ATRÁS quedan los días litúrgicos del Carnaval, con coplas callejeras que rompieron el silencio y que mantienen las costumbres. El poder lo admite a regañadientes, como a regañadientes fue obligado a aceptar un martes de Carnaval festivo, cuando ya habían desplazado la fiesta a otros días, que no eran los suyos. En el aire se mezclan las coplas con los ecos remotos que llegan desde el otro extremo de Europa, donde no hay chirigotas, sino que se juegan la libertad palmo a palmo, de verdad, no de boquilla; y no en una batalla de coplas, sino en una batalla de verdad. Los aviones rusos bombardean, los misiles alcanzan objetivos, y en el fragor de la batalla pierden los mismos de siempre, las víctimas del tirano. En Madrid se organizó una manifestación que ha sido la única del mundo libre “contra Putin y contra la OTAN”, equiparando al invasor con quienes defienden la libertad, en su nostalgia de un comunismo perdido.

HA muerto Juan Manzorro en la madrugada de un domingo atípico de Carnaval, antes de que las primeras luces del día brillaran en la Plaza. Ha muerto en las vísperas del 28-F, el día de esa Andalucía que tanto añorará su voz inconfundible en Canal Sur. Ha muerto apenas tres días antes del Miércoles de Ceniza, en el que empezará otra Cuaresma, para desembocar en una Semana Santa, en la que volverán a las calles de Cádiz esas procesiones que tantas veces retransmitió, ese Cristo y esa Virgen a las que tantas veces pregonó. Por pregonar, hasta pregonó su cáncer, con un artículo muy emotivo en las páginas de este Diario. Con Juan se nos va una voz de gran categoría, que no fue de canon de radio, como la de Luis del Olmo o la de Carlos Herrera, ni siquiera la de su compañero Fernando Pérez, pero que fue unas de las grandes voces de Andalucía, España y su humanidad, porque era su voz y siempre sonaba al Cádiz verdadero.

HOY es el día en que tenemos una guerra en Europa porque Rusia ha invadido Ucrania. ¿Qué hubieran cantado el Peña y el Masa? Hoy también era el día en que debía celebrarse la final del COAC, el concurso de agrupaciones carnavalescas. Hoy era el día en que los aficionados y menos aficionados discutirían si el jurado había acertado o se había equivocado (siempre según los gustos de cada cual), y el pueblo se prepararía para la finalísima. Las malas lenguas dicen que este año no hay Carnaval oficial, en sus fechas, por culpa de los carnavaleros. Pero hubo autores cracks que se oponían al traslado a la primavera, o eso dijeron. Lo cierto es que esta noche no hay final, ni este año hay Carnaval oficial en sus días propios, sino espontáneo. Cádiz no es como Málaga, Córdoba o Huelva.

HA causado sorpresa que en Cádiz presenten un manifiesto por el Museo, y que no sea por el Museo del Carnaval, ya en obras. Es por el Museo de Cádiz, propiamente dicho, cuyas obras sufren el modelo de la eternidad local. Es decir, obras que se proyectan en un siglo, incluso las empiezan, y que algún día discutirán otras generaciones. El manifiesto se titula Ahora le toca al Museo de Cádiz. Es un título que me recuerda al Juego de la Oca: y tira porque te toca. Ya va siendo hora. José María Esteban, en nombre de la Real Academia Provincial de Bellas Artes, lo presentó. Ha sido una decisión acertada, porque ya hacía tiempo que no se presentaba ningún manifiesto en Cádiz, con la sequía que tenemos. Sequía de inauguraciones, quiero decir.

ENTRE los grandes problemas de Cádiz están los tópicos y las fantasías. Estamos acostumbrados a escuchar tópicos, como si fueran verdades absolutas. Y eso la aleja de la realidad. Por eso, Cádiz suele ser un lugar ideal para las fantasías y las utopías sin fundamentos. Es difícil avanzar, mientras nos olvidamos de la ciudad real. Para colmo, al equipo de gobierno municipal, que encabezan Kichi y Martín Vila, le ha dado por decir que son los únicos que tienen un modelo de ciudad. Cuando no saben ni pedir fondos europeos Next Generation. Aquí, cuando surge un problema, no intentan solucionarlo, sino que politizan las culpas.