SE sabía que era el último debate electoral andaluz y se notó. El segundo, que tuvo por escenario el plató de Canal Sur Televisión, fue diferente al primero. Hubo algunos detalles oportunistas y feos. Estuvo condicionado por el miedo a perder de cuatro de los cinco candidatos. José Ignacio García fue el único que arriesgó y repartió sopapos para todos los presentes, no sólo para Moreno Bonilla, sino también para Gavira el de Vox y hasta para la sanchista Montero. Esto último se lo afeó Maíllo, que le reprochó su “equidistancia”, cuando el candidato de Adelante había explicado que la financiación autonómica del PSOE discrimina a Andalucía.

SOMOS muy éticos, solidarios y estupendos cuando vemos los problemas desde lejos. ¿Y cuando nos afectan de lleno? Un amigo me preguntó: ¿qué crees que dirían los gaditanos si el Gobierno acuerda que el crucero Hondius vaya al puerto de Cádiz con 140 personas que no presentan síntomas del hantavirus, pero podrían estar incubándolo? ¿Y qué dirían los partidos andaluces, en plena campaña, que podría quedar condicionada por esa decisión, ya que tanto hablan de la sanidad pública? Es muy fácil juzgar a los canarios y decir que son insolidarios. Olvidando que en Cabo Verde y en Marruecos no les han autorizado para trasladar tres enfermos a Ámsterdam.

AL final, la gente preguntaba: ¿Y quién ha sido el ganador? Respuesta: Hubo dos. El Sevilla FC, que ganó a la Real Sociedad con un gol de Alexis, y salió de los puestos de descenso a Segunda. Y la UD Almería, que ganó al Mirandés por 4-2, y se colocó en puesto de ascenso directo a Primera. Todo sucedió a la misma hora. Pero conste que todavía esto no se ha acabado, y que el éxito o el fracaso se pueden decidir por pequeños detalles. Hace falta máxima concentración, y no cometer errores estúpidos en el alargue, como el Cádiz CF con la Cultural Leonesa, para regalar puntos a los rivales. Es una mala tentación programar un debate de candidatos y dos partidos de fútbol decisivos un lunes a la misma hora.

ALGUNOS lectores me han pedido que vuelva a escribir un artículo del Cádiz CF en esta sección. Yo me he resistido, porque hay asuntos más serios, aunque para Cádiz y su entorno deportivo el descenso a la antigua Segunda B (ahora Primera Federación) sería una gran desgracia. Y ya he comentado que esta temporada se parece demasiado a la del descenso en Alicante, por esa chulería tan propia del cadismo de no quererse hacer a la idea de que el verdadero sitio del equipo, en estos momentos, está en Segunda. El Cádiz no ha sido nunca un gran club. A lo más que ha llegado es a matagigantes.

ALGUNAS noticias se repiten en Cádiz cada medio siglo, o incluso antes. Parece como si la ciudad viviera en una historia cíclica. De modo que, al revisar periódicos de siglos pasados, parece que estamos leyendo noticias contemporáneas, sólo con algunas variantes. El barrio de Santa María y su entorno es un territorio donde eso ocurre con frecuencia. A pesar de los cambios urbanísticos, las obras y las nuevas personas que fueron llegando. Y eso es lo que sucede con el malestar de los vecinos por la droga, que ha vuelto a recordar tiempos pasados.