NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le sirve el régimen islamista medieval de Arabia Saudí que los chavistas autocráticos de Venezuela. Tanto los unos como los otros producen petróleo. El buen negociante piensa que todo tiene un precio. Y así como ha comprado a unos chavistas, cree que podrá comprar Groenlandia, o lo que se le antoje.

Hasta los becarios del máster de espionaje se han dado cuenta de que una operación como la que hizo Trump en Venezuela es imposible sin la colaboración entre la CIA y los chavistas. Maduro, como todos los dictadores, sólo podía caer derribado por los suyos, o con la complicidad de los suyos. Delcy Rodríguez ha tardado menos de lo que canta un gallo en jurar el cargo de presidenta y ofrecer colaboración a EEUU. Delcy era la ministra del petróleo, conoce el negocio, y no es como María Corina, que ha jugado al escondite, y no tiene el apoyo del Ejército venezolano.

Y, en España, todos los partidos han quedado en ridículo, por vivir en Fantasilandia, con sus peleas, ajenos a los negocios de Donald. Así las cosas, el presidente Pedro Sánchez se ofreció como mediador, como si no estuviera ya todo mediado entre la CIA de los yanquis y los que van a trincar con doña Delcy. Y, para alegrar a sus socios, se le ocurrió suscribir un comunicado de condena junto a Brasil, Chile, México, Colombia y Uruguay (los gobiernos amiguetes de América), al que no se sumó ningún país europeo. A Pedro sólo le faltó decir que echará a los yanquis de las bases.

El PP se enredó. Ayuso y Cayetana ya estaban celebrando el triunfo de María Corina. Hasta que apareció Trump en el monitor del VAR. Y han optado por callarse. Y los de Vox se han llevado la gran sorpresa de que su buen amigo Donald ha pactado con la mafia chavista. Y los de Sumar y Podemos se han llevado la gran sorpresa de que esos bolivarianos buenos, puros y duros, han regalado la cabeza de Maduro al lobo sin que se disfrazara de caperucita roja.

Siempre nos quedará Repsol. Su CEO, Josu Jon Imaz, ex presidente del PNV, ya se ha reunido con Trump en la Casa Blanca. Otro ilustre del PNV, Iñaki Anasagasti, dijo que a Zapatero lo deberían juzgar en EEUU. Hay gente para todo.

José Joaquín León