SE está viendo muy claro: con estos planteamientos el Cádiz volverá a Segunda B. No se puede regalar un partido como el de ayer, frente a otro recién ascendido. La plantilla del UCAM de Murcia no es mejor que la del Cádiz, pero en la segunda parte los murcianos fueron superiores, favorecidos por un Cádiz fundido, que sólo jugó a pelotazos. Para colmo, cuando ya habían pasado los tres minutos de alargue que dio el colegiado, en la última jugada, la defensa y el portero regalaron el empate. Con 2-0 antes del cuarto de hora no supieron ganar.

CONSIGUIÓ el Cádiz un punto en Tenerife, cuando se desembarazó del miedo con el que había jugado toda la segunda parte. Miedo porque estaba con un futbolista menos, tras la rigurosa expulsión de Ortuño. Al final, hasta pudo ganar, como pudo perder, en esos últimos minutos enloquecido. Hubiera sido lastimoso volver de vacío de Tenerife, ante un rival que mostró carencias y que dejó jugar. Este Cádiz también volvió a exponer sus defectos, hasta que al final se liberó de los complejos.