LA alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, se había mostrado hasta ahora como una mujer bastante sensata en la política. Por eso, ha llamado la atención esa foto que subió a Instagram donde aparece a modo de cartel del We Can Do It!, que así en inglés queda como más confuso. Pero que, traducido a la lengua española, significa que podemos hacerlo. El nombre de ese partido, o lo que sea, lo plagiaron Pablo Iglesias y sus compis de ahí. Si en ese cartel viéramos a Teresa Rodríguez, yo lo entendería, y me parecería normal para su mentalidad e ideas. Pero que lo haga una alcaldesa del PSOE ya es más rarito. Ese podemismo feminista rezuma populismo de arriba abajo. Aparte de que parece un meme chungo, como el de Benedicto XVI con la bufanda del Cádiz.

EN cualquier ciudad del mundo civilizado no se entendería la polémica que existe con la fiscalidad del Carnaval. Sólo se puede entender si le aplicamos una mentalidad gaditana, que viene del socialismo utópico y el anarquismo libertario, combinado con la doctrina social de la Iglesia. Es decir, una fusión de Fourier y Bakunin con León XIII, o una síntesis entre Fermín Salvochea y el beato Diego José. Traducido resulta que por lo humano y  por lo divino está justificado que el pobre se busque la vida, en casos de necesidad. Y que  se comprende que la buena gente modesta cobre una paguita del paro, o la pensión, mientras se busca alguna ayudita con unos chapús de si te vi no me acuerdo.

LA gente es muy intransigente, protesta por todo. No entiendo esas críticas a Teresa Rodríguez, que se presentará por Málaga, donde encabezará la lista podemita y unida de Adelante Andalucía en las próximas elecciones autonómicas. Adelante, Teresa, me parece que es una magnífica idea. Tampoco sería el primer cunero o cunera que llega o se va de esta tierra. Y si la critica Irene García, líder del PSOE provincial y presidenta de la Diputación, se le puede decir que ellos presentaron por Cádiz a Alfredo Pérez Rubalcaba en unas elecciones generales. En plan chicuco vino el hombre. Y en las andaluzas ponían de cabeza de cartel a Manolo Chaves, que después sólo volvía para prometer el Hospital de Puntales y la Ciudad de la Justicia.

SOY autor de un importante número de artículos sobre el Castillo de San Sebastián. Son muchos años escribiendo sobre su tragedia. Por ello, es difícil escribir algo que ya no se haya escrito. Lo mismo se podría afirmar de las múltiples informaciones sobre este castillo que ha publicado José Antonio Hidalgo en el Diario. Es decir que el Castillo de San Sebastián, sí tiene quien le escriba, no es como el coronel de García Márquez, pero llega un momento en que este castillo es un peñazo, por decirlo fino, y se sabe que no sirve para nada. En realidad, lo que le gustaría a Costas, a la Junta y al Ayuntamiento es que se hundiera solo, que un día apareciera submarino. Y a lo mejor instalaban allí el Centro de Arqueología Subacuática, o algo así.

UNA de las medidas necesarias para consolidar la carga de trabajo en los astilleros de Navantia es despolitizarlos. Algunos políticos son como los niños traviesos que van enredando y se cargan casi todo lo que encuentran a su paso, unos metepatas que crean problemas. En la sesión de control al Gobierno de ayer, el PP, por medio de Ricardo Tarno, criticó la gestión realizada por la ministra Margarita Robles. En puridad de la transparencia, debió dimitir tras quedar desautorizada. Eso fue peor que el máster de Carmen Montón. Pero se ve que doña Margarita, aunque va de independiente, prefiere seguir hasta la siguiente. A partir de ahora (cuando parece que la situación se ha estabilizado y que los contratos con Arabia Saudí van ser respetados) lo peor que pueden hacer es volver a meter la pata, tan sólo por sus conveniencias políticas.