UN final feliz después de un comienzo decepcionante. El marcador es engañoso, pero la victoria del Cádiz resultó merecida y se conquistó jugando una segunda parte en la que el equipo de Álvaro Cervera tuvo momentos brillantes. También es cierto que no se sabe lo que hubiera pasado sin mediar la justa expulsión de Rafa Páez en el minuto 48, que dejó al Alcorcón en inferioridad durante casi todo el segundo tiempo. Aunque en esa jugada Ortuño arrancó solo y, probablemente, hubiera empatado ahí el partido. Lo más importante es que se vio que otro Cádiz es posible. Sin dar pelotazos a las nubes se puede ganar.

CONSIGUIÓ empatar el Cádiz en el estadio del líder. Un punto de mérito, porque el Levante es el principal favorito para el ascenso. Un punto bien trabajado, porque el líder nunca estuvo cómodo. Por el contrario, cuando arriesgaron y expusieron más, fue cuando el Cádiz los pudo sorprender al contragolpe. Quizá con un poco más de convicción arriba, el Cádiz hubiera dado la campanada. En realidad, la mejor ocasión del partido la tuvo Ortuño, pero el portero Raúl le sacó el disparo a bocajarro.

PARA el Cádiz esta victoria ante el Huesca es muy importante, a fin de no alejarse de la zona media. Se consiguió con dificultades, como es habitual, con acierto puntual en los detalles. Otra vez Alberto Cifuentes fue determinante, porque paró un penalti con 0-0, y sacó una falta que entraba, evitando el empate. Pero también es cierto que, en los últimos minutos, el Cádiz dispuso de ocasiones muy claras para haber sentenciado sin necesidad de llegar a otro final agónico. La intensidad salvó al equipo. Pero esa intensidad se debe unir a un poco de serenidad, para no cometer errores y precipitaciones.

PRIMERA victoria lejos de Carranza, con tres puntos que eran muy necesarios. Por fin tuvo el Cádiz un domingo con suerte lejos de Carranza. Que esta victoria agónica se consiguiera en Lugo (ante un rival que nos privó de un ascenso, en 2012, de aquella manera) aporta un matiz vengador con retraso. El Cádiz se pareció al de los partidos de fuera en la fase de ascenso: defensa numantina, sacrificio y cazar algún contragolpe. Hubo varios factores que se aliaron a favor. Y no faltó la flor del entrenador Álvaro Cervera, que no es una rosa, ni un clavel, ni se sabe lo que es. Sin trenzar apenas jugadas coherentes, el Cádiz tuvo hasta cinco ocasiones de gol bastante claras. Pero si el Lugo no ganó fue porque el portero Alberto Cifuentes hizo su mejor partido de esta temporada.

SE está viendo muy claro: con estos planteamientos el Cádiz volverá a Segunda B. No se puede regalar un partido como el de ayer, frente a otro recién ascendido. La plantilla del UCAM de Murcia no es mejor que la del Cádiz, pero en la segunda parte los murcianos fueron superiores, favorecidos por un Cádiz fundido, que sólo jugó a pelotazos. Para colmo, cuando ya habían pasado los tres minutos de alargue que dio el colegiado, en la última jugada, la defensa y el portero regalaron el empate. Con 2-0 antes del cuarto de hora no supieron ganar.