EL nuevo turismo gaditano es el de la nueva cocina. Se ha notado en Fitur, donde la Diputación ha apostado por las ferias y eventos relacionados con la gastronomía. No es por casualidad, sino porque The New York Times es un diario influencer de tomo y lomo (en manteca). Ha puesto el foco al situar a Cádiz entre los destinos del 2019, y destacar de modo sobresaliente la cocina gaditana. Ahí tenemos un filón. Se añade a otros que ya existen, y que no se pueden olvidar, como el turismo de playas en verano y el cultural durante todo el año. En conjunto, es una oferta imbatible. Y contra eso no hay que despotricar, sino aprovecharlo para atraer turismo de lujo y aumentar el nivel de renta provincial.

EXISTE un clamor popular y ciudadano para que el cambio se note. También para darle otro aire a las medallas y distinciones del 28-F. Si Andalucía celebra en ese día su autonomía, que fue la reconquista democrática de la libertad, se debe notar, pero de verdad. Empezando por incluir en los nombramientos a los que fueron castigados con un vergonzoso y partidista olvido. Por eso, varios compañeros periodistas, a los que me adhiero, están pidiendo estos días la Medalla de Andalucía para Antonio Burgos. Pero seamos justos. La Junta no debe concederle una medalla, sino nombrarlo Hijo Predilecto de Andalucía, su máxima distinción. Igual que lo nombraron Adoptivo en Cádiz, en tiempos de Teófila. Se lo merece desde hace muchos años. Y no sólo porque sea un gran periodista, un maestro de generaciones de articulistas, sino por su importancia para forjar la conciencia de Andalucía.

SEGÚN lo que estoy observando, los okupas de la Casa de Cádiz en Barcelona no se fían, y dudan que nuestro alcalde González permanezca en el cargo después de las elecciones de mayo. Ignoro si los okupas de Barcelona manejan encuestas que no conocemos, o bien será que han contactado con okupas de Cádiz (de los que no tienen para convites, pero sí para Twitter), y les habrán contado que esta vez no piensan votar a José María, porque ha traicionado sus principios okupacionales, según dijo el líder de los okupas barceloneses. Por ello, han pedido al alcalde de Cádiz que les firme ya (y ya es ya) la cesión del edificio por cinco años. Veremos lo que dice el interventor, si es que interviene.

EN la Junta de Andalucía se está convirtiendo en costumbre que el vicepresidente represente la cuota provincial gaditana. Hemos pasado del socialista chiclanero Manuel Jiménez Barrios al ciudadano sanluqueño Juan Marín. Y punto. Las provincias de Málaga y Sevilla han salido mucho mejor despachadas en el reparto. El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla (hasta ayer por la mañana Juanma), ha proclamado su nuevo Gobierno autonómico. En realidad, dio a conocer los seis nombres del PP, pues los cinco de Ciudadanos ya habían sido filtrados el pasado fin de semana por el vicepresidente, Juan Marín.

SER gaditano de Cádiz (que son los genuinos y verdaderos) tiene sus ventajas. Se vio en las colas del concurso del Carnaval. Desde el Ayuntamiento se ha explicado que pusieron las entradas a la venta en el Baluarte de la Candelaria, avisándolo sólo dos horas antes, para facilitar que llegaran antes los gaditanos desde sus domicilios. Según parece, aguardaban expectantes y atrincherados el momento de salir pitando al ataque de las taquillas. En la cola, haciendo guardia junto a los luceros, apenas había 20 majarones. Es verdad que hay que estar medio loco para soportar en la cola una amanecida con rasca. Hay que ser muy gadita para eso.