UNA vez que ha pasado el debate de la investidura de Pedro Sánchez, y otras desgracias parecidas, entramos en los momentos del veraneo profundo. Es cuando aparecen las celebridades que dan brillo a nuestras costas. Es el caso de Georgina Rodríguez, la pareja de Cristiano Ronaldo, que ha pasado unos días en el Royal Hideaway Sancti Petri, ese hotel del Novo al que todo el mundo conoce con el nombre de su empresa, el Barceló, al que acuden todos los años las celebridades que tiran del carro. Como Paula Echevarría, que debería ser la madrina de ese hotel, por la fama que le ha dado en las revistas del corazón. Y no sólo ella, también Blanca Suárez o Cristina Pedroche, entre otras.

HA vuelto a la actualidad el caso de Gadir Solar. Tiene más repercusión porque afecta a Raúl González, ex jugador del Real Madrid y entrenador de su filial, el Castilla, al que le reclaman una presunta deuda de 7,1 millones de euros, por la que probablemente será juzgado. Al ser un asunto que se dirime en los tribunales, no voy a entrar en las divergencias societarias de Gadir Solar, pero conviene recordar que está vinculado al desembarco de la empresa Aurantia (con la que se asoció Raúl) en la Bahía de Cádiz. Un caso relacionado los intentos por buscar alternativas para el personal de Delphi, y con las subvenciones generosamente concedidas a empresas que terminaron con unos pufos de padre y muy señor mío.

EL Carnaval sigue imparable. Y conste que no lo digo por el Congreso de los Diputados. Estos días se celebra la Velá de Santa Ana en Triana, a la vera del río Guadalquivir. Se suele decir en Cádiz  que Sevilla guarda muy bien sus costumbres, y que son muy chovinistas y tal. Pues bien, en Triana montaron un tablao y actuó la chirigota ‘Daddy Cadi’, de Jesús Benárquez y Pablo de la Prida, que consiguió el segundo premio en el Carnaval de Cádiz de este año. Esa chirigota es de Sevilla y algunos de sus miembros proceden de Triana. Entre los asistentes se oía: “Estamos junto al Guadalquivir, pero como en la Caleta”. No era lo mismo, por supuesto, ni se parece. En el río sólo se bañan los que compiten en las cucañas, y no hay el mismo sabor antropológico. Pero es un detalle.

ESTAMOS en momentos decisivos para nuestro futuro. Unos van a votar la investidura de Pedro Sánchez y otros las normas para los patinetes y las bicis. En teoría, patinetes y bicis deberían ser compatibles, convivir como buenos hermanos, como Pedro y Pablo, pongamos por caso. Sin embargo, en la práctica, son como el perro y el gato, también como Pedro y Pablo, pongamos por caso. Esa contradicción de clase, que lo mismo se da en la izquierda progresista que en los carriles urbanos gaditanos, se debe solucionar con eficacia por el bien de la ciudadanía velocípeda. Y por el bien de los peatones, no se olviden de los peatones, que están hasta los co..razones, cada vez que ven un artilugio que se les viene encima flechado.

HOY es 24 de julio, un día que cuenta con una calle en Cádiz. Está en San Severiano y no tiene salida, pero sí mucho movimiento, ya que allí se encuentra la puerta del colegio Argantonio. Los nombres de calles con fechas provocan cierto repelús. En los tiempos de Franco era habitual dedicar calles al 18 de julio o al 1 de abril, como si la guerra civil fuera para celebrarla. Es curioso que la calle gaditana del Veinticuatro de Julio ha perdurado, sin que la mayoría de los gaditanos conozcan su origen. Algunos suponen que es franquista, ya que el 24 de julio de 1936 Francisco Franco fue nombrado general jefe del Ejército de Marruecos y el Sur de España, al tiempo que el general Emilio Mola fue nombrado jefe del Ejército del Norte. Pero el nombre de la calle no viene de ahí. Tranquilo, Martín Vila, tranquilo.