FUE un partido de locos. Y no por culpa del VAR, que determinó tres jugadas decisivas, sino por la nefasta interpretación del árbitro Iglesias Villanueva y los que le insistieron para que anulara el 0-2 del Cádiz. Un gol que nadie había protestado, marcado por Álex, en el que Choco Lozano no influyó para nada, ni le hizo falta al hijo de Zidane. Un gol que era el 0-2 y dejaba el partido prácticamente visto para sentencia, pues faltaba poco más de media hora y el Racing apenas creaba peligro. Al anular ese gol (cuando previamente lo había concedido y se revisó durante tres minutos, hasta dar una excusa absurda) se entró en otro partido. Los dos penaltis pitados también fueron analizados en el VAR y decidieron el resultado.

UN gol en un saque de esquina embarullado dio el triunfo al Cádiz en el minuto 93. Garrido empujó el balón a la red, después de que Fali saltara y estorbara al portero Casto. De los 15 saques de esquina que lanzó el Cádiz fue el único que remataron. Debieron ganar sin tanto suspense. El Extremadura sólo creó peligro en su gol, que llegó en un despiste lamentable de la defensa. Pero el Cádiz, que sigue líder, sólo generó ocasiones en cuatro jugadas aisladas. Siguen jugando a pelotazos, rifando el balón, incluso por vicio. Así es más difícil imponerse.

EL Cádiz se impuso al Málaga por 1-0 en su partido de presentación, con apuros. Fue como en otros tiempos, cuando jugaba en las vísperas del Trofeo, en la copa que patrocinaba Cruzcampo. Estos partidos amistosos no suelen revelar las intenciones de los entrenadores. Pero el sábado en Carranza quedaron algunas cosas claras. Faltan refuerzos importantes, sobre todo para el ataque y los extremos, incluso para el lateral izquierdo. Y sobran varios jugadores. La alineación inicial se podría asemejar bastante a la que inicie la Liga el próximo domingo ante la Ponferradina. Ya se sabe que Álvaro Cervera no es partidario de incluir, de inmediato, a los recién llegados.

ESTAMOS en el momento más chungo de la pretemporada. Sobre todo porque los impacientes no digieren bien el paso lento del tiempo. Esta categoría de la Segunda División (a la que casi todos los años le cambian el nombre con otra cuenta bancaria) es así. Si el Cádiz cerrara su plantilla mañana cometería un gran error, porque se quedaría fuera del mercado y de los últimos movimientos, cuando a veces pueden surgir gangas. Pero si el Cádiz no fortalece su plantilla antes de dos semanas, para el comienzo de la temporada, se comete otro error, ya que los tres primeros partidos son de los que se deberían ganar para llegar al cierre del mercado con 9 puntos.

FALTAN tres semanas para que comience la Liga. Se habla mucho de los refuerzos, pero menos de los que se van, en general sin pena ni gloria. En modo figuras, apenas han salido Machís y Manu Vallejo. A Rober Correa, aunque haya fichado por el Eibar, que está en Primera, se le ve como un lateral sustituible. También se ha ido Ager Aketxe, por el que el Cádiz no ha mostrado suficiente aprecio, quizá porque venía Jurado y porque Álex Fernández podría jugar de mediapunta, si no cuaja la oferta maravillosa de todos los veranos que se queda en nada. Los demás se fueron porque no interesaban.