EMPATAR en Vallecas ante el Rayo es un buen resultado. Según el desarrollo del partido, hay que dar por correcto el punto. Es verdad que para  pelear por el ascenso estos partidos ante los rivales directos son determinantes. Al Cádiz le hubiera venido muy bien un golpe de autoridad ante uno de los favoritos. Pero también hay que valorar que el equipo supo contrarrestar la desventaja en el marcador tras marcar Trejo. Y recordar que fue precisamente David Barral el autor del gol del empate. En partidos de responsabilidad, como se sabe, el delantero isleño tiene esa veteranía que puede valer puntos. Ya he escrito en múltiples ocasiones que acertar con las alineaciones es fundamental. Parece una obviedad, y si hay que recordarlo es porque no siempre se cumple.

SIENDO realistas, el Cádiz ganó un punto ante el Huesca. Se dieron casi todas las condiciones para perder este partido. Empezando por el día, un Lunes Santo, que beneficiaba al rival. Y siguiendo porque el Huesca se adelantó con 0-1 y estrelló un balón en la madera que pudo ser el 1-2. La asistencia se salvó gracias a las entradas regaladas a un euro, pero ha sido un gol de despacho que le marcaron al Cádiz. Además tendrá dos días menos que el Rayo Vallecano para recuperar a los jugadores en el próximo partido, que también es decisivo. El ascenso se disputará principalmente en esos choques directos contra rivales como el Huesca, Rayo, Sporting de Gijón, Zaragoza o Granada. Hay que apretar en esos partidos.

TENÍA la caña de pescar preparada. Alvarito marcó el tanto que le dio tres puntos valiosos al Cádiz, aprovechando un error garrafal de la defensa leonesa. Tuvo intuición, visión y acierto para entender la jugada y culminarla. En este partido se volvió a ver la mejor versión de Álvaro García, sobre todo en un arranque soberbio de la segunda parte. Fue un martirio por su banda. El despertar de Perea contribuyó. Sin embargo, al final fue el portero Alberto Cifuentes quien salvó al Cádiz, que pasó más apuros cuando mejor lo tenía.

EL Cádiz goleó al Sevilla Atlético jugando a ráfagas. La goleada pudo ser incluso más abultada, a nada que se hubiera intentado con más ímpetu. Sin embargo, el equipo cadista tuvo momentos de lucidez y eficacia en el remate, junto a otros en los que pudo complicar la noche. La superioridad era manifiesta y el rival dejaba jugar. Así fue una noche de lucimiento para Salvi, que con espacios exhibió su velocidad. También Álvaro rindió a buen nivel. Por el contrario, Jona no rompió el gafe y no pudo marcar en una noche propicia.

LA falta de remate condenó al Cádiz a otra derrota. Tres partidos sin marcar un gol. El resultado también estuvo condicionado por la alineación que dispuso Álvaro Cervera, decidido a empecinarse en errores evidentes. Acertó con los tres cambios, porque se había equivocado con los tres a los que sustituyó. Así cambió el Cádiz en la segunda parte, en la que fue superior al Osasuna, pero sin puntería en el remate. Los navarros ganaron al modo del Cádiz: un gol a balón parado y a defenderse encerrados atrás. Con eso fue suficiente.