EL acto organizado por el Ayuntamiento de Cádiz para inaugurar la nueva Avenida del 4 de diciembre de 1977 (antes Ramón de Carranza) ha sido oportuno y también oportunista. Con motivo de los 40 años de aquellas manifestaciones por la autonomía, sobre las que tanto se ha escrito, se ha vuelto a revisar la historia. Parece justo que un Ayuntamiento andaluz dedique una calle a recordar esa efeméride, aunque para ello no necesitaba apelar a la Memoria Histórica. Ya se ha explicado que el 4 de diciembre de 1977 no tiene nada que ver con la Guerra Civil, ni con la dictadura, pues ya había democracia en España.

LA ambientación de la Navidad ha mejorado en la plaza de San Antonio, de Cádiz, y ha sido refrendada por una amplia presencia de público. Punto positivo para el Ayuntamiento. Por el contrario, la iluminación navideña sigue siendo pueblerina, y está a años luz de Málaga y Sevilla. Punto negativo para el Ayuntamiento. En el balance general, se debe apuntar que ha mejorado con respecto al año pasado. Peor era imposible (o casi imposible, nunca se sabe), así que el listón estaba por los suelos. Aprecio que por lo menos lo han intentado, que ya es algo destacable. Les falta creer en la Navidad, y no me refiero sólo a lo religioso, que también.

EL Cádiz CF ha conseguido que media Sevilla se ría de la otra media. Esa es la rivalidad, bien entendida. Pero sobre todo ha logrado algo importante, que es un crecimiento de la autoestima cadista, después de tantos años de penuria en la Segunda B. Es una lástima que Manuel Vizcaíno y Quique Pina, los artífices de los nuevos tiempos, no hayan sido capaces de solventar sus diferencias personales. Pero también se ha notado que incluso con dirigentes peleados, el equipo ha tirado del carro y no le han robado la ilusión. Gracias también a Álvaro Cervera, que no siendo de fútbol vistoso, ha conseguido lo esencial: que sus jugadores peleen a tope por la camiseta amarilla. La honradez y el esfuerzo, como normas básicas.

LAS excursiones que la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz está organizando resultan un poco catetas. Ahora han ido a Barcelona, que al menos resulta más cosmopolita que el anterior viaje a Málaga, una ciudad que se encuentra en nuestra comunidad autónoma de Andalucía, a poco más de dos horas por carretera. Visitar Málaga, como quien va a Hamburgo o Amberes, no dejó en buen lugar a los excursionistas, según mi opinión. Me parece un viaje más adecuado para un centro de mayores, o un colegio concertado o público. Pero, bueno, siempre se aprende algo. Tampoco es tan grave; y si se distraen, mejor para ellos y ellas.

LOS marxistas de espíritu siempre defienden lo público y siempre despotrican contra lo privado. Todos los que hemos leído algo de Karl Marx sabemos que no se le debe tomar al pie de la letra, que algunos de sus textos son áridos, y que otros están desfasados. Pretender aplicar a rajatabla la defensa de lo público, en todo, sólo sirve para equivocarse. Por eso, rectificaron en China. ¡Ojo! Lo cual tampoco significa que lo privado sea siempre mejor, sino que depende. Apunto lo anterior, porque me sorprendió muy gratamente que fuera Martín Vila, primer teniente de alcalde de Cádiz y portavoz de Ganemos (o sea, de IU), quien presentó el proyecto de Mercadona para abrir un supermercado con su aparcamiento en San Severiano. Sucedió a principios de agosto.