EN Cádiz hay muy pocas personas con la sensibilidad, el amor y la entrega a su ciudad que demuestra José Ramón Pérez Díaz-Alersi. Podría estar ya retirado, pero no es ese su estilo: sigue activo y en plena forma. Esta tarde intervendrá en la Fundación Cajasol (antigua Casa Pemán) con una conferencia sobre un libro que ha publicado, titulado Aventuras y desventuras de don Ramón, que es una semblanza de su abuelo, Ramón Díaz-Alersi, pero es mucho más. Ha escrito la biografía de uno de los últimos de Filipinas cuando aún era española, y un testimonio excepcional sobre el Cádiz que perdimos, la evolución de la ciudad burguesa, los antiguos chalés, los pioneros beduinos... Porque Moncho es muy gaditano, pero también muy beduino, de aquella zona de Vistahermosa y La Laguna que pasó al recuerdo.

DESPUÉS de los resultados del pasado 19-J en Cádiz capital, la pregunta del millón es esa: ¿es posible un cambio en Cádiz? No hace falta consultar la bola del pitoniso Pito para dar la respuesta. Señoras y señores: es posible. Pero no es seguro. Y no se debe vender la piel del oso Kichi antes de cazarlo (políticamente hablando, por supuesto, en lo personal hay que desearle siempre lo mejor), por lo que se debe calmar el optimismo que se empieza a palpar en determinados ámbitos de la ciudad. Los resultados de unas elecciones andaluzas no se pueden extrapolar tal cual a las municipales. Influyen mucho los candidatos. A favor o en contra. El extrapolador que extrapole sin cocinar y sin poner la lavadora como Teresa Rodríguez en la jornada de reflexión, mal extrapolador será.

A la hora de votar, la provincia de Cádiz es la más rara de Andalucía. Presenta singularidades, como mayor fragmentación y pluralidad en el voto. En estas elecciones andaluzas, el Juanmazo que ha conseguido el PP ha tenido un sobresaliente impacto en la provincia de Cádiz. Ha sido, por cierto, la provincia andaluza que ha registrado menos participación (53,08%). Aunque en 2018 votaron menos todavía (52,11%). La baja participación electoral no es nueva y no puede minimizar el éxito de un partido que ha ganado en 40 de los 45 municipios. Junto a Juanma Moreno, en la provincia han sido artífices destacados de ese éxito Ana Mestre y Bruno García, que encabezaban la lista y salen reforzados. Era la única lista andaluza del PP en la que no incluyeron a un consejero como número uno.

LAS fiestas del Corpus no han sido declaradas de interés turístico nacional todavía, pero en otros tiempos lo hubieran merecido. Además, Cádiz tiene una de las mejores custodias de España. La procesión siempre fue lo más importante, ya que se conmemora la gran fiesta de la Eucaristía. Naturalmente, se conmemora para los católicos. Aunque en otros tiempos las fiestas tenían también un componente cívico, que iba más allá de lo religioso. Partiendo de una consideración básica: incluso los ateos respetaban la Eucaristía, aunque sólo fuera por educación y sensibilidad con las personas católicas. Por eso, todos los estamentos son invitados a la procesión y es de buena educación que participen. La educación, el respeto y la sensibilidad, la cultura en definitiva, no son valores de moda. Y eso se nota en algunas actitudes de este tiempo: impresentables, hostiles y chabacanas. Para colmo, después de dos años sin salir la procesión del Corpus por la pandemia, han surgido más obstáculos.

EN los medios de comunicación están preguntando quién fue el ganador del segundo debate en Canal Sur la noche del lunes. Hay división de opiniones. Según lo vi yo, hubo tres ganadores. Uno fue Canal Sur, ya que hasta Macarena Olona la de Vox se rindió a la evidencia y dijo que los profesionales de CS seguirían en sus puestos, aunque antes había dicho que cerrarían la televisión pública andaluza como primera medida si gobiernan. El segundo fue Juanma Moreno, que aguantó las embestidas por la derecha y por la izquierda, sin acabar en la enfermería. Pero creo que el gran vencedor fue Juan Marín, el más astuto de todos. Este debate pasará a la historia como el Debate de las Torrijas, gracias a su habilidad. Y yo no sé si seguirá en el Gobierno andaluz, o no, pero las torrijas de Casa Marín ya van camino de los altares gastronómicos.