EL Carnaval y la Cuaresma marcan los tiempos de Cádiz cuando febrero entrega el testigo de la vida a marzo, en un recodo del calendario. La primavera empieza a intuirse en la lejanía. Surgen los contrastes, que aquí son más radicales, pero no menos sensibles, cuando los tiempos se detienen, cada cual en su lugar. Hoy se podrá apreciar con extrema belleza esa combinación imposible de lo que debe estar separado, para que el roce no contamine. Hoy el día puede empezar en el besapiés al Señor de Medinaceli en Santa Cruz y terminar con la final del concurso en el Gran Teatro Falla. Algo así sólo es posible, sólo se puede entender en Cádiz.

ANDALUCÍA es un inmenso espejismo desde Despeñaperros a Tarifa, entre las montañas y los mares. Andalucía es el fin de un continente y de un tiempo. Andalucía es el fruto de miles de contradicciones. Andalucía se hizo más fuerte cuando parecía más débil. Andalucía ha cambiado como por casualidad, cuando suponíamos que la vida seguiría igual. Andalucía vivió una historia que ha sido manipulada a través de los siglos, porque era un territorio de conquistas. Andalucía no es una, ni dos, sino muchas, porque cada andaluz la interpreta a su modo. Andalucía es una paradoja, que encuentra su fuerza en la debilidad. Hoy, en 2019, a pesar de tantos pesares, Andalucía aún existe, y aspira a entrar en el siglo XXI sin complejos.

LA convocatoria de elecciones generales el 28 de abril puede cambiar el panorama previsible para las elecciones municipales del 26 de mayo. Es cierto que ya estaba prevista la coincidencia municipal con las europeas, y que eso podía afectar. También es evidente que en las elecciones municipales funciona en primer lugar el factor cercanía, el conocimiento del candidato y su carisma personal, y eso no cambiará. Pero está demostrado que el momento de cada partido influye. Arrastra un porcentaje de votos que puede ser determinante para perder o ganar una mayoría. La marca del partido es un componente más del resultado. Las últimas municipales coincidieron con malos momentos de PP y PSOE, lo que facilitó el auge de Podemos y la aparición de Ciudadanos.

EN algunas ciudades europeas (Roma, Berlín, Lisboa, Barcelona, entre otras) ya han implantado el peaje turístico. Como se sabe, consiste en cobrar una tasa a los alojados en hoteles y apartamentos (supongamos que uno o dos euros al día) para que contribuyan al pago de los servicios durante su estancia. Es curioso porque ya he oído algunas voces defensoras de implantarlo en Cádiz, ciudad que históricamente ha sido alérgica a los peajes, tanto en el puente Carranza (donde lo hubo y se eliminó), como en la autopista a Sevilla, donde será suprimido en diciembre de este año. Si bien se entiende que no sería igual, porque el peaje turístico en Cádiz no lo pagarían los gaditanos.

EN la próxima primavera no sólo elegirán alcaldes y alcaldesas, sino también al nuevo rector de la Universidad de Cádiz. En esta ciudad puede que haya un nuevo alcalde, o siga el mismo, pero en la Universidad habrá cambio seguro, ya que el rector, Eduardo González Mazo, cumple los dos mandatos y no puede seguir. Ustedes pensarán que no tienen nada que ver lo de ser rector con lo de ser alcalde. Pero sí que es importante. Por ejemplo, en el caso actual, Eduardo le ha dado coba a José María, con unas operaciones muy beneficiosas para la Universidad, pero no para el Ayuntamiento. Y existe interés por la sucesión. Según se publicó habría tres precandidatos para rector de la UCA: los profesores Francisco Piniella, Casimiro Mantell y Miguel Ángel Pendón.