UNA de las grandes incógnitas de las elecciones municipales en Cádiz es Ciudadanos. A día de hoy, el partido naranja mantiene un extraño silencio que llama sospechosamente la atención. En otras ciudades no ocurre lo mismo. Se sabe que su candidata a la Alcaldía de Madrid será Begoña Villacís, con unas primarias de trámite. Se sabe que el candidato al que apoyarán en Barcelona es Manuel Valls. En Sevilla no se sabe quién será el candidato o la candidata, pero es seguro que no repetirá su hasta ahora portavoz, Javier Millán, al que han nombrado delegado territorial en Sevilla de la Consejería de Juan Marín (Justicia, Turismo y demás), como final de una larga historia de discrepancias internas. En Cádiz nada se ha dicho oficialmente, lo que ha dado lugar a todo tipo de rumores.

A buenas horas quiere arreglar Martín Vila, como responsable municipal de Urbanismo, el guirigay que ellos mismos han contribuido a montar en Cádiz. Los últimos datos publicados revelan que estos cuatro años de Podemos y Unidos serán recordados por vender Cádiz en común para un turismo de medio pelo. El casco antiguo se ha convertido en escenario predilecto para operaciones especulativas, destinadas a ofertar más viviendas turísticas. En paralelo, los de Podemos y Unidos se han dedicado a torpedear proyectos hoteleros, y a poner trabas e inconvenientes. El resultado ahí lo tiene: los hoteles ya sólo aportan el 40% de la oferta de plazas para visitantes en Cádiz, mientras las viviendas turísticas suponen el 54%.

LA nueva Junta de Andalucía ha aterrizado en Cádiz. Ya vieron que el presidente, Juan Manuel Moreno, visitó el miércoles al alcalde, José María González, y a la presidenta de la Diputación, Irene García. También ha tomado posesión la nueva delegada territorial, Ana Mestre. Tanto el presidente como la delegada, ambos del PP, han coincidido en el mismo mensaje, trasladado a una dirigente provincial del PSOE y a un alcalde de Podemos. Se trata de que más allá de la política partidista, con sus discrepancias, estén las instituciones, no por ellas mismas, sino porque deben servir a los gaditanos. Han puesto enfasis en lo básico: lo primero que necesita Cádiz es más empleo. ¿Lo de siempre?

LA visita tenía su morbito, en la víspera de San Valentín. Es la primera vez que un presidente de la Junta de Andalucía militante del PP visita en el Ayuntamiento a un alcalde de Cádiz militante de Podemos. Todavía la buena gente les sigue diciendo Juanma y Kichi, respectivamente, lo cual significa que los cargos no se les han subido a la cabeza. Total, si no sigue Kichi, entraría Juancho; o puede que Fran; o el de Ciudadanos, que quizá sea el otro Juanma, un suponer, porque no se precipitan. Aparte de los nombres, lo importante de estas visitas es la lealtad institucional, que todos se prometen. La Junta y Cádiz siempre han sido cono el perro y el gato, gobierne quien gobierne. Hasta cuando estaba de alcalde Carlos Díaz (y en la Junta ya había socialistas) se decía que sus principales enemigos eran los de su partido.

NO deberían enfadarse en el PP gaditano con La Sexta. Aunque sea un bulo que una parte de los viajeros de sus autobuses a Madrid se colaron con la excusa de Colón, y se fueron a Alcorcón a ver al Cádiz. En realidad, si el partido se hubiera jugado por la tarde, después hubieran ido casi todos, aprovechando el viaje. Pero es verdad que los que iban a Colón en esos autobuses fueron a Colón, con sus banderas, y que los viajeros eran del PP o simpatizantes, pues los conocen y no van colarse ellos mismos infiltrados. Sin embargo, lo que ha pasado con el bulo se entiende perfectamente en Cádiz, porque forma parte de las trolas gaditanas.