ES lamentable que la noticia más importante de las pasadas fiestas de Navidad en Cádiz haya sido la cabalgata de los Reyes Magos y el caso del oso averiado. En Cádiz la gente es muy exigente con las cabalgatas. Si fuéramos igual de exigentes con otros asuntos más importantes, quizás otro gallo cantaría y no daría el cante con el megáfono. Si estuvo de trending topic en Twitter y sirvió de pitorreo nacional en el Sálvame de Tele 5 fue, básicamente, por culpa de gaditanos y gaditanas que colgaron videos y se mofaron a gran escala. Se exageró una pamplina, y ya lo aprovecharon fuera, porque en el resto de España sirve Cádiz para el cachondeo, para reírse, para hacer de bufones, con el pretexto de que esto es Cádiz y aquí hay chirigoteo todo el año, y qué se le va a hacer si esta ciudad es así y todo se toma a broma.

LOS comerciantes gaditanos parece que están razonablemente satisfechos con la campaña de Navidad, según hemos leído en el Diario. Me alegro por ellos, ya que es un sector importante para la ciudad. Los comerciantes del centro de Cádiz empezaron la campaña navideña quejándose por la iluminación de las calles, que ha sido pueblerina, escasa y triste, si se comparaba no sólo con las grandes ciudades, sino con el entorno de la Bahía. Creo que la gente no compra en un sitio o en otro porque haya más o menos luz. Y, a pesar de que las ventas aumentaron en los últimos días de las fiestas navideñas, a pesar de las expectativas para la campaña de rebajas, el centro de Cádiz no ha superado la amenaza del declive comercial.

EN Cádiz salían dos cabalgatas todos los años: la de los Reyes Magos y la del Carnaval. En 2021 no salió ninguna, fue un mal año para el cabalgateo local. En 2020 salieron las dos, y fue el último año en que se vio una cabalgata por la Avenida. Después se han visto manifestaciones, unas más pacíficas que otras, pero cabalgatas no. Por consiguiente, la de la tarde de hoy, 5 de enero, víspera de la fiesta de la Epifanía, romperá una mala racha, pues han pasado casi dos años desde que se vio un acontecimiento semejante. Es posible que en este 2022 recién estrenado se vea otra cabalgata, la de las Fiestas Típicas, allá por junio. Aunque la del Carnaval no se verá, porque la han aplazado, debido a la pandemia que nos azota y que, probablemente, presentará a finales de febrero una situación mejor que la actual.

LA gente obediente lo está diciendo: se nos va 2021, que ha sido el año de las vacunas. Los chinos ponen a los años nombres de animales: la rata, el buey, el tigre, el conejo y otros así. Los chinos no le pusieron nombre al coronavirus, pero decían algunos científicos que el virus procede del murciélago o el pangolín. La madre que los parió (al murciélago y al pangolín, o al bicho que hiciera la faena), porque van dos años de contagios. En diciembre de 2020 Sánchez dijo que esto se acabaría de una vez por todas con las vacunas, y que alcanzaríamos la inmunidad de rebaño en agosto, o así. Y ya ven… Ahora el bicho se llama ómicron. Pronto no quedarán letras griegas.

UN reconocido escritor gaditano, llamado José María Pemán, considerado fascista hoy en día y liberal monárquico cuando lo escribió, publicó en 1970 un libro titulado Mis almuerzos con gente importante. Un reconocido escritor no gaditano (nacido en Barcelona), llamado Manuel Vázquez Montalbán, considerado comunista cuando lo escribió y olvidado por los comunistas de hoy en día, publicó en 1984 un libro titulado Mis almuerzos con gente inquietante. En la España del último tercio del siglo XX, los buenos escritores y periodistas de la derecha y la izquierda, como Pemán y Vázquez Montalbán, además de artículos, podían escribir libros en los que se referían a personas con las que simpatizaban más o menos, pero con las que habían convivido. Además, los almuerzos de antes no eran como los de hoy en día. Y no se anulaban por un quítame allá esos virus.