LOS alcaldes y alcaldesas del PSOE están que trinan, pito, pito, gorgorito, viendo que se pueden ir fuera. Después de las elecciones andaluzas (y del zapaterío) se les han puesto los vellos de punta. Puesto que se masca la tragedia. El presidente Sánchez está dispuesto a refugiarse en el búnker de la Moncloa, como si no hubiera un mañana. Pero ya no estamos en los tiempos de Franco con la lucecita del Pardo. Las siguientes elecciones tocan en 2027. Y ahí viene el peligro. Existe un fundado temor de que el presidente Sánchez las haga coincidir con las municipales y las autonómicas del 143, por lo que podría arrastrar a los suyos al caos.

CÁDIZ es la provincia más de izquierdas de Andalucía. Esto se nota en las elecciones, con pocas excepciones. Y hay que tenerlo en cuenta. Cádiz es también la cuna y el feudo principal de Adelante Andalucía, que fue creada por Teresa Rodríguez, gaditana nacida en Rota, y ahora tiene por líder al jerezano José Ignacio García. El crecimiento de Adelante, como dijo José Ignacio, ha quitado la mayoría absoluta al PP. Lo que no dijo es que también le han regalado la llave de la gobernabilidad a Vox. Pero eso ha sido una consecuencia indeseada e indirecta, que aún podrían subsanar absteniéndose en la investidura, aunque no están por la labor.

LAS campañas electorales rescatan propuestas del baúl de los recuerdos. Lo malo es que volvemos a la rutina del olvido cuando se acaban. Ha vuelto a suceder con el tren de las dos bahías, que debería enlazar Cádiz con Algeciras a través de Chiclana y Tarifa, lo que permitiría conectar también Jerez, El Puerto de Santa María, Puerto Real y San Fernando. Es decir, la mayor parte de los municipios más poblados de la provincia, así como las dos bahías y sus industrias, incluidos los puertos de Algeciras y Cádiz. Un proyecto que de vez en cuando aparece y desaparece para distraer a la gente. A sabiendas que no se va a hacer. Probablemente, no se verá en este siglo XXI.

SE sabía que era el último debate electoral andaluz y se notó. El segundo, que tuvo por escenario el plató de Canal Sur Televisión, fue diferente al primero. Hubo algunos detalles oportunistas y feos. Estuvo condicionado por el miedo a perder de cuatro de los cinco candidatos. José Ignacio García fue el único que arriesgó y repartió sopapos para todos los presentes, no sólo para Moreno Bonilla, sino también para Gavira el de Vox y hasta para la sanchista Montero. Esto último se lo afeó Maíllo, que le reprochó su “equidistancia”, cuando el candidato de Adelante había explicado que la financiación autonómica del PSOE discrimina a Andalucía.

SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el Gobierno acuerda que el crucero Hondius vaya al puerto de Cádiz con 140 personas que no presentan síntomas del hantavirus, pero podrían estar incubándolo? ¿Y qué dirían los partidos andaluces, en plena campaña, que podría quedar condicionada por esa decisión, ya que tanto hablan de la sanidad pública? Es muy fácil juzgar a los canarios y decir que son insolidarios. Olvidando que en Cabo Verde y en Marruecos no les han autorizado para trasladar tres enfermos a Ámsterdam.