ALGUNOS políticos parece que están asesorados por sus peores enemigos. En caso contrario, nunca hubieran acudido al acto vergonzoso del pasado martes en el punto kilométrico 39,460 de la Nacional 340, en el término municipal de Vejer. Se trataba de celebrar la eliminación de la última señal de limitación a 100 kilómetros/hora, para sustituirla por la de 90, según es obligatorio en las carreteras convencionales con la nueva normativa. Era la última señal que se cambiaba en la provincia y allí acudieron los responsables del Tráfico. Pero el lugar elegido es de vergüenza, una afrenta para la provincia, porque esa carretera debería ser una autovía. Y no lo es porque el Gobierno sigue incumpliendo sus compromisos.

Al acto acudió José Pacheco, subdelegado de un Gobierno que tampoco cumple el acuerdo de construir una autovía en el tramo de Vejer hasta Algeciras. En realidad, no sólo lo incumple Pedro Sánchez. Asimismo lo incumplieron  Rajoy y Zapatero. El PP y el PSOE pactaron un acuerdo mediante el que la Junta terminaría la autovía desde Jerez a Los Barrios y el Gobierno central desde Cádiz a Algeciras. Pero sólo han realizado el tramo entre Cádiz y Vejer, mientras que el resto sigue paralizado sin completarse.

Hasta allí fue el subdelegado del Gobierno, supongo que por ignorancia, no sería por recochineo, acompañado de otras personas que no tienen nada que ver en ese olvido del Gobierno, como la jefa provincial de Tráfico, Piedad Sánchez, y el jefe de la Unidad de Carreteras, José María Padilla. No sé si han visto el video, que se puede encontrar en el Diario digital, pero es muy triste. Unos operarios proceden a retirar la señal de la prohibición a más de 100 kilómetros por hora, para colocar a continuación la nueva señal que rebaja el límite a 90 kilómetros por hora. El subdelegado y la comitiva lo contemplan. Practican esa afición tan gaditana de mirar. Donde hay dos personas trabajando hay una docena  de curiosos mirando. En este caso, sus jefes.

DESPUÉS dirán que el Carnaval tiene la culpa de todos los problemas de Cádiz, incluso que es la causa de la despoblación de la ciudad. Pues fijarse en la Universidad de Cádiz, lo que han montado en el Gran Teatro Falla. La UCA se ha sumado al COAC, coincidiendo con las primeras sesiones de preliminares. Tanto hablar de la I+D+i, la excelencia, los proyectos cofinanciados, los Erasmus, los no sé cuantos campus y demás, y al final terminan imitando al Carnaval. El acto de investidura de los nuevos doctores y la entrega de premios extraordinarios del Doctorado del Curso 2017-2018 fue una ceremonia de inspiración carnavalesca.

POR causas inexplicables se ha difundido una pésima imagen del Campo de Gibraltar. Si nos dejamos guiar por lo que se publica y lo que vemos en televisión, resultaría que allí todo el mundo está tieso, excepto los que trabajan en la colonia de Gibraltar y los que trapichean con las drogas. Eso si no te disparan un tiro en una esquina durante las negociaciones entre bandas de maleantes. A lo cual se suman las llegadas de pateras todos los días. Curiosamente, ahora es noticia  por el Brexit, porque le ha tocado la lotería en los Presupuestos apócrifos de Pedro Sánchez y porque salió a la luz el pelotazo que dio el Puerto de Algeciras hace dos meses.

EL caso del megayate Yas es rarísimo, un misterio auténtico. Estamos refiriéndonos a uno de los yates más lujosos del mundo, propiedad de un rico jeque árabe, Hamdan Bin Mohammed bin Rashid Al Maktoum, que se ha encariñado con Cádiz, a pesar de estar gobernada por anticapitalistas. El motivo de tanto cariño tampoco ha sido explicado. Pero el amor es así: pasión pura, que no atiende a razones, y se deja guiar por el corazón. En Cádiz han atracado barcos de ricos desde los tiempos del Descubrimiento de América, aunque desde el XVIII en adelante, cada siglo vienen menos. Este megayate no trae nada raro, parece, sino que lo dejan ahí, como parte del paisaje marinero gaditano en la temporada de invierno.

ES digno de compasión el papel que ejerce el portavoz socialista, Fran González, en el Ayuntamiento de Cádiz. Debe elegir constantemente entre susto o muerte. El susto es apoyar a la oposición del PP y Ciudadanos, con la que un sanchista como él no se debería asociar. Pero la muerte es apoyar al equipo de Podemos y Unidos, cuya incompetencia y falta de ideas conoce a fondo y padece de cerca. En la Fundación de la Mujer se ha vuelto a ver, en este duelo que ya es cansino. Pretendían quitar la vicepresidencia a María Fernández-Trujillo, de Ciudadanos, para devolvérsela a Ana Camelo, de Podemos. Como Fran conoce a las dos, sabe quién representa el susto y quién sería la muerte.