POR fin Cádiz ha recibido una gran alegría este año. Gracias al fútbol, que aporta ingresos a la ciudad, como afirma Antonio de María. La gente está diciendo que la salvación del Cádiz CF ha sido milagrosa, aunque más milagroso hubiera sido descender con 39 puntos. No ha ocurrido en los últimos años. Y con 38 puntos, como el Granada, no descendía nadie desde la temporada 2015/2016, cuando bajó el Rayo Vallecano. En 2021 se salvaron el Elche con 36 puntos y el Alavés y el Getafe con 38. En la última jornada siempre desciende el más tonto. La temporada pasada descendió el Huesca, tras empatar en casa con el Valencia, que no se jugaba nada. ¿Nada? Esta vez nos hemos salvado de chiripa. La suerte y los arbitrajes son factores determinantes, junto al acierto del último día.

LA carpa se ha perdido y nadie sabe cómo ha sido. Bueno, sí, la concejala de Fiestas, Lola Cazalilla, le ha echado las culpas a los vecinos del barrio de Santa María, por quejarse del emplazamiento de la carpa en la Cuesta de las Calesas; y a la oposición municipal, que se opone a todo, y protesta por todo lo que se les ocurre a los anticapitalistas. La carpa, por lo visto (o por lo no visto), también iba a ser anticapitalista, y a dotar de jolgorio a las noches gaditanas de junio, que no son como las de febrero, cuando todos los vecinos duermen con las ventanas cerradas. La carpa de las Fiestas Típicas Gaditanas de mayo y junio se ha quedado desierta. Y los empresarios del jolgorio están de ferias por la provincia, y han dejado solos a los anticapitalistas, y no se han presentado a la licitación.

DESDE hace 40 años, o puede que más, se viene hablando en Cádiz de recuperar las fiestas del Corpus Christi. Los ignorantes de la memoria histórica creen que esta fiesta alcanzó su esplendor en los tiempos de Franco, porque obligaban a los soldados a cubrir las calles de la carrera (que era más corta, pues la procesión pasaba por Cobos y Cristóbal Colón para salir a Nueva), además de que organizaban una corrida de toros por la tarde. Pero la solemnidad del Corpus en Cádiz brillaba antes, en los años del esplendor de la ciudad. Se pueden consultar los antiguos periódicos y las viejas guías para saber que el Corpus de Cádiz era solemnísimo, desde antes de que hubiera nacido el tatarabuelo de Franco y cuando los Carranza vivían en Galicia. Y si ha decaído en los últimos años, no es sólo por criterios políticos, sino por la apatía lamentable que hay en Cádiz.

LA Caleta ha perdido su bandera azul para la temporada de verano 2022. En otras circunstancias (con un alcalde o alcaldesa que no presumiera de caletero) hubiera sido un bastinazo. Se hablaría del ecologismo, el Medio Ambiente y el ambiente completo que se respira en tan pintoresca y famosa playa. Se hablaría del daño atroz para la imagen turística de la marca Cádiz. Se hablaría de que la derecha tiene la culpa, porque el capitalismo no se preocupa por la pureza ecológica y el cambio climático. Pero de nada de eso se habla, ni se hablará. La bandera se ha perdido y nadie sabe cómo ha sido. La bandera se perdió como el barco del arroz. Lo único bueno de esta pérdida es que la bandera se puede recuperar para el año que viene. ¿Con otro alcalde para izarla? Ya se verá.

HOY comienza el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz (COAC), con las semifinales de infantiles en el Gran Teatro Falla. Escribir este artículo el 11 de mayo resulta rarísimo, pues el COAC solía empezar cuatro meses antes, en enero, nada más terminan de pasar los Reyes Magos. El concurso de adultos arranca el próximo lunes, día 16. Ya saben lo motivos del aplazamiento. Pero se debe recordar algo que están olvidando: la diferencia entre el Carnaval y el concurso del COAC. El Carnaval propiamente dicho tiene por escenario las calles y plazas de Cádiz. Ya se ha celebrado este año, a pesar de la pandemia del Covid 19 (que todavía la OMS no ha dado por extinguida), en sus fechas correspondientes. Carnaval en las calles hubo. A pesar de no haberse organizado el concurso aquellos días.