ALGÚN día se escribirá la increíble historia de la decadencia del verano gaditano. La última puñalada la ha recibido el Trofeo Ramón de Carranza. Era el Trofeo de los trofeos. Atraía hacia Cádiz la atención deportiva. Pasaron por el estadio los mejores clubes y los mejores futbolistas. Y degenerando, degenerando, se ha llegado al mamarracho de este año: dos equipos amarillos de Segunda, Cádiz y Las Palmas, jugarán una semifinal el viernes 10 de agosto. Y el ganador disputará la final el sábado 11 frente al Betis, un equipo de Primera, que ha venido por hacer un favor al Cádiz, para  salvar el Trofeo. Como ya pasó en 2000, cuando Manuel Ruiz de Lopera hizo el favor, también por lástima.

APARCAR en Cádiz es como ser ciego en Granada: una pu…ñalada. Hay un grave conflicto entre las zonas azules y las zonas naranjas, todavía más desde el congreso del PP. No se sabe lo que va a pasar con las zonas azules y las naranjas, que políticamente hablando se disputan actualmente el PP de Juancho y los Ciudadanos de Juanma, pero el año que viene si Dios quiere, ya veremos. Las zonas azules son para todos, y las naranjas para los vecinos. A mi modo de ver quién mejor manejaba el cotarro de las zonas azules era Pepe Blas Fernández (con la Emasa de entonces), que empezó a pintar de azul todo lo que encontraba a mano. Puede que aprovecharan la misma brocha, con otra pintura, para construir el carril bici de la avenida del Soterramiento, que fue de pintar y cantar. Pero lo de ahora va de mal en peor. Aparcar es misión casi imposible para los pobres. Aparcar es cosa de ricos.

EN estos días tenemos una oportunidad insólita de descubrir la belleza del mejor patrimonio artístico y religioso de Cádiz en la iglesia de San Juan de Dios. Ya destaqué la importancia simbólica y devocional de contemplar al Cristo de la Buena Muerte en Santo Domingo, ante la Virgen del Rosario. Y, en estos días, el cierre por obras de San Agustín, está propiciando una estampa hermosísima para descubrir al Señor de la Humildad y Paciencia en San Juan de Dios… Y para descubrir a la propia iglesia de San Juan de Dios, que es uno de los grandes tesoros menospreciados de Cádiz, a pesar de su céntrica ubicación y de ser uno de los templos gaditanos que está abierto más horas.

EL Circo Rojo llega hoy a Cádiz y comenzará sus funciones. Una vez más, el arte imita a la realidad. Algunos fachas diréis que el circo rojo ya lo tenemos en Cádiz desde junio de 2015, cuando pasó lo que pasó, y así seguimos entre payasos y demás. Pero yo me refiero al verdadero Circo Rojo, que se ha instalado en el solar del Hospital de Puntales (antigua Construcciones Aeronáuticas). Es el solar más sandunguero y desaprovechado de Cádiz, desde los tiempos de Manuel Chaves. Pero ahora se ha instalado un circo, así que al menos sirve para algo útil. Atención: tampoco es como los circos de toda la vida, cuando actuaba Pinito del Oro, o cuando las fieras de Ángel Cristo y otros domadores intrépidos.

EN la Unión Europea, capital Bruselas, están en la temporada de malanges. Les ha dado por organizar auditorías, y por ver cómo se gastan los millones de euros que con tanta generosidad reparten en los fondos. Países como España y sus comunidades autónomas lanzan proyectos pintorescos, como el del tranvía de la Bahía, donde consumen 200 millones de euros como si nada. A la gente le parece de lo más normal, pero a los de Bruselas no. Recientemente les ha dado por hacer una auditoría sobre los trenes de alta velocidad en Europa. Y el resultado de lo que les ha salido no es bueno para Cádiz. Están diciendo que la ampliación de líneas, con rentabilidad dudosa, es injustificable.