UNA vez apagados, los dos incendios graves ocurridos en el término municipal de Tarifa se deben investigar hasta sus últimas consecuencias. Es decir, hasta la detención y juicio del autor o los autores, si los hubiere. O hasta el esclarecimiento de las causas naturales que los originaron, para tomar precauciones en el futuro. Cuando se propaga un fuego, está detrás la posibilidad de que exista un pirómano. Incluso hay otro tipo de pirómanos políticos, en las redes sociales, que intentan sacar tajada de una desgracia natural, o un suceso, lo que demuestra su miseria política y su bajeza moral. Tener a alguien de semejante calaña, como ministro de Transportes, certifica el bochornoso nivel al que ha llegado la política española contemporánea.

PARECE mentira, pero este año empieza la Liga de los Arruinados el 15 de agosto. Con muchos aficionados de vacaciones, con las playas abarrotadas, con los hoteles y restaurantes haciendo su agosto... Y con los pirómanos en acción. En los tiempos del innombrable se decía que en España había pan y fútbol, siguiendo el modelo romano de pan y circo. Ahora pan debe haber, pues vienen demasiados inmigrantes, según dicen los de Vox. Y tenemos circo todo el año, y fútbol hasta en el puente de la Virgen de agosto. Con las plantillas sin completar, con unos futbolistas que ya no los conoce ni la madre que los parió, porque cambian frecuentemente de club, para que los intermediarios y directivos también hagan su agosto. En este país, todo el que puede, lo hace, y lo paga, según dijo Pedro.

SORPRENDE que la diputada Esther Francisca Gil de Reboleño Lastortres, gurú espiritual del Movimiento de Sumar en Cádiz, se conforme con pedir el cambio de nombre en el puente José León de Carranza. Debe tener muy buena relación (política) con el ministro de Transportes, Óscar Puente, ya que ha anunciado el cambio de nombre antes de que el Ministerio lo apruebe. Y, además, ha puenteado con Puente a la subdelegada del Gobierno, Blanca Flores. Aprovechando esa relación privilegiada de confianza, le podría haber enviado un pedido más práctico y completo, de cara a la posteridad.

DESDE el siglo pasado, he repetido en diversas ocasiones que la mejor solución para los viajes por carretera entre Sevilla y Cádiz es tener una autopista de peaje y una autovía completa. Se podría haber conseguido desde principios del siglo XXI. Ahora estamos peor que nunca, y hay más atascos que nunca. No existe ni una autopista de peaje, ni una autovía completa. Por culpa del populismo de los políticos. Tanto el PSOE como el PP, para ganar votos, defendieron que la supresión del peaje era la solución. Y ya se ha visto que es un gran error. En verano, está colapsada a diario, con más camiones y más turismos. Y, al ser gratis, se ha convertido en la carretera favorita para los magrebíes del Paso del Estrecho.

LA gente inteligente, cuando ha visto la infografía del nuevo Pabellón Portillo, publicada en el Diario, ha pensado: otra inocentada en el mes de julio. Y van… Pero, en estas mismas fechas, ha salido publicada otra mejor, de tamaño nacional, que decía: “Pedro Sánchez presentará los presupuestos de 2026 y los negociará con Puigdemont”. Vamos a lo nuestro, que la del Pabellón Portillo es importante. Y aunque parezca inocentada, y aunque digan que estará terminado en 2028, y aunque el alcalde, Bruno García, afirme que ya tiene los 19,2 millones de euros que costará construirlo, esta vez parece que van en serio. Felicito al alcalde porque ha cambiado la tendencia: se empiezan a ver obras. Y no es como en los ocho años de la izquierda gaditana desunida con Kichi, que sólo se dedicó a cambiar los nombres de lo que ya está construido. Pero, bueno, así se divierten.