TIENE guasa que los sindicatos se quejen por la parálisis que sufre el país, según dijeron después de la investidura fallida de Pedro Sánchez. Y, a los pocos días, organizan huelgas como la de Iberia en el aeropuerto de Barcelona, o la de ayer de Renfe, convocada por CGT, que afectó a más de 700 trenes en España, incluidos AVE y de larga distancia, de ellos 18 en la estación de Santa Justa. Ya sabemos que en las reivindicaciones laborales intentan presionar cuando más necesario es el servicio. Pero cometen un error estratégico muy grave, porque ocasionan más damnificados. Así las víctimas de la huelga no son los empresarios, sino los clientes de esas empresas, precisamente quienes les dan de comer a los empresarios y a los trabajadores.

ANTES lo llamaban pelotazo y ahora desarrollo urbanístico. Vuelven los buenos tiempos para el ladrillo. Vuelven las viviendas a lo grande, para miles de compradores, hasta que estalle la nueva burbuja. “En el sector han aprendido y ya no es igual”, dicen los expertos. Es verdad que han aprendido porque en el Ayuntamiento de Madrid han aprobado la operación Madrid Nuevo Norte con la unanimidad de PP, Ciudadanos, PSOE, Vox y los ex podemitas carmenistas de Más Madrid. Todos por igual, valientes, se han subido al carro. Incluso los que hablaban de la casta, en el tiempo de los indignados por la crisis. El caso de Madrid Norte tiene una interesante comparación con el de Sevilla Sur (más conocido como Palmas Altas), donde las cosas son parecidas, aunque no iguales.

EN la muerte de Pepe Hidalgo vuelve a sonar en nuestra memoria el eco inconfundible de su redoble. Sólo en Sevilla puede existir un debate intelectual sobre el arte de tocar el tambor. La Unesco declaró las tamboradas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en noviembre del año pasado. Se referían al toque del tambor y el bombo en las poblaciones del Bajo Aragón, que mantienen algo de ritual repetitivo, de un duelo a golpes sonoros por la Pasión. Es lastimoso que el redoble del tambor de Pepe Hidalgo no recibiera una consideración especial por la Unesco, algo así como un anexo , donde se elogiara que entre todos los tambores del mundo el más sublime era el de Pepe Hidalgo en Sevilla, que aprendió a tocarlo como los ángeles, o como si se lo hubiera inspirado el Señor de la Sentencia para ayudarle a andar en las madrugadas de tantos Viernes Santos.

ALGO se está moviendo en el Puerto de Sevilla. Al compás del cambio en la Junta. Las competencias para nombrar a las autoridades portuarias de Andalucía corresponden a la Junta, igual que las de la Zona Franca corresponden al Estado. Después de unas elecciones, si ganan unos u otros, hay cambios de personal. En los puertos, la Junta de Andalucía, cuando estaba gobernada por el PSOE a perpetuidad (eso creían ellos y ellas), solía colocar a ex consejeros o gente de confianza, algunos de los cuales no eran expertos en navegación. Cuando llegaron el PP y Ciudadanos, nombraron en Sevilla a Rafael Carmona (que antes de ser parlamentario andaluz del PP fue edil de Urbanismo con el PA).

SEVILLA va a ser una ciudad más verde. En otros tiempos se le colgó el sambenito de Sevilla la Roja, pero para el porvenir habrá que renombrarla como Sevilla la Verde. Es la ciudad de la transición ecológica (antes parques y jardines), de las talas o los apeaderos, del vil arboricidio… Y, para que no le falte nada, de la Emergencia Climática, según la ha declarado el Ayuntamiento, en el pleno municipal. Sevilla la Verde sustituye a Sevilla la Roja. En los tiempos republicanos de Sevilla la Roja, que comprendía barrios y collaciones como la Macarena, San Julián, San Luis, la calle Feria y por ahí, quemaron casi todas las iglesias que encontraron a mano y se perdieron muchas imágenes. Con el tiempo hemos pasado de la barbarie a la civilización, y eso que salimos ganando con Sevilla la Verde, que es más papista que el Papa.