrio de San Carlos es uno de los más olvidados de Cádiz. Es otra herencia de los tiempos del esplendor de la ciudad. El ensanche fue promovido por el conde O’Reilly, gobernador en los últimos años del siglo XVIII. Con el tiempo, San Carlos se amplió con espacios ganados al mar. Está en las cercanías del puerto, junto a la punta de San Felipe, custodiado por las murallas y limítrofe con la Alameda. Una zona señorial y marítima. Curiosamente, en una ciudad histórica plagada de templos, su parroquia es la del Rosario, que no se encuentra en el barrio. Pero su cofradía, las Angustias del Caminito, sí que está en el barrio. Todos los años lo recorre en la tarde del Miércoles Santo.

EN Cádiz hubo una cofradía universitaria desde antes de que se fundara la Universidad como tal en 1979. Un grupo de jóvenes fundó en 1939 la cofradía de la Sentencia, a la que durante un tiempo se conoció como Los Estudiantes. Dos décadas después, en 1959 otro grupo de jóvenes, que en su mayoría había estudiado en el colegio de San Felipe Neri, quería fundar una nueva cofradía, si bien lo que hicieron fue reorganizar la de Jesús Caído, que se fundó en la iglesia del Carmen en 1942, aunque estaba sin actividad y no llegó a salir en procesión. Los inicios fueron difíciles, pero la semilla de la hermandad era buena. Así fructificó la cofradía universitaria de Cádiz, que hoy es uno de los referentes del Martes Santo.

LA Semana Santa gaditana ha conocido dos cofradías del Prendimiento. En realidad, la una derivó a la otra. Hoy saldrá del Carmen la actual cofradía, que se ha quedado como la única del Mentidero. Tiene su sede, como se sabe, en la capilla del Beato Diego, y allí ha arraigado. Se fundó en 1976; y en 1979 se fusionó con la Real Congregación de la Vela, una antigua institución que desde su fundación en 1792 se responsabilizó del Jubileo Circular del Santísimo. El Prendimiento encargó la imagen de su titular al escultor isleño Alfonso Berraquero. Fue bendecida en mayo de 1978. Desde entonces se puede decir que el verdadero Prendimiento es el del Mentidero.

HA llegado otro Domingo de Ramos. Con sigilo, con lenta demora, cuando el calendario avanzaba como prisionero de su ausencia. La luna llena se retrasó y no se asomaba al balcón del cielo, donde los cofrades que se fueron al más allá se asoman todas las Semana Santas. Hoy revive el tiempo que ampara las nostalgias. Hoy los caminos de Cádiz llevan a Extramuros, hacia San José y Salesianos, pero después vuelven al centro histórico, que es donde sigue latiendo el núcleo íntimo de Cádiz, y conducen a Santo Domingo, a San Lorenzo,  a San Agustín. Es allí donde nos conmueve, con su mirada, el Señor de la Humildad y Paciencia.