LA ciudad de Cádiz es la única capital de provincia andaluza en la que ganó la extrema izquierda con Adelante Andalucía. El partido del alcalde, José María González, y su compañera y lideresa del grupo, Teresa Rodríguez, consiguió 17.306 votos, que supone un 30, 26%. El resultado es significativo, pero está por debajo de lo que se podía esperar, teniendo en cuenta que la candidata a presidenta de la Junta reside en La Viña y es la pareja del alcalde, aunque ella se presentó por Málaga. En Cádiz los votos de la extrema izquierda y la izquierda han bajado más de un 5%, aunque sumaron 27.607 y superaron a los 25.639 del centro, la derecha y la extrema derecha, que han crecido un 8%. Se podría suponer que está cuajando el cantón de Cádiz, un gran bastión de Podemos con el bastón de Unidos. Pero no se engañen.

LAS reacciones que han tenido algunos dirigentes del PSOE y de Adelante Andalucía, pidiendo un pacto “contra la extrema derecha”, demuestran que no se han enterado de nada. Estas elecciones han sido decididas por las clases medias, que ya se han hartado de las políticas de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. No querían un pacto de Susana Díaz con Podemos y Unidos, por más que se hayan disfrazado de Adelante Andalucía. Es la ley del péndulo. La extrema derecha ha aparecido porque antes creció la extrema izquierda, que mangonea a Pedro Sánchez.

GRACIAS al CIS precocinado y a las torpezas de Pedro Sánchez, el PSOE ha fracasado en estas elecciones andaluzas. En la noche de ayer, a Susana Díaz se le quedó la carita de Javier Arenas en 2012. Amarga victoria. El bloque del centro derecha y la derechona cuenta con mayoría para gobernar y propiciar un cambio cuando han pasado 37 años desde el 28-F. O, por decirlo al revés: el bloque del centro izquierda y la izquierda unida al populismo se hunde y es insuficiente para formar una nueva mayoría. Lo que ocurrió ayer en Andalucía no es normal. Se explica por la alta abstención y por la torpeza del PSOE, que ha alimentado la irrupción de Vox. Lo han convertido en el partido de moda, el partido heavy de los cabreados,  el partido de los que están hartos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y así, con las leyes de Hondt, resulta que ha perjudicado al PP, sí, pero el PSOE pierde el doble.

POR fin, en plena campaña electoral, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Cádiz han firmado el acuerdo para las dos últimas fases de viviendas del Cerro del Moro. En las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado, estaba considerado como el barrio más marginal de Cádiz. Ahí empezaron las gestiones para rehabilitar unos edificios degradados y en pésimas condiciones, a la vez que se empezó a extender su leyenda negra. Decían que el Cerro del Moro era un nido de drogadictos y un barrio inseguro. Una exageración injustísima. Ni siquiera en sus peores tiempos ha sido un gueto comparable con algunos barrios conflicitivos de Sevilla; ni tampoco como otros barrios marginales de Jerez o El Puerto.

LO han conseguido. El Carnaval de Cádiz ya tiene su Cuaresma profana: 40 días de concurso en el Gran Teatro Falla. Es lo nunca visto. Los autores están como siempre, indignados por ese concurso del que todos despotrican, antes de pasar por el aro. Si nos fijamos en las opiniones de los autores que se han publicado en el Diario, cada uno dice una cosa, por lo que es imposible que todos queden satisfechos, ni exista unanimidad. El concurso de 2019 será una pasada. Soportar 24 funciones de preliminares es como un martirio chino. Si tu niño o tu niña se porta mal, llévalo al Falla y que se lo trague todo, de principio a fin. Se convertirá en otra persona, puede que incluso muerda, como dicen los buenos entrenadores.